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Es la segunda persona que muere casi bajo mi ventana, en la calle que he pisado miles de veces.

El barrio está despertando de la siesta y empieza a enterarse. Yo ni siquiera escuché el golpe.

Me baño y trato de quitarme el sueño de la siesta que no pude iniciar, además de un sentimiento que no puedo denominar.

En esos minutos concibo dos historias sobre personas que mueren en las primeras páginas, en diferentes accidentes.

De alguna manera debo mantenerlas vivas, aunque no las conozca.

De alguna manera tengo que quitarme esto de encima.

4 comentarios:

oenlao dijo...

no tires mas pianos

Capitán Hidalgo dijo...

La verdad es que no me parece gracioso, hablamos de dos personas que mueren como muchas otras a causa de una deficiente responsabilidad a la hora de manejarse en las calles, ya sea como peatón o al volante, una verdadera pandemia de mi país que le causa mucho dolor a toda la sociedad. Si no se te ocurre nada mejor que decir mejor no digas nada.

oenlao dijo...

no sabia si era ficcion o realidad.
supongo que no te gustan las historias de zombies o el humor negro. disculpa.

Capitán Hidalgo dijo...

Cuando lo pongo con la etiqueta de EXPERIENCIAS me refiero a mis experiencias y no las de algún personaje ficticio.

Zombies y humor negro es una cosa. La realidad es otra.