No más Leyendas


El otro día, en el foro de Sierpes del Sur, Ibex confirmaba algo que los que estamos en el mundillo sabíamos desde hace mucho tiempo: no habrá más Leyendas (por lo menos, por un tiempo).

El año pasado asistimos a la edición nº 10, de aniversario (ver acá parte 1 y parte 2 de la reseña). Ya existía un mal presentimiento: los fondos de apoyo estatal eran menores, la entrada para algunos era cara (¡¿cuándo no se quejaron los ingratos, eh?!), y sobre todo, apenas había habido publicidad (aparentemente porque el dinero para esto venía o de la Municipalidad o de la Provincia, que siempre apoyaron al evento pero que desde hace tiempo tienen problemas financieros).

En fin, que a los pocos meses yo me enteraba de esto de buena fuente, y otros que también tenían "contactos" (algo nada difícil en una ciudad de un millón de habitantes) se iban pasando el rumor/dato seguro.

A esta altura, con la confirmación que hizo Ibex al hablar con el principal organizador, el dueño de Milenario Comics, no está mal terminar de despertar a los que todavía no se hayan enterado.

La primera cuestión que nos surge, sobre todo a los que venimos asistiendo a la convención desde hace años, es lamentarse.

Yo crecí con Leyendas, fui a todas y reseñé casi todas en Internet. Me tomaba el trabajo de hacerlo, de manera casi profesional, cada año. Si bien empecé a dirigir rol en jornadas anteriores (que era exclusivamente de rol, organizada por la misma comiquería), falté como DJ a las primeras, y luego me incorporé para no irme nunca, convirtiéndome en el único histórico sobreviviente al día de la fecha.

Así que me permitió conocer a muchísima gente para rolear, tanto rosarinos como de otras partes. Cambié de sistema de juego (de Cthulhu y Paranoia a SW D6), tuve que escribir todo tipo de aventuras, hacer personajes, etc. etc. (nunca repetí aventuras). Vi muchas obras de arte en forma de comics o ilustraciones (una de ellas incluso me inspiró mi primer intento de juego de rol propio), muchas películas de anime que te vuelan las chapas (como Macross Plus, o la de Evangelion que no la vi porque no había terminado de ver la serie, o varias cosas más que ya no estoy seguro). Representó muchas horas de estar cansado, de chupar frío y humedad, de caminar, de hablar, de ver minas casi en pelotas, de gritar en los concursos de disfraces. Y uno de mis mejores regalos, en los últimos dos años: conocer a muchos dibujantes y poder meterme de lleno en el tema del comic, con todo tipo de iniciativas.

En este punto me detengo: es lo único que no me arrepiento de haber hecho antes. Leyendas tenía un gran contrasentido: tenía tantos focos de interés que un deseaba poder dividirse. Dirigir rol me significó perderme muchas charlas con historietistas, varias películas interesantes, y otros tipos de eventos. Uno tenía que elegir lo que iba a hacer, y casi siempre ganaba el rol y el anime.

Lamentablemente eso significó que por años le dí solamente la atención que me sobraba a la enorme cantidad de dibujantes y guionistas que pasaron por allí. Creo que fue uno de esos errores de la vida que uno desea poder revertir: sólo lo hice en parte, en las últimas tres ediciones. Pero bueno, no se puede todo.

Son 10 años, redondos, de la mejor convención de Argentina (y esto dicho por mucha gente incluyendo a estos geniales dibujantes). Tenía un poco de todo y poco de nada, y aunque la entrada era cara (para algunos), creo que hay que decir la verdad: nadie se volvió rico haciéndola. Con fallos y aciertos, era a pulmón, y tal vez eso la hizo tan buena al compararla con otras que se hacían en otra parte.
Creo que el mejor consuelo es pensar que se cerró con un número redondo, y que por una generación repartió alegría y frikismo a más no poder, ininterrumpidamente; ahora se va con el gran estruendo de la décima edición y debemos ser felices de haber podido vivirla.

La otra cuestión es preguntarse "¿qué se viene?". De una manera u otra, todos los que asistieron a muchas Leyendas (como yo o mis contemporáneos, que pudieron asistir a las diez) e incluso los que asistieron a una o dos, se preguntan qué o quién llenará el enorme hueco en la cultura friki que deja la convención en la segunda ciudad de Argentina.

Leyendas era un evento alabado por muchos, desde historietistas famosos hasta aficionados de todo el país. Aglutinaba comic americano, argentino y europeo, manga y anime, concurso de disfraces, bandas en vivo, películas y cortos de animación, juegos de rol y cartas, fanzines, clubs de aficionados a la fantasía y la ciencia ficción, stands de venta de todo tipo de cosas frikis... En fin, era un evento grande, de tres días, que atraía gente de toda la provincia e incluso de otras provincias (yo tuve jugadores de La Plata y llegaron a venir gente de fanzines de Uruguay y el norte de Argentina).

La respuesta, que ya puse en el foro, es que, por suerte, estos diez años no pasaron en vano. Todas las aficiones y pasatiempos que entraban en el enorme saco que era Leyendas fueron haciéndose más conocidas y populares. Hace diez años un manga era imposible de comprar y el anime recién aparecía en la tele. El único juego de rol que teníamos era MERP (y la élite que nunca conocí, que jugaría D&D en las sombras); jugar cosas como Vampiro o Cthulhu eran solamente sueños locos. No había bandas de anime, y para concursos de disfraces había que ir a alguna convención en Baires (y ni eso, creo yo). Ya se hacen una idea.

El día de hoy, la cosa es totalmente diferente. Desde 2004 nosotros nos pusimos a empujar los juegos de rol, con Game Days y eventos aparte, tanto de D&D como de otros juegos. El manga y el anime florecieron en todo el país, gracias a la editorial Ivrea, su revista Lazer y al enorme desarrollo de Internet. Esto llevó al surgimiento de grupos como Rosario Anime, que reunieron a otakus de todas las edades y terminaron floreciendo a su vez en eventos como el RA Fest. Como si una sola banda de covers de anime fuera poco (la primera fue San Hoshi Hino), también surgió Kiroi, más tarde. Antes había dos locales de comics en la ciudad; ahora hay tres.

Es decir, que en estos diez años la cosa ha mejorado, y mucho. Aunque uno lamente la pérdida de una insignia de la cultura "alternativa" en la región y el país (a falta de un palabro más acorde), tiene que pensarlo como una evolución. El árbol muere, pero dispersa las semillas. Además de estos dos grupos ya citados, que de alguna manera surgieron de Leyendas, me consta que otros grupos de aficionados a otros temas "friki" siguen funcionando y produciendo eventos, como fueron la reciente convención Tolkien... y otras cosas que no puedo decir, pero que ya se preparan.

¿Qué más puedo decir? Sólo queda esperar que el día de mañana, con otra situación general, Leyendas pueda volver a ser una realidad. Mientras tanto, los hijos de esos días locos ya crecimos y tenemos nuestros propios proyectos.

1 comentario:

JMO dijo...

Estas cosas devienen naturalmente. Toda la reseña de lo que surgió en los últimos 10 años me hace pensar que hay "base" e iniciativa para generar parvas de otras expresiones de esta movida pseudo-marginal y copoide que cada tanto es tildada de frikismo.
Vamos por más.