Mudanza y media (I)


Mi hermano se muda. Esa simple realidad, que se anticipa desde hace meses, se desencadena ahora, esta misma semana.

Por una parte, hace algunos días que él comenzó a poner sus libros y su ropa de invierno en cajas. Es un caos más grande del habitual, porque también tuvimos que mover una mesa llena de cosas, y reemplazarla por otra mesa (que se llenó rápidamente de cosas). Todo gracias a que dicha mesa se rompió; por si fuera poco, ahora él se va a llevar otra de las dos. Conclusión: mi casa es un desfile de mesas (estamos armando una más, es la tercera que reciclamos en el año, y pronto vendrán otras dos).

Su mudanza coincide con la mía: me mudo en parte a otra habitación. La que tenía las bibliotecas y las dos computadoras queda medio vacía: él se lleva una computadora y dos bibliotecas, y otra de ellas tiene que pasar a la habitación de dormir. No sólo para llenar un hueco: en la habitación de las computadoras hay que cambiar el piso y, con suerte, pintar paredes y techo. Mis padres quieren aprovechar que esta habitación queda casi vacía para evitar más demoras.

Así que en eso estamos. El sábado comencé a apilar partes de mi biblioteca en la otra pieza: mis comics con mis libros antiguos, mis libros de historia militar con mis novelas de fantasía, más comics con mis revistas de armas, los diccionarios con los libros de cuentos. Como si fuera el Templo de Abu Simbel, el domingo a la mañana terminamos de rearmarlo, con las piezas ligeramente fuera de lugar. Mi hermano me ayudó con el último estante, que tenía las enciclopedias de la Segunda Guerra Mundial, y luego entre los dos movimos el mueble. Mientras él guardaba sus libros, yo llenaba los estantes de nuevo. No hay fotos de la parte media de la mudanza (las pilas de cosas amontonadas), pero sí del resultado final.

El resto del domingo se fue en consolidar lo ya movido y ordenar, tirando cada tanto algo que ya no servía. En los días previos había aprovechado para ordenar mejor algunas carpetas, sobres y pilas de papeles, con cosas que sigo guardando: apuntes de mis muchos juegos de rol que terminaron en el olvido, hojas de personajes y aventuras de incontables partidas, fotocopias de diversos tipos, los primeros bocetos de mis novelas, etc. etc. Kilos de papel, todos ordenados pero que requieren un lugar apropiado, que no tenían, y siguen sin tener.

Existe el constante tironeo entre la parte de mí que quiere tirarlos y la que no, pero por ahora sigue ganando la que quiere conservarlos. Así que amontoné esas pilas entre mi biblioteca y mi cama, ahí donde antes ponía mis libretas de apuntes con ideas para cuentos y novelas. Ahora ya no tengo excusa para no leer en la cama: a medio metro tengo un universo de conocimiento y ficción.

Mientras tanto, mi hermano seguía guardando libros, lo cual dejaba libre más espacio en la única biblioteca que va a quedar en la habitación de las computadoras. Aproveché para continuar intercambiando libros entre bibliotecas, para aprovechar mejor el espacio y buscar algún tipo de orden. Ahora mis libros centenarios, o que superan los 50 años de edad están juntos, y pude reunir en una sola hilera mi Biblioteca Tolkien. Sí sí, (casi) todos con folios originales.

Mi Biblioteca Clarín de Batman también cambió de lugar, ahora con todos los tomos correctamente ordenados. Eclecticismo puro: comics con historia militar con juegos de rol. Y arriba de eso voy a poner manga y/o películas. No hay espacio para lujos como la clasificación y el orden.

La verdad es que el cambio se agradece. La habitación estaba muy atestada, y ciertas cosas eran difíciles de acceder, a veces incluso directamente inaccesible a menos que uno moviera algo. De todas maneras mi hermano no va a llevarse todos sus libros ya mismo, y algunos quedarán aquí según me ha dicho. Los dos tenemos libros regalados, viejos o abandonados que tenemos en cajas distribuidas por la casa ya que nunca tuvimos suficiente espacio. Por un buen rato, seguirá siendo así.

Seguramente habrá pequeños movimientos en los días que quedan, pero esencialmente, eso es todo. Un día completo dedicado a mudanza, que salió sin problemas y con gran rapidez.

¿Demasiado técnico? Sí, se me está pegando la costumbre de separar experiencias en cuestiones personales y otras no tanto. Pero para eso estará la segunda parte.

2 comentarios:

Krinnen dijo...

Oh te compadezco!! Toda mi empatía y simpatía para vos! Yo, después de 2 años, aun tengo varias cajas de libros cerradas...

Y me mató el Pablo Mármol!!!

Capitán Hidalgo dijo...

Sabía que alguien lo iba a mencionar. Es de mi viaje a Carlos Paz cuando terminamos la primaria. Me lo gané con cupones de una máquina tipo videojuego, si no recuerdo mal. No me alcanzó para el rifle de aire comprimido :D :D :D

Ahora tengo que ordenar cosas, y mañana, y pasado... mejor empiezo ya.