Día Alegre Del Ogro, tercera parte


Después del evento, una gran parte de los organizadores y nosotros nos tomamos el 107 de regreso al hospedaje. En el camino dejamos rodar todo tipo de anécdotas roleras y frikis en general; por lo que leo en los foros, esto pasó también con varios otros grupos.

En el hospedaje nos quedamos a ver el partido de la Selección Argentina, que irónicamente tenía lugar en Rosario. Primero lo vimos en un televisor pequeño, después en uno de los LCD que se usaron para conectar las Wii. Daba lo mismo: Argentina perdió lamentablemente, como yo y otros esperábamos (Gonzalo acertó el resultado final, 3-1). Algunos quisieron quemarlo por brujo.

Como era temprano nos organizamos, compramos bebida y pedimos comida china. Mientras comíamos, nos pusimos a charlar de muchos temas, tanto con Mich como con otros de los organizadores. De nuevo, lo lindo fue compartir y conocer personas. No me canso de decir que lo mejor de los juegos de rol es el hecho de que se conoce mucha gente. En sí, en evento no fue para mí nada del otro mundo, habiendo ido a todo tipo de convenciones, más o menos grandes. Lo principal fue la camaradería, el campamento rolero, toda la aventura que lo rodeaba.

Esta vez no hubo juegos de mesa ni de nada. De a poco, cuando se dieron cuenta de la hora, los que no se iban a quedar a dormir se fueron. A eso de las tres, nos fuimos a dormir, aunque algunos ya habían caído antes.

Esa noche dormí bastante mejor, supongo que por el cansancio acumulado; de hecho también dormimos más horas. A eso de las 10.30 salimos a desayunar; aprovechamos esa media hora para seguir charlando de cómo había salido el evento y otras cosas. Mich nos obsequió una bolsa con los legendarios alfajores Capitán del Espacio, los cuales Nana había estado pidiendo desde hacía tiempo. Yo me comí uno, y la verdad es que estaba rico; me hizo acordar a otros que comía en la primaria.

De ahí nos fuimos a hacer tiempo, caminamos un rato hasta el Barrio Chino, donde nos sacamos fotos y algunos dentro del grupo compraron comida y armas (es serio, una katana!!!). Parecía una partida de D&D, el supermercado estaba genial, era muy loco. Regresamos al hospedaje y de nuevo, a comer pizza.

Al rato llegó la otra fase de juego: era domingo y en ese lugar se reúne el club de juegos El Timón Holandés. De a poco fueron llegando los integrantes, y luego cayeron los juegos.

Como amantes de la tira The Order Of The Stick, el grupo rosarino no tuvo más remedio que anotarse a una partida de este excelente juego de mesa, en donde el tablero se arma con tarjetas que lanzan los mismos jugadores. Como explicadores oficiales estaban Anung Un Rama y Mishka, el valiente ganador de LA CAJA, ambos miembros del foro deRol. Aunque las reglas no son difíciles, me tomó un tiempo comprender cómo era todo el sistema, ya que estaba un poco dormido. De nuevo tuve mala suerte con los datos, así que no progresé mucho.

Lamentablemente, de nuevo nos corría el tiempo. Acordamos iniciar nuestro regreso a las 18 horas, así que tuvimos que dejar la partida inconclusa, a una media hora del final (muchos personajes ya estaban en el último nivel). Cumplimos con el plazo y nos tuvimos que ir.

Empezó entonces la lenta y dolorosa tarea de decir: "chau, nos vemos". La verdad es que todos disfrutamos mucho cada momento que estuvimos ahí. Como dije antes, y sin desmerecer el evento en sí, yo disfruté más lo previo y lo posterior. Una jornada puede salir perfecta, y aún así puede pasar que unas cuantas personas no la disfruten o incluso se aburran. Pero mientras lo demás salga bien, nadie se va a poder quejar.



El viaje de regreso fue igual que el de ida, sin más problemas ni complicaciones. Más allá de la pericia automovilística de Gonzalo, tengo que decir que me preocupaba un poco formar parte de la enorme estadística de mortandad en las rutas argentinas. Sin ir más lejos, ese mismo fin de semana murieron más de 10 personas, solamente en la región pampeana. Afortunadamente, me enteré de todo esto ya en mi casa, después de comer como animal y dormir de corrido todas las horas perdidas.

2 comentarios:

Krinnen dijo...

Muy buena la trilogía Gastón!

Coincido con vos; más allá del evento en sí, lo que más valoro es la camaradería, las charlas freaky y la aventura de lo desconocido.

El asunto con errarle a la subida a la General Paz fue un garrón. San Isidro es totalmente U-turn unfriendly! Nunca más voy a visitarla.

Capitán Hidalgo dijo...

Gracias por el comentario.

Lo de la subida en realidad fue porque estaba medio dormido. Tendría que haberme dado cuenta de que para tomar una autopista primero hay que subir a la misma :S Los mapas no lo dicen todo, lamentablemente. Por lo menos no nos equivocamos con el GPS como otros que te conté :D

Es una anécdota más, le dio sabor al regreso, menos mal que no nos "perdimos" en otra parte.