X-men Origins: Wolverine (2009)


Hacer una precuela es difícil. Hacerla bien es todavía más difícil.

Con esto en mente, comencé a ver la película.

En un sentido, gran parte de lo bueno que tiene "X-Men 4" (así decía mi ticket) es eso: es una muy buena precuela, no sólo porque los detalles de continuidad están muy cuidados, sino porque ayuda a comprender el punto fundamental del Universo Marvel: la existencia de los mutantes. Si la primera X-Men te lo tiraba a la cara, dándolo por sentado, aquí vemos, con el verdadero toque que Marvel le ha puesto a sus cómics últimamente, cómo la cuestión mutante está en la historia de la Humanidad desde hace siglos, y cómo estos sujetos tan afortunados como condenados (el máximo ejemplo, el protagonista) han sido perseguidos por todo tipo de razones, siendo el miedo la primera y principal.

Siguiendo con esto, la secuencia de apertura de Wolverine es sencillamente genial. El retcon del personaje, la cuestión de su verdadera edad y condición de nacimiento, y la forma en que se establece su relación con su archienemigo (Victor Creed, a quien no se menciona como Sabretooth para no confundir con el de la otra película) es perfecta por lo sencilla y shockeante que resulta. Sí, es esa parte que se ve en muchos trailers.

Desde allí, la película promete no sólo acción y algo de violencia: también agrega una buena historia, personajes sencillos pero no estereotipados, y una interesante dosis de dramatismo y emoción.

Lamentablemente este dramatismo, que podría dejar lugar a planteos morales y argumentales más profundos (como el de la inmortalidad del personaje), queda algo abandonado, pero es rescatable que, en un Hollywood tan chato, al menos exista la intención.


Volver atrás

Decía que hacer una precuela es muy difícil (ya lo demostró de manera lamentable Episodio I). Principalmente, porque muchas cosas ya se saben: quien muere, quien sufre, quien vive, etc. La cuestión es encontrarle la vuelta para que esas cosas que se saben sucedan de manera imprevista, inesperada; contar bien historias menos lineales y con más suspenso.

Wolverine pasa la prueba, y se construye como una precuela sólida, en donde todas las preguntas son respondidas, pero no de manera lineal ni demasiado explícita, manteniendo cierto misterio hasta que todo se desencadena en el final. Con un argumento sencillo pero interesante, la cinta llena todos los huecos necesarios en cualquier precuela, y con algunos chispazos que no puedo espoilear.

Incluso los cameos de algunos personajes de la saga principal están cuidados, y han encontrado maneras ingeniosas para que contribuyan a la acción sin cruzarse con el protagonista (desencadenando así paradojas temporales).

De todas maneras, podemos encontrar algunos errores de estilo y una falta de profundidad en ciertos temas, que han pasado totalmente desapercibidos y que se podrían haber explotado en un personaje tan popular y tan interesante como es Wolverine. No podemos pretender que Hollywood lea Borges y nos saque una película sobre la inmortalidad, cierto, pero no estaría mal que le pusiera un poquito más de algo al "tipo con cuchillos". Y eso nos lleva hablar de los buenos actores que tiene la cinta.


La cuestión actoral

Wolverine no es sólo la historia de este personaje: es también la de quienes tocan sus vidas, para bien o para mal. Y mientras la obvia presencia del general Stryker (no creo que sea spoiler) hace de contrapunto como villano loco, Creed funciona como enemigo más personal, al ser una especie de opuesto que desea ser superior al protagonista (y hasta hay una buena excusa del por qué!).

La elección de los actores es muy buena, y los personajes creados para ellos les permiten moverse bien dentro de los límites del género. En ciertos detalles y en la trama de la primera media hora se nota la inmersión que se ha hecho en el Universo Marvel, tomando estética, poderes y situaciones muy típicas de comics ya pasados.

Mención aparte la merece Liev Schreiber, quien, como me habían comentado, es un actor poco conocido porque siempre hace papeles de reparto, y que aquí tiene oportunidad de lucirse como archienemigo.

De todas maneras, es increíble cómo Hugh Jackman ES Wolverine, y así hasta él lo entendió cuando lo dijo en esa genialidad que cantó en los Oscar (sí, lo ví en vivo). Si no podemos pensar en un mejor Joker que Heath Ledger, o un mejor Batman que Christian Bale, podemos decir aquí que Marvel encontró a su "mejor hombre", no sólo por el parecido, sino por lo buen profesional que es.

Sin embargo, hay que decir que como actor está un poco desperdiciado. Yo quería ver a un Jackman más lucidor, con un personaje más profundo, más metido en lo suyo. Sobre todo porque él puede hacer mucho más que ponerse super musculoso (da miedo): es un actor que en muchas películas ha demostrado ser excelente en lo que hace. Creo que merecía un Wolverine más explícito en algunas cosas (y menos explícito en otras, como la típica escena de "Noooo" cuando muere... bueno, es obvio).

Se trazan las líneas para este Wolverine dramático: el desafío del personaje ante un destino cruel, la duda entre convertirse en un vengativo animal de pelea (lo que sucede en el comic Arma X, en donde se lo muestra totalmente salvaje, deshumanizado) o tratar de controlar sus emociones y vivir una vida normal, dejando de lado las pesadillas del pasado.

Lamentablemente esto queda demasiado sugerido, tenuemente entrelazado, y no logra formarse como la espina dorsal de la película. Tal vez para Hollywood es un avance, pero desde aquí, es como café descafeinado.


Fallas y aciertos

¿Qué falla, además de esta tibieza en lo que debería ser central? No las escenas de acción, las peleas y todo eso. Sinceramente, si vas a ver una de superhéroes, no podés salir diciendo que "eran todas peleas" y defenestrarla por eso (a menos que sea Watchmen, pero es la excepción que confirma la regla). Lo que se critica en todo caso es que a veces esas peleas no tengan razón de ser (como cuando aparece Gambito, que está colado por una ventana sólo para complacer a los fans). Afortunadamente es la única parte que realmente se cae de la lógica de la trama.

Lo demás son errores de estilo, como las varias frases "cool" que están demasiado leídas, o algunas escenitas que realmente sobran. Sueltas no desmerecen, pero en conjunto disminuyen la calidad del trabajo porque desconcentran al espectador con súbitos cambios de tono: la cosa está seria y alguno hace una broma tonta. Estos detalles no sólo no agregan nada a la trama, sino que a veces plantean preguntas (cómo la más simple: "¿por qué hizo esto si no tiene sentido?") que nadie puede responder.

Lamentablemente Wolverine se queda en buena, y nada más. Como precuela podemos decir que es muy buena (de hecho, ya lo dije), porque cumple con uno de las más difíciles tareas de una precuela: contar una historia que ya se sabe de manera sorpresiva y atractiva.

De todas maneras, me quedé contento y esperando que para la próxima, se corrijan tal vez estos errores, sobre todo aprovechando que el personaje que sigue es bastante diferente.

Sí, se viene Magneto. Ya tengo muchas ganas de ver qué sucede con este Origins. Eso sí, espero que, teniendo también a otro actorazo como sir Ian McKellen, profundicen un poquito más la cosa y se arriesguen a producir superhéroes un poquito más dramáticos.

1 comentario:

Joroschó dijo...

Oh que pelicula mas buena, de primera no la queria ver porque no era 100% basada en el comic, pero me gusto lo que hicieron.
esta muy bueno el blog
exito
adios