Maldición de Sangre, capítulo 4


-Che… pobre Flavia.

-Le viene tocando lo peor.

Era una de las conversaciones telefónicas más tontas que había hecho. ¿Qué podía hacer por su prima desde tan lejos, más que desearle suerte? Se sentía impotente, absurdamente impotente.

-Avisame si necesita algo…

-Por ahora se calmó. Menos mal que tenía el teléfono de este amigo mío… no me preguntó nada, le dije que era algo familiar… Esas pastillas son muy jodidas. Va a dormir un buen rato.

La leve estática que surgió cuando movió el cable apagó el sonido del “no sé qué más decir”.

-Bueno… lo que a mí me queda claro es que hay que juntar más cosas de esa época.

-¿Qué cosas?

-No sé… cosas. Yo creo que hay una relación. Si Flavia se pudo comunicar con esta mina por un medallón que era de ella, entonces, ponele, si encontramos algo que sea del bisabuelo…

Escuchó todo el razonamiento pensando que estaba dentro de una película de misterio barata. Manuel tenía una forma muy sencilla de convertir lo fantástico en natural. Después de todo, era parte de su trabajo.

-Está bien, lo voy a pensar. Pero ahora no se me ocurre nada.

-De todas maneras, hay que ser discretos. Yo tengo un trabajo tremendo haciendo que mamá no se entere de todo esto con Flavia… y tengo laburo también.

-Sí, tenés razón. Te dejo, me tengo que ir. Nos vemos.

No fue nada sutil ni en las palabras ni en los gestos, cuando soltó el teléfono y miró a su esposa.

-Gimena… escuchá, no te vayas…

-No me quiero ir. Vos querías que yo me vaya.

-Perdoná… te estuve esperando. Vamos a charlar, ¿eh? Hice comida, te compré la gaseosa que te gusta…

Mientras repetía todo lo que había ensayado, Gimena recorrió las habitaciones con la vista, hasta detenerse en una botella vacía escondida detrás del tacho de la basura.

-Y también me compraste whisky, ¿eh? Ahora que me encanta tomar alcohol todos los días…

Sonrió burlonamente, en un gesto que había tomado de Manuel sin siquiera darse cuenta, y agregó:

-Sí, pero me lo bajé para que no te tentaras.

Exteriormente a su mujer no le hizo nada de gracia, pero por dentro tuvo que admitir que José al menos lo estaba intentando.

1 comentario:

el Dr. Alban dijo...

He creado una reseña de tu juego. Si hay algo mal o incorrecto, me gustaría que me lo comentaras y así poder ponerlo bien:

http://roleropedia.com/Maldici%C3%B3n_de_sangre