Así muere la democracia


Ayer, en una sesión de Diputados de lo más trucha, se votó la media sanción a la bien llamada "Ley de Medios K". Una ley que pretende reemplazar a la obsoleta, nefasta y autoritaria Ley de Radiodifusión, creada en tiempos de la Dictadura, completamente absurda en estos días, tanto por cuestiones técnicas como sociales.

Ahora debería estar revisando el texto de mi última novela, pero esto me supera un poco. No soy de poner comentarios personales del tipo "macro", pero me considero un intelectual. Una profesora, en algún momento de mi carrera, me abrió los ojos al desafiar a la clase: "¿no se dan cuenta de que ustedes pretenden ser científicos?" Y sí, científicos sociales. Como tales, tenemos una obligación. El título lo tengo guardado, pero sería un cobarde si también me guardara la convicción.

Vi por televisión el cierre de la votación. Como friki, no pude dejar de recordar esa célebre escena de Episodio II: "Así muere la democracia, con el estruendo de los aplausos" (fue uno de los momentos más altos de esa segundra trilogía, al menos para mí).

Esta mañana, mientras veía que el gobierno había acumulado 147 votos (muchos más de los que necesitaba, creo que eran 131), me pregunté a quiénes habían comprado. Lo que descubrí luego me llenó de ASCO: los socialistas. Sí, ese partido al que vengo votando desde que tengo capacidad legal para hacerlo. Ese partido, al cual no estoy afiliado, pero que defiendo, siempre que hagan cosas defendibles (no como esta).

Mientras el resto de los partidos de la oposición, fueran de donde fueran, organizaron una estrategia política para llamar la atención sobre su falta de acuerdo, fueron a las parodias de debates, etc. etc., para mostrar su desacuerdo, esa gente, que yo voté hace un tiempo, va así tan tranquilo y los vota. Votan una ley cuasi fascista, emanada de un gobierno autoritario y corrupto.

No me enoja tanto el hecho de que la ley tenga la media sanción, porque era algo que estaba digitado. Me molesta que en esa farsa haya participado gente que yo consideraba capaz, que consideraba que me representaba. Espero que en el Senado sea diferente. Esto no va a ir sólo a mi blog, irá también a alguna delegación del partido.

Hace tiempo que me desilusionó también Kirchner, el verdadero presidente (no la marioneta de su esposa), porque mucha gente lo defendió, incluso yo, en ciertos momentos. Porque defraudó la idea de una izquierda confiable y efectiva en una Argentina gobernada por derechas corruptas, que ni siquiera sabían ser liberales en serio. Lamentablemente, ahora los verdaderos socialistas ensucian sus propias banderas siguiéndole la pista (la primera vez fue con lo de las AFJP, cosa que me costó mucho tragar y perdonar).

Como profesional de la Comunicación Social y como intelectual, como científico político, veo con lástima que haya gente que todavía les crea, y que crea que esta ley es mejor que la anterior. A un nivel, es más o menos parecida. La otra estaba pensada para que el Estado tuviera el control a nivel de fuerza; ésta está hecha para que el Estado use testaferros y maneje en las sombras a medios mucho más pequeños y sin capacidad de defenderse.

Resulta tedioso leerla completa: ninguno de los diputados lo ha hecho. Los levantamanos de siempre han obedecido a su líder; estarían de acuerdo también con tirarse de un barranco si así se lo pidieran. Los demás no lo han hecho, y así lo han denunciado, porque es humanamente imposible leer y debatir un tomo de esas características en tan poco tiempo.

Veamos solamente unos puntos:
  • la ley no regula sobre la publicidad oficial, que controla discrecionalmente el Ejecutivo. Esto es, pueden hundir a ciertos medios al no darle publicidad oficial, mientras otros, afectos a ellos, se llenan de dinero (véase el caso del diario Perfil, ganado ante la Justicia).
  • la ley establece una "autoridad de aplicación", con amplios poderes de censura, que de una manera u otra termina estando en poder del Ejecutivo.
  • está llena de huecos legales y expresiones ambiguas, como han denunciado ya varios de la oposición, leyendo fragmentos. Esto permite que el día de mañana, se pueda hacer cualquier cosa con ella; además es un mamarracho, porque si es una ley, tiene que tener términos legales, para que se "enganche" con las otras leyes.
  • la ley permite el desguace de ciertos monopolios, principalmente el de Clarín, "enemigo jurado" de los Kirchner (por otro lado también les hizo favores). Esto no está mal, claro; en todo caso, el tema es que resulta evidente que no será la única víctima. El proceso que se plantea impedirá que existan muchas redes regionales de medios, conglomerados que no son monopólicos pero sí tienen una fuerza suficiente como para mantenerse solos sin depender de la publicidad oficial. La denuncia es sencilla y creíble (porque ya han existido casos): los medios regionales serán vendidos para cumplir la ley, y luego serán comprados por empresarios amigos de los Kirchner. Algo así ha sucedido con una Radio Del Plata, la cual echó al excelente periodista Nelson Castro, cuando esta emisora fue comprada por un amiguito de Néstor.
  • la ley establece la revisión de las licencias de medios para 2 años. Esto es, cada dos años se puede hacer lo que hizo Chávez con otros medios: cerrarlos legalmente porque no acatan sus órdenes. Se trata de una Espada de Damocles que todo medio tendría sobre sí: o decís esto, o te cerramos. O a lo mejor te cerramos igual.

Estos cinco puntos ponen ya los pelos de punta. Pero, por si fuera poco, se pretende acelerar el tratamiento de esta ley antes de que, el 10 de diciembre, se recambien los Diputados y Senadores. El partido de Kirchner PERDIÓ vergonzosamente en todos los distritos: 7 de cada 10 argentinos votaron a otros partidos. Este partido en retirada pretende aprobar todo tipo de cuestiones absurdas, sin pasar por los mecanismos administrativos ya reglamentados.

Por ejemplo, en la cámara de Diputados, el proyecto pasó solamente por 3 comisiones, en lugar de las 7 que eran pertinentes. Las audiencias públicas, que tenían que celebrarse cada 20 días, se hicieron todas casi en una misma semana, y algunas duraron apenas 3 horas. Muchas organizaciones de medios no pudieron acceder a ellas.

Previo a la sesión del otro día, muchos diputados firmaron en sus despachos los dictámenes de mayoría, sin estar presentes en la sesión preliminar, lo cual viola, según ha acordado la oposición, todos los estatutos. Uno de los proyectos más importantes de la democracia, más largo y complejo en cuestiones técnicas, legales y sociales, fue "tratado" en algo así como dos semanas.

Por si fuera poco, ya el Ejecutivo pretende un nuevo mamarracho. País de los sinsentidos, el vicepresidente Julio Cobos se les dio vuelta, afortunadamente (era de otro partido), y como presidente del Senado, puede reglamentar que la ley se trate según los estatutos, haciendo que su tratamiento se prolongue varios meses (paso por muchas comisiones, verdaderas audiencias públicas federales, etc.). Para neutralizar esto, se apresuró el trámite en Diputados: todo indica que, cuando el proyecto llegue a Senadores, la Presindente estará de viaje, y por lo tanto el vicepresidente asumirá sus funciones y perderá las de Presidente del Senado, la cual pasará a otro levantamanos, el lamentable de Pampuro.

Este es el tipo de gente que tenemos en el poder. Se quieren perpetuar en él de manera patética, arrastrando las banderas de los DDHH y todo eso, pero en realidad, son iguales, o peores, que el "turco" que mejor no menciono porque es mufa. Yo creo que han hecho cosas mucho peores, y que durarán más, lamentablemente.

¿Qué pasará luego? Afortunadamente, aunque el engendro sea aprobado, en dos meses habrá otra gente en el Poder Legislativo, gente que ya ha acordado que removerá la ley (si es que la justicia no la declara inconstitucional o algo así, porque tiene visos de nulidad por todas partes). Pero me veo en la necesidad de tratar de despertar a otros argentinos que siguen dormidos, creyendo que los K son buena gente: no lo son, solamente buscando lo mejor para ellos. Solamente basta ver las causas que tienen por enriquecimiento ilícito, o hablar con alguien que viva en su provincia, para enterarse de que son dueños de un cuarto del país.

Creo que es mi pobre contribución al presente y al futuro político de este país. Una obligación que tengo como intelectual, científico y graduado de una universidad pública. Además de como argentino.


Y para los extranjeros que leen esto: que sepan como andan las cosas por acá, siguiendo el camino de Chávez.

2 comentarios:

Dogui dijo...

¿Sabés qué? Hay 30000 desaparecidos que no pueden opinar tan campantes como vos. De hecho, esto mismo se decía en la época de la dictadura, y bla bla bla.

Bueno, eso es un contraargumento kirchnerista de moda, así que debía ocupar un lugar acá. :D

Capitán Hidalgo dijo...

Por esos 30.000 desaparecidos ya están siendo juzgados los responsables que quedan vivos. Ya está, de alguna manera ya pasó. "Marge, no vivas en el pasado" :D Ahora hay que pensar en el presente. Al igual que con las personas, hay muchas maneras de matar a la democracia.

Estoy totalmente de acuerdo con que ciertos grupos tipo Clarín estén regulados de otra manera, pero esto es demasiado. Una cosa que me olvidé de poner en el artículo: las cosas buenas se hacen de buena manera. Si esta ley fuera buena, tendrían que haberla hecho aprobar con todas las de la ley, no con tantos visos de nulidad. El fin no justifica los medios.