Marvel Divas (2009)


Bueno, sí. La tapa engancha a muchos. Pero en realidad, lo raro es que dentro podemos encontrar algo diferente, mucho menos "explícito".

Marvel Divas es un producto fuera de lo común, aunque no realmente revolucionario. Esta miniserie de 4 comic books de 24 páginas cada uno nos muestra la férrea amistad entre cuatro superheroínas del mundo Marvel, ninguna de las cuales es superfamosa, ni se desvive por serlo. De hecho, el título no es más que una pequeña broma, como podremos verlo ya en el primer número.

Promocionado como "Marvel + Sex & the city", en realidad nos encontramos frente a la historia de cuatro mujeres, sus amoríos y sus problemas laborales/personales de todos los días, pero sin caer en escandaletes ni nada por el estilo (Joe Quesada no lo permita :D).

Patsy Walker (Hellcat, en el centro, abajo) es una famosa escritora que acaba de publicar una autobiografía sobre su identidad ya no tan secreta. Monica Rambeau (Photon, la "afroamericana") es una mujer de fuerte personalidad y gran independencia, que intenta sacarse de encima a un superhéroe que trata de seducirla. Felicia Hardy (Black Cat), ya lejos de su relación con Spiderman y de sus días de ladrona, intenta ganarse la vida como detective privado, enfrentando tanto la falta de dinero para invertir en un local como la buena voluntad de un "novio" rico que quiere ayudarla... y ella no quiere ser una mujer "mantenida".

Por si esto fuera poco, Angelica Jones (Firestar) sacude al grupo con su gran noticia: tiene cáncer. La pequeña y aparentemente delicada superheroína tiene que hacer frente a una de las peores batallas de su vida. Y allí está su grupo de amigas para ayudarla en el proceso.

A partir de ahí, las situaciones se pasan un poco de lo convencional: sumergidas en un mundo en donde las superheroínas tienen agentes y son la atracción de fiestas privadas, o en donde hay gimnasios para superhéroes, y estos no siempre tienen identidades secretas (*), consultar a un verdadero mago es algo común, y cualquiera conoce a un científico genial que puede dar un diagnóstico más preciso del problema.

La historia es breve, y se desarrolla bien en esos cuatro números, sin errores narrativos ni grandes metidas de pata pero también sin grandes genialidades ni riesgos.

En este sentido, no se puede dejar pasar un cierto grado de incoherencia dentro del producto. Se lo promocionó como algo un poco más "escandaloso" al compararlo con una serie que tiene la palabra "sexo" tanto en el título como en las historias que narra. Esto no es más que un amague, que se disuelve rápidamente en las primeras páginas, para dar paso a una historia mucho menos superficial. Por otra parte, la tapa del primer número, que levantó algunas controversias al ser tildado de sexista (y qué no lo es en este mundo de comics para adolescentes frikis que no consiguen novia), no refleja para nada el tipo de situaciones que cuenta la historia (por otra parte, no sería la primera vez que se ve algo así).

Lamentablemente, la cosa se queda allí a medio camino. Lo que se planteaba como revolucionario es más de lo mismo. No hay que dejar de lado el cambio de tono: un comic con un toque bastante femenino, y protagonizado totalmente por mujeres normales (más allá de sus poderes). Pero, más allá de esto, nada. Ni el escandalete del "sex" ni la profundidad de la "palabra con c", ni un giro sobre la dificultad de ser mujer Y superhéroe... de hecho, sin ningún giro.

Guionado por Roberto Aguirre-Sacasa, dibujado por Tonci Zonic y coloreado por June Chung, en conjunto es una buena idea realizada de una manera prolija y medida. La composición de la página es tradicional, y el tono del dibujo es muy adecuado para la historia, aunque a veces el nivel decaiga. El coloreado, simple pero efectivo, calza muy bien con el estilo de los lápices. Los diálogos son los que aportan las principales dosis de humor, para rebajar las situaciones no tan graciosas a las que son sometidas las protagonistas.

En resumen, es una miniserie recomendable para pasar el rato con algo más sustancioso, pero sin cruzar los límites de la genialidad.


(*) no sigo el Universo Marvel, así que no sé por qué es esto. Supongo que como la historia sucede después de que los mutantes fueron registrados por el gobierno, es normal que todo el mundo conozca su verdadera identidad y se los vea por ahí volando sin uniforme. En todo caso, no termina de gustarme esta idea, de que todo está lleno de personas con poderes. Es solamente una opinión personal.

[Pueden encontrar una nota al respecto de la serie aquí, con algunos comentarios míos y de otras personas que me resultaron interesantes. Es de cuando sólo se habían publicado 3 números.]

[Es la primera entrada con el tag "comics". Calculo que de acá a unas semanas podré ir escribiendo otras más.]

4 comentarios:

Lobo Gris dijo...

Básicamente hubo una "guerra civil" entre superhéroes.

El gobierno aprobó una ley para que los supers se "registraran" y descubrieran su identidad. Aquellos que no se registraron eran considerados criminales.

Algunos se registraron, otros siguen siendo "outlaws".

De todo esto salió aquello de que supuestamente murió el Capitán América (uno de los principales en contra del registro aquel).

Capitán Hidalgo dijo...

Sí, eso lo sabía y por eso supuse que estaba relacionado con lo de que las protagonistas son conocidas por todos.

Lo cual me resultó muy raro... Es como abrir una lata de gusanos... después, ¿cómo haces para cerrarlo? Sacando, claro, el tema de los tratos con Mephisto :D :D :D

Jigoku dijo...

Marvel Divas es uno de esos títulos que son divertidos, más si seguís el universo marvel. La escena del zombie de Brother Voodoo llevándole flores a Monica Rambeau es simplemente genial.

Capitán Hidalgo dijo...

Coincido. Esa parte fue realmente muy graciosa, una de las mejores.