Independencia del comic


Hace tiempo discutíamos en Cuadritos qué era ser independiente en el ámbito del comic. Como se puede ver en los comentarios, hay muchas formas de verlo.

Algunas respuestas aparecen después de que uno dio muchas vueltas. En Dibujantes pude ver las publicaciones de Llanto de Mudo, que me parecieron impresionantes por su alcance: hablo principalmente de Ignatius tenía razón, que tiene algo así como 124 páginas en un tamaño cómodo, un precio más que razonable y una buena impresión. La verdad es que me resultó un orgullo saber que acá cerca se hacen cosas así, que encima se editan regularmente y ya van por el 5º número.

Así que buscando más datos sobre ellos llegué a su blog y desde allí llegué a un artículo periodístico reciente, del diario Crítica de la Argentina. TODO el artículo merece, en mi opinión, una larga exégesis, porque resultó mucho más interesante de lo que esperaba, gracias a las palabras de los entrevistados.

Ahí aparecen reflejadas las opiniones de diversos editores de todo tipo. De todas, las que, creo yo, responde en parte la pregunta de "qué es ser independiente" es esta:
Para Reggiani, el deseo de ser autor profesional hace de la necesidad una virtud. “El paso por la autoedición tuvo efectos en el modo de encarar qué significa ser historietista. Conductas inconcebibles empezaron a ser normales, como la constitución de redes que se plasman en, por ejemplo, el festival Viñetas Sueltas de Buenos Aires, y en la autonomía conquistada: hoy se producen historietas sin un encargo”.
En los países en donde hay mucho comic, las mismas editoriales buscan talentos y nuevas obras; en otros casos, si bien no hay un encargo formal, los autores pueden enviar libremente sus creaciones a varias editoriales y ver quién está interesada en publicarlas, ya que existe un buen mercado y las empresas deben abastecerlo. Estos proyectos están enmarcados dentro de ciertos géneros que se corresponden con una línea editorial, de manera que si queremos hacer terror, misterio, etc., vamos a Vértigo o a una similar, no a una editorial especializada en superhéroes.

Aquí apenas hay editoriales, y estas difícilmente buscan gente nueva: las más grandes se dedican a publicar grandes obras pasadas u otras grandes obras de genios actuales. Tampoco hay un mercado visible. Entonces, los autores tienen que autopublicarse de alguna manera, ya sea a través del fanzine, de un blog o sitio web, de una edición más "profesional", o encontrar algún nicho de mercado muy particular (esto se ve en muchas reseñas aparecidas en Cuadritos) para que su obra llegue al público.

Creo que parte fundamental del ser independiente es esa. Como no hay ni mercado ni editoriales, no hay una rebelión contra lo profesional, lo editorial. Se es independiente como se es huérfano.

1 comentario:

Krinnen dijo...

De acuerdo con tu comentario final. Ser independiente significa cosas diferentes de un lado u otro del charco, de un lado u otro del ecuador. Es independiente aquel cuya obra no encaja con la temática de las editoriales, con la zeitgeist comiquera. Pero es independiente también aquel que vive en un país sin pluralidad de recursos y/o públicos. "Independiente a la fuerza", sería el segundo desde mi punto de vista. El primero lo es porque quiere, i.e. porque no quiere hacer lo mismo que hacen los autores mainstream.