Siempre hay que mirar... profundamente


En un post de hace varios días contaba mi experiencia arqueológica en negocios de libros y revistas usados. Desde hace años recorro varios, siempre a la caza de libros usados y antiguos, , y alguna que otra revista o enciclopedia. Sin embargo, ahora se me dio por buscar comics, tanto porque son más baratos como por una cuestión personal.

Hoy, después de cobrar un dinerillo, aproveché que estaba cerca de una librería a la que voy muy de vez en cuando (tienen los libros muy caros, y a veces en mal estado... pero tienen cosas MUY raras, como el diario de Goebbels... bueno, ese no lo compré :D). Para mi asombro, había una mesa completamente ocupada con comics de todo tipo, origen, época y precio, principalmente usados.

Estamos hablando de pilas y pilas y pilas... a ver si recuerdo todo: el grueso era de Marvel e Image (algunas enfoliadas lujosamente), y de DC. No sólo superhéroes, también cosas raras de Star Trek, Babylon 5, etc. Además de los mangas (que no revisé) y de las revistas eróticas de diferente procedencia (que tampoco miré), abundaba el material nacional. Kilos de revistas de El víbora, Intervalo, Fierro (de la época actual, impecables), Nueva Aventura, algunas Comiqueando sueltas, de diversas épocas, también algunas Skorpio y Cimoc perdidas... entre otras cosas nuevas, como números de Bastión, Batman y ciertas series que estaban ahí como saldo y no como usados... Había cosas en inglés, obviamente en castellano e incluso ví un comic de X-men editado en Brasil. Me tomé todo el tiempo del mundo para revisar, ya que tenía tiempo, muchas ganas y algo de dinero (no puedo gastármelo todo!!!).

En realidad no me interesaba casi nada de lo que encontré; ningún número de Batman que me moviera, salvo tal vez el cuarto de La Espada de Azrael, pero solamente estaba ese. Casi no había tomos autoconclusivos o recopilatorios, de manera que la cosa era más para llenar huecos en una serie que para comenzarla. Los números de Comiqueando no tenían historias de Cybersix, así que lentamente volví a mi primera elección: la caja de material nacional "antiguo".

Ahí descansaba una gran cantidad de Nueva Aventura, la mítica revista de comics que venía con el diario La Capital cuando yo era chico (esa historia ya la conté). Afortunadamente, a diferencia de otros comics mucho más modernos y de mejor papel (había revistas muy maltratadas, incluso sin tapa!), casi todas estaban en condiciones buenas o muy buenas, sobre todo teniendo en cuenta el papel casi de diario en el que estaban editadas. A 2,5 pesos cada una, eran una ganga, así que me llevé seis, y planeo repetir el asalto la semana que viene. Espero que nadie más se avive... pero creo que hay para todos.

Mientras leí algunas cosas y pensaba en donde conseguir folios para mis nuevas adquisiciones, y en contar esto en el blog como otra historia de cacería, me puse a pensar (estoy muy pensativo estos días, pero de escribir en el Word, ni de casualidad) sobre la cultura comiquera argentina y los formatos que han tenido. El otro día leía en un foro a un colombiano que lamentaba que en Latinoamérica no hubiera cultura de comics, alabando la enorme trayectoria de cantidad de artistas argentinos, muchos de los cuales triunfan y/o triunfaron en el exterior. Ese post, creo, nos hizo ver a todos que, por comparación, la malaria actual y pasada no era para tanto.

Recordé entonces el debate que suscitó Andrés Accorsi en la charla sobre la revista Fierro, en Dibujantes, sobre las publicaciones que serializan material y a veces los cortan donde no deben. No conozco casos puntuales más allá de Nueva Aventura y Cimoc, las cuales leo cada tanto. Sí creo que tiene razón en algo, yo prefiero las que incluyen capítulos que se continúan no directamente; así me eduqué con Nippur, La Legión, etc.

Lo que me planteo ahora, es qué papel tienen estas revistas en la industria argentina del comic. Lamentablemente, mucho material no puede salir solo, en una revista propia, debido a diversos problemas. Este formato no es único de Argentina, ha existido y sigue existiendo en muchas partes, sin ir más lejos (no puedo, estoy en las antipodas), así es como funciona todo en Japón. Con sueños editoriales en la cabeza, empiezo a creer que hay que apostar fuerte por el formato, sin ir en detrimento de las series convencionales pero sabiendo que existe una alternativa fuerte.

Y ahora me voy a dormir. Me leí una historia de Nippur de Lagash que no había leído, y como siempre, me saca piel de gallina la prosa. Voy a soñar con Sumeria.

2 comentarios:

JMO dijo...

Oh maravillas... En mi casa solía haber una pila de Nueva Aventura, que hace unos años atrás perdí de rastro. ¡Cómo adoraba a Savarese! Y a Nippur le gané la admiración también por esas historias. Recuerdo una escena memorable: Nippur llegaba a los límites de un poblado, y una pequeña guardia montada se acercaba hasta donde él estaba. Eran 3 hombres a caballo, uno parecía ser el lider. Nippur se presentó sin muchos rodeos, a su modo, y el lider le recordó que su cabeza tenía un muy buen precio en Lagash. Uno de los guardias lo tomó entonces por el pelo con una mano, y propuso venderlo muerto a Luggal. El errante tomó el brazo del guardia, lo atrajo hacia sí, y le rompió la cara. "Dile a tus subalternos que no ocupen en vano sus manos" Algo así =D, gran lección.

Capitán Hidalgo dijo...

Sí, la recuerdo y creo que la tengo. El diálogo era más bien: "ocupas tus manos y dejas libre las de tu enemigo". Y luego una reflexión sobre lo tonto que era eso.

Hoy leí una de Savarese que no conocía, cuando le da el primer golpe a la mafia, simplemente sepultando a un muerto!!! Muy buena historia.