Crack Bang Boom 3 (viernes)


Cuando uno tiene un mal día, lo mejor es ver que el siguiente es mejor. Consulta al dentista de por medio, dejé de sentir un dolor terrible para tener apenas algunas molestias que se van con analgésicos.

Así que el viernes amaneció soleado en todo sentido. Sobre todo en el climático. Fue un día de primavera, hizo poco más de 20 grados (recuerden que estamos en época invernal aquí), no hubo una nube y a pesar de estar al lado de uno de los ríos más grandes del mundo, casi ni viento.

Eso es bueno, pero también es malo si estamos afuera del CEC, donde no hay ninguna instancia de sombra, todavía no abre el evento y encima me olvidé las entradas.

Fui antes de las 13 para dejar mi carpeta al editor de la revista Fierro, Lautaro Ortiz. Trámite de un minuto, pero que me obligó a comerme hora y media al sol inclemente. Finalmente, como otros que se amontonaban, nos juntamos cerca de la boletería, único lugar con sombra.

La anécdota del día fue cuando, a poco de abrir, llegaron los invitados de Brasil, y se pusieron a hablar en portugués sobre dibujo. A pesar de que los escuché un rato, no pude aprender nada del idioma ni del arte, lamentablemente.



Este año el Galón 11 está siendo refaccionado
(el techo no se voló, lo sacaron para poner otro mejor).
Por eso parte del evento se hace en el Centro de la
Juventud, anexo al CEC.


El barco estuvo parado todo el día. Cuando uno tiene mucho
tiempo libre elucubra. Yo creo que porque el río estaba
demasiado bajo en su canal, porque se venía demasiado
de la quilla y creo que la parte superior del timón.
O a lo mejor simplemente porque tenían día franco.


Hay un nido de hornero en la ventana de una de las oficinas
del CEC. ¡No lo saquen! Aunque no sé si estará en uso.
Después de todo es el pájaro nacional y es símbolo del
trabajo, así que no queda mal en ese lugar
[Como verán para esta altura ya estaba al borde del colapso]


La bronca de haberme olvidado el abono y tener que comprar otra entrada (anulando el descuento del abono) se me esfumó cuando fui el primero del día que compró entrada y también el primero que entró en la convención. ¡Tenía que dar la nota!

En fin, aproveché que el lugar estaba vacío para llenar algunos huecos en mi colección de fotos. Como las que merecían el espacio de esculturas, que este año fue sobresaliente. No entiendo todavía cómo pueden mejorar tanto de año a año, porque las anteriores fueron tremendas y estas fueron impresionantemente tremendas. Tenía miedo que Red Skull me disparara!!!

Los pantalones y parte de la ropa eran de tela.
Una genialidad.

De nuevo, los pantalones eran de tela.



Por el reflejo de la vitrina no se aprecian
ciertos detalles, pero esta sin duda fue mi
escultura favorita. Entre el cigarrilo y la
sonrisa maléfica, la Mauser en la espalda
y los casquillos en el suelo, y el Cubo
en la mano izquierda, uno no sabía donde mirar

Me olvidaba también: premio a las botas
mejor lustradas!!!





Mi segunda escultura favorita de la CBB3.
 
Luego de saludar a varias personas, me acerqué al bar, donde estaba por comenzar la charla con Carlos Gómez, Carlos Pedrazzini y Enrique Alcatena, con motivo de reunir a dibujantes que habían trabajado con Robin Wood.

Esta vez me senté más cerca y con algo más de conocimiento de la cámara, pude lograr una mejor grabación. Comento la cuestión brevemente por falta de tiempo y porque planteo subirla en unos días. Se trató de una charla muy amena, interesante y que pasó más allá de la anécdota, ya que varias veces los dibujantes comentaron sus experiencias para que nadie las repitiera, o para que los dibujantes las tuvieran en cuenta en su carrera. No se trató de consejos prácticos pero sí hubo una parte muy importante relacionada con el trato entre dibujantes y editores, ya que los tres habían trabajado mucho para las dos mayores editoriales del país en su época, Record y Columba.

Otra nota positiva fue que Eduardo Risso, más que entrevistador fue parte de la charla, se agregó extraoficialmente a la lista y eso enriqueció todavía más el diálogo ya que había dibujantes con todo tipo de experiencias y trasfondos.

La charla cerró con una serie de preguntas del público, de la cual participé. Lamentablemente la batería de la cámara, después de filmar hora y media, se terminó abruptamente (no estaba completa, sino a poco menos de la mitad), así que el último minuto. Pero no me puedo quejar, salió impecable.

Lamentablemente esto me dejó sin posibilidad de sacar fotos de nada, así que me dediqué a charlar con muchos dibujantes y amigos en el bar, mientras esperábamos la siguiente charla, con Enrique Alcatena.

Para este punto nos enteramos que nuevamente, por tres años consecutivos, Lisandro Estherren fue seleccionado por los editores de turno. También me alegré mucho porque Santiago Madile, actual compañero de aventuras en un proyecto, fue seleccionado por Ervin Rustemagic, a quien pudo mostrarle la iniciativa que compartimos. Lamentablemente otros dibujantes no tuvieron tanta suerte, como fue el caso de Juan Fioramonti, y sin embargo su mala suerte se vería rápidamente recompensada.

Hago acá un paréntesis. Hablando con varios dibujantes que fueron seleccionados los años anteriores, todos coincidieron en una mala impresión que les provocó el saber que muchos habían sido contactados pero que rápidamente el contacto con estos editores se había esfumado sin razón aparente a los pocos meses. Estos comentarios y otros que indirectamente surgieron en las charlas van a ser profundizados en otras entradas del blog. La verdad es que surgieron muchos, muchos temas de charla interesantes y no hago a tiempo de transcribir todo.

Volviendo a la charla, Juan Fioramonti, como decía, se vio recompensado. Alcatena es su principal inspiración e influencia, su ídolo personal, de manera que venciendo cierto pudor que todos tenemos a la hora de abordar a personas para nosotros tan importantes, se acercó y charló con él. Ambos le pedimos autógrafos pero él consiguió también espacio para ver su carpeta.

Y fue justamente ese lapso de unos quince, veinte minutos, que hizo demorar la charla. Pero no le digan nada malo, porque cualquiera de nosotros hubiera hecho lo mismo.

Juan volvió muy contento por haber podido conocerlo, y la verdad me transmitió esa alegría porque yo también había conocido a Robin Wood y sabía lo que se sentía. Y en su caso la cosa era mejor porque Alcatena le dio una buena opinión de lo que había visto y eso, junto a las correcciones y demás, siempre sirve de mucho para levantar el ánimo y mejorar.

Por lo de la cámara no pude grabar en video la charla, en la que Alcatena comentó un poco su visión de los comics, por ejemplo su mala experiencia con DC Comics a causa de la estrechez de la forma de trabajo y de que se quedaron obviamente con personajes creados por él. Fue una charla breve pero interesante en lo suyo. La grabé en audio, pero tengo que ver la calidad de la grabación y si vale la pena, la subiré.

Después de todo esto, la convención se convirtió en una serie de charlas con todo tipo de amigos y conocidos. Por suerte pude encontrarme con Fernando Kern, una de las personas que más quería ver en estos días, así que charlamos un buen rato. Varias de estas charlas, como dije antes, fueron haciéndome pensar en temas para otras entradas del blog.

Otro de los puntos fuertes de la tarde fue la instancia de mirar carpetas. El año pasado Santiago no había podido mostrarle la suya a Eduardo Risso, algo que a los dos nos había decepcionado un poco (a él, un montón, para ser sincero). Esta vez no hubo problema, y para mejor, Risso le dio muy buenos comentarios acerca de su arte, de manera que salimos los dos muy contentos. De tonto nomás me olvidé de sacar fotos con el celular, dispositivo gráfico de emergencia. Sin embargo Santiago fue a hablar también con Ariel Olivetti, también presente, quien igualmente le dio muy buenos comentarios sobre su obra (la foto la subo en unos días). Con esa tonelada de buen ánimo y varias correciones y consejos, no nos quedó muchas dudas acerca de la importancia de seguir adelante con todos los proyectos.



De nuevo nos quedamos charlando un buen rato con Lisandro, Juan Fioramonti, Juan Vázquez, Kiro y otros dibujantes, hasta que se hizo hora de irnos. Al igual que el día anterior, nos fuimos a comer, pero esta vez no hablamos de comics (casi) y nos quedamos hasta pasada la medianoche.

Durante la cena me di cuenta de algo que creo marca el espíritu de esta convención, mi experiencia personal. Apenas gasté dinero en comics o en otras cosas. Llevo gastado más dinero en las comidas con amigos y todo eso que en cosas materiales. Y si bien no acuerdo con Bentham (sí, lo estudié un poco para Ética) sobre que la felicidad se pueda medir (mucho menos en dinero), creo que marca una pauta: esta convención, finalmente, se trata de concretar cosas, hablar para cambiar el escenario, construir con la palabra que crea hechos. Vamos a ver como sigue.

3 comentarios:

Leandro Solis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leander Sun dijo...

Estuve ahí, y si la verdad es lamtentable que haya empezado después del horario que se publicó en los medios. Pero estuvo interesante. espero que el Domingo se llene! PD Muy lindo el blog.

Gastón Nicolás Flores dijo...

Gracias! Recién ahora veo el comentario, no sé a qué te referís porque por lo que tengo entendido, siempre abrieron a horario. Lo que puede haber sucedido es que si bien el Centro de la Juventud abría a las 13 horas, el CEC abría siempre a las 14, por ahí puede haber generado confusión.