El que no corre, no despega


Estaba tranquilo. Antes de este fin de semana "largo" tenía en mente escribir MUCHO. Y no pude.

El viernes fue un día fluctuante. Creo que fue el día en el que escribí más. Hace frío y no hay ganas para nada. De nuevo me cuesta levantarme de la cama. Sueño mediocre. Plober, perdón por no ir, la verdad es que lamento habérmelo perdido.

El sábado dije: "bueno, ahora sí". De nuevo escribí bastante, aunque el aburrimiento empezó a pegarme feo. Volví a la lectura de comics, y a la exploración de Internet en busca de cualquier cosa interesante. Iba a ver una película a la noche, pero mi primo cumplía años, así que fuimos a comer a la casa de mi tío. Muy ricas empanadas y asado en familia (política), un buen momento en todo sentido (y no, no hablamos de política, a lo mejor fue por eso). Incluso volvimos temprano, pero me quedé hasta las 2 de la madrugada bajando la comida y navegando.

Así que el domingo me dije de nuevo: "ahí voy". Claro, eran las 10,30 de la mañana, mientras desayunaba. Hacía un frío tremendo, y amenazaba con lluvia (finalmente cayó, gracias porque la sequía...). Todavía es domingo de elecciones, y mi hermano y mi papá se fueron a votar a la escuela del barrio. Terminé desayunar y voté: mucha gente, todos apiñados a pesar de la gripe A y de los poco más de 20 muertos en el país. De algo hay que morir, a alguien hay que votar (mueran los salvajes justicialistas prevendarios). Después de cumplir mi derecho y obligación cívica, pasé por el kiosco y me compré el nº 16 de la Colección de Batman que saca Clarín.

Y después, poco y nada. Almorzamos tarde porque mi papá se demoró en la mesa de votación, debido a la cantidad de gente que había (o a que todos fueron temprano, cosa rara). Tenía la cabeza en otra parte, apenas picoteaba frases sueltas. Al final lo dejé. Tengo en la cabeza todo lo necesario, y sé que mañana, concentrado y menos disperso, podré hacer mucho. Para fin de semana, si todo sale bien, tendré escrito todo lo que necesito agregar: luego vendrá la verdadera reescritura.

Sin mucho más que hacer, seguí leyendo comics y perdiendo el tiempo en alguna que otra cosa. Comprendí que no iba a hacer nada realmente importante el día de hoy, así que lo dejé correr. Cuando los medios violaron la ley electoral empezando a tirar "tendencias" en lugar de las bocas de urna, me dediqué, con el resto de mi familia, al seguimiento de una de las votaciones más importantes pero apáticas y lastimosas de la historia reciente del país (deporte nacional después del fútbol, el debate en el bar y el... no, el pato es un animal, no un deporte). En eso estoy ahora, viendo cómo el oficialismo es aplastado en todo el país y cómo en mi provincia se lucha voto a voto entre los socialistas y el "oficialismo que supuestamente no es oficialismo" (aunque sabemos ya que todos son iguales).

Pero en el tiempo que queda entre una cosa y la otra, me cayó el pesimismo. Sí, primero fue porque la tendencia contra el socialismo era fuerte, y de pronto mi optimismo político decayó. Pero mientras la cosa mejoraba, lo mío seguía ahí. Miro listados de concursos literarios, pero no puedo escribir más. Veo premios en euros y me quiero morir. Muchas, demasiadas oportunidades que no puedo aprovechar, haga lo que haga.

Quiero, necesito, DEBO hacer ALGO. No son los treintas que se acercan, es la ansiedad y el hecho de que ciertas cosas son lentas. El problema es que ya me acostumbré a la "lentitud" de los dibujantes, pero no puedo comprender la lentitud que existe a la hora de congregarlos. Por suerte cada tanto hay buenas noticias, y recupero contactos valiosos. Pero, a pesar de toda la gente que conozco personalmente o a través de Internet, tengo más ideas de las que puedo materializar. Y eso no me gusta.

Hay editoriales. Hay ideas. Hay contactos. Pero hay pocas manos que me ayuden. A veces me quiero matar. No digo que sea genial. Digo que no puedo parar. Digo que sé que soy publicable.


No sé qué más hacer, pero no puedo evitar pensar que me falta hacer algo. El desconocimiento me mata, la falta de seguridad. Cuando uno despega, mantenerse volando, aunque sea bajito, parece ser relativamente fácil.

Ya no me quedan uñas. Me las corté para no tener nada que morder. Encima los foros de siempre están tranquilos, calmados. Por lo menos esta noche tengo una razón para quedarme frente a la tele hasta cualquier hora. Ya casi es medianoche, y los números se achican. Al final la elección era una aberración política, pero la realidad sale a flote. A ver cómo sigue.

3 comentarios:

Mauro dijo...

Te noto, (y no sólo en éste post) un poco como "pasado de revoluciones", muy acelerado.

"Quiero, necesito, DEBO hacer ALGO". Por qué no probas, al menos como experimento, el realizar algo pero no por que quieras, por que necesites o porque debas, sino, simplemente, por que tenés ganas?

Entiendo que el mundo exige tiempos acelerados, que no espera, entiendo que el deber (cual sea en cada uno) es además algo que no se puede sacar como si nada. Pero también entiendo que el ocio y el tiempo libre es igual de importante que el trabajo (y trabajo no necesariamente en el sentido más tradicional y formal de la palabra). De hecho, a veces creo que incluso lo es más, ya que es mediante espacios ocio que hacemos lo que realmente queremos, con libertad. Es donde realmente nos formamos en lo que deseamos, sin ataduras.

Cuanta el dicho que alguien que se aburre o teme estar sin "hacer nada", es por que no encuentra nada de valor dentro de si.

Ignoro que tan cierto será, pero me parece que da para pensarlo en estos tiempos que "valen oro" y que exigen ritmos que no consideran nuestras necesidades más reales y genuinas.

En fin, no me la quiero sonar con tintes ni de filósofo ni de demagogo. Sólo un pensamiento en el aire, ya que como creador que también soy, muchas veces siento esa presión de engranajes que no quieren detenerse.

Salute.

Capitán Hidalgo dijo...

La cuestión no viene tanto por el lado de crear, sino de mostrar. Pasé muchos años sin poder expresarme a través de lo que más me gusta. De a poco lo logro, y aprendí en el camino lo que vos planteás: que hay que cambiar de ritmos, porque sino la cosa no funciona.

No lamento haber "perdido" el fin de semana, porque la verdad es que cada tanto hay que descansar y hacer otras cosas. En todo caso, lo que hago, los guiones, cuentos y novelas que escribo, tienen que encontrar un cauce dentro mío, hacia afuera. Eso es lo que pasa, que las ideas y todo lo demás se embalsa.

No tengo muchas excusas para aburrirme en casa, con kilos de libros y películas, comics, etc. Pero a veces pasa, a veces es cosa de la rutina. Cuando la forma de distraerse también es rutinaria... algo pasa.

Estoy haciendo mucho, pero tengo que hacer cosas que siento que me faltan. Ahí está la ansiedad, que por suerte se quema y se va rápido. Ahora estoy más tranquilo, por ejemplo :D Gracias por el consejo y el comentario.

Mauro dijo...

Como artista entiendo en carne propia el hecho de la necesidad de mostrar. De verdad.

Pero a veces ocurre que uno intenta mostrar, mostrar, mostrar y no se pone a pensar demasiado en el contenido de lo que realmente necesita mostrar. Así, me ha pasado, que me suelo encontrar con que me acelero y diluyo en un tratar de sostener ese ritmo de producción (necesario para mostrar continuamente, pero no necesario para expresar lo que necesito expresar). Y que pasa? Bueno, pasa que mostrar y sacar lo que tenes adentro no es lo mismo.

Podés escribir bibliotecas enteras sin abrirte en lo más mínimo (no importa que tan genial sea el contenido). De ahí que pongo el énfasis en la creación. Saber qué es lo que creo, por qué lo creo así y no de otro modo. En definitiva, saber (o intentar saber)si eso que produzco es lo que necesito mostrar.

Respecto al aburrimiento vuelvo a lo mismo. Hay cosas que se suponen que deben mantenerte entretenido. Se supone. La gente suele pensar que el aburrimiento emerge del "no hacer nada" y casi como robots crea series de actividades que muchas veces practican más por hábito (o para no estar "sin hacer nada") que por genuino placer.

Eventualmente te cruzas con que te aburrís igual. Por que el aburrimiento no es consecuencia del ocio, es consecuencia de estar en una situación que no te reporta nada. (o, al menos, no lo que hace falta). Asi que mi consejo (si vale de algo y si es aplicable)es que te des más espacio para las necesidades que te surjan (en especial las de expreción) y menos bola al "deber hacer".

Que el mundo está lleno de exigencias pero nunca se detiene a escucharnos.