Jem, de Frederik Pohl

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Comencé este libro y al poco tiempo quería dejarlo. Al igual que con Eclipse Total, recordaba la frase de Borges que dice que si un libro no te gusta, hay que abandonar su lectura.

Pero no, al igual que en el caso anterior, reincidía, en gran parte porque pensaba que en algún momento el autor pegaría un volantazo y enderezaría las cosas, o dejaría de hacerlas mal para merecer al menos un "decente". Y una y otra vez me decepcionaba, hasta que ya estaba cerca del final y bueno, quería ver cómo terminaba. Y no, ni eso me dio. El final es uno de los más anticlimáticos que pueda recordar en mucho, mucho tiempo.

Pero empecemos por lo que está bien: la premisa. Ambientada en la década de 1970, plantea un mundo dividido no en dos bloques (como en la Guerra Fría), sino en tres: los que producen alimentos (EEUU y la URSS, entre otros), los que producen combustible (como por ejemplo Venezuela, Inglaterra y otros), y los que generan mano de obra exportable debido a su superpoblación (China, Pakistán, India...). Estas grupos de países no son limítrofes y a veces tienen peleas internas, pero se mantienen firmes ya que dependen de los demás y a su vez, otros dependen de ellos, por lo que constantemente se "pasan facturas" y se entorpecen entre ellos, buscando lograr mejoras en sus formas de vida, pensando en conquistar o exterminar a los demás apenas puedan. Existe, entonces, una especie de Guerra Fría a tres bandas, que plantea una posible guerra mundial de la que nadie saldrá vivo. Una tensión internacional que va aumentando y aumentando hasta que, bueno, como ya es de suponerse, algo explota.

En la pelea por los recursos naturales hace que la apertura de la carrera espacial, gracias a nuevas tecnologías, se convierta en algo muy competitivo. Volar hasta el planeta más prometedor de los descubiertos, Jem, es caro, por lo que cada grupo organiza sus expediciones de maneras totalmente diferentes, de acuerdo a planes ocultos y a sus limitaciones en cuanto a recursos y personal. Rápidamente la acción se traslada a este planeta, siguiendo las desventuras de cada grupo pero enfocándose principalmente en la del Bloque de Alimentos, que aglutina a la mayoría de los protagonistas.

Hasta aquí, como decía, todo es muy interesante, aunque pueda tropezar a veces. Realmente es una premisa prometedora y me encantaría ver algo que la retomara/reescribiera, actualizándola, porque algunas de las cuestiones planteadas (principalmente la competencia brutal por los recursos naturales) sigue siendo actual. Peeero... a partir de cierto punto la obra se desbarranca, se estrella, patina y saca chispas de todos los colores, hasta estrellarse en un final complemente lisérgico para una obra que proponía cierta... "seriedad".

La idea es que (y la lo spoilea un poco la contraportada), todas las peores mañas de la Humanidad llegarán con los humanos a este nuevo planeta, que está lejos de ser ideal para la vida como la conocemos. Hay especies pacíficas que empiezan a ser estudiadas de manera agresiva o destruidas, colonizándose sus tierras o poniéndolas una contra la otra; hay recursos escasos que se desperdician o se explotan de manera poco responsable; hay codicia, desidia, celos, venganzas absurdas, resentimientos, y toda una vorágine de cosas que se entrecruzan con los complots y planes secretos de estos Bloques de países que no piensan soltar ese planeta, porque consideran que allí se puede salvar a la raza humana... representada solamente en ellos, porque los demás son inferiores y no lo merecen.

Sobre esto, tan prometedor, ¿cuales son los principales problemas? ¿Cómo se puede arruinar algo tanto, pero tanto?

Los personajes, cuando no.

Sin adelantar demasiado (igual, ya saben, no recomiendo que lo lean), lo que puedo decir es que los personajes son tremendamente planos, exagerados. Analicemos un poco el asunto.

En primer lugar, hay que mencionar algo que atraviesa a casi todos: una cuestión de la ambientación que es totalmente irreal y, me parece, es fruto de la época en la que fue escrita. La cuestión sexual. Todos los personajes caen en dos grupos: o son obsesos sexuales y "potenciales" violadores (lo de "potenciales" ya lo explicaré) o son puritanos a los que el tema no les interesa mucho (solo hay dos o tres personajes así; los analizaré más adelante).

Esto hace que la cosa alcance momentos realmente inverosímiles. TODOS los hombres, salvo uno o dos, son violadores y intentan o logran salirse con la suya al menos una vez. Parece que es total, completamente normal y esperable que, de quedarse solo un hombre con una mujer, va a violarla, o tocarla, o abusar de ella en cualquier momento, sobre todo si tiene al menos una pizca más de poder que ella. Es cierto, sí, esto pasa en la realidad, pero no SIEMPRE. Aquí tenemos una tras otra tras otra escena en donde alguna protagonista tiene que defenderse constantemente de este tipo de asaltos, hasta el punto en el que parece una especie de fan service para degenerados. Ya sabemos que en esa realidad la Humanidad se está yendo a la mierda, pero no es necesario mostrar siempre de la misma manera, con el mismo recurso, la inmoralidad de los personajes.

Como digo, solo dos personajes masculinos se salvan: el protagonista y el padre de otra de las protagonistas. En el primer caso, nos encontramos frente a un personaje de esos que nunca hace nada pero siempre está ahí, un protagonista activo, pero cuyas acciones, si bien plantean giros en la trama, terminan sin influir demasiado, porque cada cosa que hace es tergiversada por los demás y nadie le hace demasiado caso cuando alerta sobre un tema. Este personaje, si tiene que tener sexo, lo tiene, aunque no parece estar demasiado interesando, y de hecho, a veces lo hace con mujeres con las que no tiene mucha afinidad. Mientras tanto, el padre de la protagonista... es parte de uno de los principales problemas.

La protagonista principal es un caso extremo de Mary Sue. Es hermosa y seductora; es brillante (hija de un militar super importante en la estructura del gobierno de EEUU, tuvo la mejor educación y destaca en todo). Es tremendamente astuta, no se le escapa nada, tiene contactos por todas partes (más sobre eso, luego); es una de esas personas que logra TODO lo que se propone. Por si fuera poco, es tremendamente amoral: tiene un solo objetivo y hará lo que sea para lograrlo, aunque eso implique acostarse con cualquier hombre para manipularlo, extorsionarlo, o lo que sea (lo hace vaaaarias veces durante la novela). Cualquier hombre: sus superiores, políticos, sus subordinados... Aquí tenemos de nuevo la cuestión sexual, pero desde otro punto de vista. En cuanto llegan al planeta, de pronto todos tienen sexo con todos, la cuestión moral desaparece, sea violación o sexo consentido, el pasatiempo de casi todos es el sexo.

Pero volviendo a la Mary Sue, varias veces esta condición hace que la novela tome trayectos completamente exagerados, con el afán del autor de ponerla en primera línea. La mujer es una militar exitosa, lo entendemos, es la mejor de su clase, es hermosa, etc. Ah, pero de pronto va a una misión de espionaje en países enemigos. Sí, de un capítulo a otro es una espía de primera, y el autor te explica que tiene experiencia bajo presión porque... ¡fue secuestrada con su padre cuando era niña! Cuando aparece algo inverosímil, te lo resuelven con justificaciones como esa. Esa parte debería haber implicado la creación de un personaje secundario, o uno terciario, un agente sin nombre que va y cumple su misión (la cual es muy importante para la trama). Enviarla a ella, que es la hija de alguien importante en el gobierno, es totalmente inverosímil.

A todo esto, nada sabemos sobre su madre. Peeero, cuando de pronto se le queman los papeles, y necesita ayuda para otro de sus planes, resulta que su madre se divorció hace años de su padre y se volvió a casar... ¡con un magnate de la televisión! Y como justo justo ella necesitaba aparecer en televisión, pues una cosa lleva a la otra y de nuevo consigue su cometido.

Estamos entonces frente a un personaje totalmente detestable, que consigue todo lo que quiere de manera "mágica", lo cual lo hace todavía más detestable, porque más de un lector querría verla muerta o, al menos, ridiculizada, detenida, castigada, etc. Pero no, no, se sale con la suya el 95% de las veces, y cuando no es así, es cuando el guión ya no deja ningún escape a los protagonistas.

Su contrapartida es otra personaje femenina que no quiere saber nada con el sexo, y que se define también por eso. Para ser sincero, es el personaje que más me gustó. Se trata de una mujer que, obviamente, no desea ser violada (y escapa varias veces de eso), pero tampoco desea involucrarse de ninguna manera con un hombre porque ama fuertemente a otro, que está lejos. Este personaje le da un tono romántico y trágico a la obra que lamento no esté más presente, porque sería mucho más verosímil y auténtico. De todas maneras, falla en cuanto se la presenta de manera algo estereotípica: todos los "occidentales" son depravados y derrochadores, pero abjura de todo esto porque ella, al igual que sus compatriotas, son moralmente superiores.

De manera que, entre esta Mary Sue tan exagerada, la cuestión sexual sin sentido, el final que no tiene nada que ver con el resto de la obra (¿el autor no sabía qué hacer con los personajes?), y los demás personajes estereotipados y planos, la premisa se pierde, lamentablemente. Hay capítulos sorprendentes, partes realmente muy buenas (que eran las que me hacían seguir, manteniendo la esperanza), pero en definitiva el resultado es negativo, olvidable.

Eclipse total, de John Brunner

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Creo que es la primera vez que hago la reseña de un libro en este blog, y si no es así, es al menos la primera en mucho tiempo.

El primer dato es decir que Eclipse Total fue un libro que me decepcionó rápidamente, por lo que contaré luego. Lo leí simplemente porque lo encontré entre otros que tenía y que llegaron a mí por motivos que no vienen al caso, y de los cuales no sabía nada. Pero con el pasar de las páginas, su estructura misma no me agradó.

En principio, sin embargo, la premisa es muy interesante. La Humanidad encuentra un planeta lleno de ruinas de una cultura misteriosa, de la cual no saben nada, solo que evolucionó muy rápidamente y luego desapareció casi instantáneamente.

Es así que la base que se establece comienza a investigar esto, colmada de científicos. Pero el problema es mayor, porque los recursos que se necesitan para llevar a estas personas tan lejos de la Tierra son muchos, y el planeta no está nada bien: hay rumores de guerra, recortes de presupuesto, y la paranoia de que los científicos que están allí investigan cosas extrañas que luego le darán a los países más grandes para poder subyugar a los más pequeños.

El libro comienza siguiendo a una misión de relevo, la cual lleva a un militar muy mal llevado que deberá establecer si estos rumores son ciertos, y si la existencia de la civilización extraterrestre no es un invento de los científicos para justificar el gasto en las instalaciones (algo que es obviamente falso, pero que en la Tierra muchos creen).

En este primer momento, la personalidad detestable y paranoica de este personaje funciona para generar empatía con el resto de los personajes, que bien lo agarrarían a trompadas si no fuera porque eso arruinaría todo. Es muy grande la tensión dramática que se genera: si a esta persona no le gusta algo, si se despierta con el pie izquierdo, puede ordenar que la base sea evacuada y darle un carpetazo a todo el proyecto, dejando en el aire el gran misterio de qué pasó con la civilización extraterrestre y haciendo que la Humanidad pierda muchas oportunidades de aprendizaje.

Hasta este punto, si bien el libro no me super emocionaba, sí me enganchó porque tenía un formato de rápida lectura. En esta edición, cada capítulo tenía aproximadamente 5 hojas, siempre o casi siempre, y nunca era mucho más largo o mucho más corto. De manera que en una sentada de media hora podías leerte varios capítulos, que avanzaban bastante rápido.

De manera que esta tensión dramática iba en aumento... Yo interpreté que se demoraría, y que la amenaza del cancelamiento de la misión estaría ahí hasta el final del libro. Pero no. De una página para otra, con un giro inesperado pero muy anticlimático, este militar conspiranoico entra en razón y dice que no, que lo que hacen ahí es digno de continuar, así que ahora va a volver con la gente que retorna a casa y a dar su veredicto positivo. Que no es vinculante (las autoridades terrestres pueden votar en contra, o no tener dinero para seguir), pero es un gran punto a favor.

En ese momento yo dije "¿cómo?" El spoiler no lo es tanto, porque ocurre en los primeros capítulos. A partir de ahí, todo es en cuesta bajo. Está la amenaza de que a la expedición la dejen varada, porque los gobiernos de la Tierra entren en guerra o porque no tengan recursos, pero no resulta tangible ni bien definida, no es nada en comparación con la otra.

Al no tener este personaje y este tensor narrativo, los científicos protagonistas se disuelven rápidamente. Pocos están definidos, y sus interacciones resultan aburridas. Toda su investigación lo es: básicamente salta de un momento de genialidad a otro, con baches de "encontramos esto pero no se nos ocurre nada" en el medio, coronados por "cómo no lo vi antes!!".

Alguien en FB comentó, al mostrar yo que tenía este libro, que era uno de los "clásicos de la ciencia ficción antropológica". Es cierto que por ese lado tiene sus méritos. No estaba esperando una de rayos y naves espaciales, pero el ritmo me resultó lento, demasiado lento, tal vez para parecerse demasiado a la investigación de la vida real... El asunto central es que no hay nada que lo haga interesante: ni relaciones conflictivas (romances y peleas, o triángulos amorosos, conflictos de autoridad, gente que no se cae bien y se evita...; no, todos se llevan bien y armoniosamente), ni amenazas exteriores (el clima, cataclismos, vuelven los aliens, animales peligrosos, derrumbes...).

Nada, nada, es tooooodo la investigación, y la cuenta regresiva de dos años, en los que la siguiente nave de reabastecimiento podría regresar... o no. Y en el medio, un montón de personajes que nunca llegamos a conocer del todo hace cosas, a veces incluso al azar, sin mucha explicación.

No voy a dar datos del final, ni de mi reacción, pero sí diré un par de cosa. En primer lugar, el tema de los giros inesperados es demasiado frecuente. Si bien como dije antes, no hay ninguna cuestión muy dramática, casi todo lo que pasa es de un día para el otro, como porque sí, casualmente, etc. Eso hace que la trama vaya zigzageando y termina mareando un poco: no sabes qué va a pasar, pero en el mal sentido.

Lo segundo es que, si bien terminé de leer el libro, contraviniendo el consejo de Borges de soltar los libros que no te cierran, fue porque como dije antes, su lectura era ágil y quería ver qué mierda pasaba al final.

Dato extra: al comienzo del libro, se hace mención a que la civilización perdida dejó una parte de su luna pulida como un espejo o algo así. Tal vez para dar muestras de su gran nivel de desarrollo tecnológico... el tema es que, hacia el final, dije "¿dónde quedó eso?". Incluso volví a los primeros capítulos y busqué la página donde lo mencionaba, porque pensé que lo había inventado en mis recuerdos. Y no, está ahí. Bueno, con ese elemento no pasa nada. Pero nada, eh? Solo se vuelve a mencionar una vez más, pero nadie parece querer ir a investigar esa luna, ni siquiera sabes si tienen una nave o algo para hacerlo. Como si el autor lo hubiera armado y se hubiera olvidado de usarlo.

En fin, para cerrar. Pensando en hacer esta reseña, hace unas semanas, recordé de pronto que uno de los libros que más me habían gustado de adolescente, cuando me puse a leer ciencia ficción (principalmente los libros que compraba o traía mi hermano mayor) fue Órbita Inestable, justamente de John Brunner, en esas hermosas ediciones de Martínez Roca.

Buscando la cronología de su obra, encuentro en este artículo de la Wikipedia que Eclipse Total, escrito en 1974, es posterior a Órbita Inestable. Yo pensé que era al revés, que, justamente, la novela reseñada ahora era más vieja, de cuando no era tan famoso ni gustaba tanto, pero no. Dice el texto: "Sus mejores obras corresponden a la llamada "Trilogía del Desastre", especialmente Todos sobre Zanzíbar [la del medio es justamente Órbita Inestable] y El rebaño ciego, y a la novela El jinete de la onda de shock [...]. Las obras posteriores (y las anteriores) se suelen considerar menores."

A veces lo más nuevo tampoco es lo mejor.

Girando en la rueda

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Tengo vacaciones y, en estos días, a veces caminaba por las paredes.

Bueno, parecerá exagerado, pero aunque solo fueron algunos ratos, la ansiedad me comía por dentro. Tengo dos semanas de receso escolar por el invierno, no tengo trabajo atrasado... de hecho, NADA QUE HACER. Ya terminé todo: correcciones de trabajos y pruebas, lo administrativo, los guiones... Incluso terminé el último cuento de mi antología de ciencia ficción, ese que comenté en mi última entrada. Lo cerré hace un par de semanas, muy contento por el proceso y el resultado.
Pero la ansiedad me come. La ansiedad por hacer ALGO.

Lo cierto es que no me puedo quejar: pronto se publicará otro comic con guiones míos en Alquimia Comics (uno que disfruté mucho escribiendo, ya lo comentaré), terminé otra antología, ya tengo asegurado otro comic para el año que viene... Y sin embargo, una parte mía sigue mirando el vaso medio vacío. Ese comic que es para el año que viene se suponía que era para este año, y tuvo que ser pospuesto. La antología no la leerá... ¿nadie?; tengo que ponerme a editarla y a venderla y promoverla, y ya estoy algo cansado de eso. No es lo que más me interesa hacer, y no sé si sé hacerlo bien.

Quiero seguir activo, enganchado con la creación, pero me está desanimando mucho la falta de espacios de publicación y la caída de ciertos proyectos, y la inaccesibilidad de algunos dibujantes, con los que quiero trabajar desde hace tiempo pero nunca se puede concretar nada (no por culpa de ellos ni mía, ojo).

Tengo una novela gráfica a medio terminar, pero después de chocar varias veces con la misma parte, la dejé descansar, porque no sé si la estoy llevando hacia buen puerto y no tengo a nadie con quien conversarlo, ni dibujante ni editor.

Tengo un guión completo de otra novela gráfica entregado a un dibujante y ninguna seguridad de si podrá comenzar a dibujarlo.

Como dije antes, mi antología de ciencia ficción requiere trabajo de edición y promoción... e incluso así posiblemente muy pocas personas lean mis cuentos.

Tengo además un juego de rol, Aerith, ya terminado y listo para ser probado, pero sin jugadores. Es cierto, no los busqué todavía, pero cuando terminé la versión anterior de este juego y la hice disponible para recibir críticas, casi nadie dijo nada y todos los intentos que realicé para encontrar grupo de juego terminaron en silencio: los que primero se presentaron como voluntarios luego desaparecieron.

Sé que hay que seguir adelante, pero resulta un poco descorazonador a veces.

Parece que estuviera sufriendo, ¿no? Bueno, no me siento así, sino más bien algo angustiado, contrariado. Son cosas que pasan, a veces diversas cuestiones se suman y todo es un poco más difícil de sobrellevar. La cuestión es que, con las vacaciones enfrente, de pronto no quiero "perder" el tiempo leyendo y viendo videos, descansando y viendo películas, teniendo ratos para cuestiones personales y esos pequeños disfrutes tan importantes. De pronto quiero encerrarme para escribir y crear y hacer todas esas cosas... pero me encuentro con que no tengo proyectos, o estos están anclados. Y entonces es un falso dilema.

Esa es la cuestión. Quiero que las cosas avancen, pero de pronto me encuentro con varios escollos a la vez, y quiero sacarlos del camino todos al mismo tiempo. Y no se puede.

En ese sentido, no viene mal parar un poco, descansar, examinar las cosas bajo otra perspectiva y encontrar otro tipo de soluciones y propuestas. Tal vez esa sea la solución: dejar de girar y dejar que las cosas giren por su cuenta, si tienen que girar, y sino, que se queden quietas.

Después de todo, son dos semanas solamente. Puedo volver a subir cuando quiera.



Cosas que hacer versus cosas que hacer

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Escribo más para no perder la costumbre que para contar algo nuevo.

Como otras veces, de pronto llega el trabajo y no puedo seguir con algunas cosas. Principalmente, con demorada reescritura del último cuento de mi antología de ciencia ficción. Está ahí esperándome, el manuscrito lleno de tachones y correcciones, pero a mitad de camino, dormido.

Por suerte no se ríe.


Creo que me entiende, y yo ahora me entiendo mejor. Como comenté ya, vengo de unos meses en donde terminé cosas interesantes y no encontré en el depósito nada que me interesara lo suficiente como para meterle fuego a la fragua.

Tengo varios proyectos que me gustan... pero no les encuentro el enfoque adecuado. Eso me está molestando un poco, como esas picazones que no se van, y vuelven...

En fin, que hoy tenía que seguir con el cuento, pero no puedo. El trabajo se llevó gran parte del tiempo y el resto me queda para que la mente vague y descanse un poco. A veces escribir no es algo que salga tan natural: hay días y momentos en donde cuesta un poco más, y eso no tiene nada de malo, pero la semana ha sido agotadora, y quiero relajar un poco esta cabeza.

Después de todo, nadie me corre. Los compromisos editoriales están listos desde hace meses y solo queda encontrarle el enfoque a esos proyectos, que ya van arrancando... ya van arrancando...

Y viene la temporada de lluvias y de frío. Hoy se largó el chaparrón. Ideal para quedarse en casa y escribir, o en la cama, y pensar.

Saliendo a navegar de nuevo

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En una entrada anterior comenté que estaba algo asustado. Por suerte, no fue para tanto.

El otro día me senté a corregir parte de un cuento y terminar de escribirlo. Hace meses, me había empantanado, pero MAL, en una parte.Pensé que no servía nada, que habría que tirarlo y empezar de nuevo, o peor, tomar otra idea y descartar esta.

Pero por suerte, no fue así.

Al releerlo en el colectivo y marcar algunos errores de tipeo, y alguna que otra cosa para mejorar la narrativa y la comprensión (había un par de frases demasiado largas), me di cuenta de que no había que hacer cirugía.

Lo mejor, sin embargo, fue cuando un día después me puse a reescribir esto y continuar donde había dejado. Las palabras volvieron a salir como si siempre hubieran estado ahí. La verdad, fue una sensación muy hermosa, y quiero mantenerla. Me dediqué una hora corrida a eso (solo a escribir material nuevo) y en poco tiempo tenía dos páginas más.

Este año voy a tener menos tiempo libre, debido a que tengo más trabajo y mantengo algunas actividades, pero los jueves y viernes, como mínimo, serán días de escritura. Nuevos métodos (como la música synthwave en Youtube), nuevos horarios y como único objetivo, terminar una de las antologías de cuentos que hace rato tengo amarradas en los archivos.

No sé si las termino a las tres, pero a esta seguro que sí.