Breve pero bueno


Estos días estuve escribiendo muchos guiones. Después de la novela corta, que todavía no tiene título, para un concurso por venir, sabía que iba a necesitar escribir cosas breves.

Creo que nunca escribí nada para practicar. En eso me equivoqué. No está mal buscar siempre lo mejor, pero a veces debe haber ejercicios de escritura, así como los dibujantes hacen bocetos o dejan por la mitad ciertos dibujos. Practican, no sale, se arranca de nuevo, se usa lo que se aprendió para otra obra.

No todas las ideas sirven para llegar a algo bueno.

Siempre traté de sacar EL cuento, con todas las ideas que tenía. Algunas eran buenas, otras complejas, otras pobres. Desde hace tiempo he aceptado que hay cuentos que empezaré y que tal vez nunca termine. Y que no está nada mal retomar algo que comenzó a ser tejido años atrás. De hecho, es un reto interesante.

Y eso así que escribo guiones sin pensar en grandes cosmogonías, historias largas, tiras ni continuaciones. Historias breves, sencillas, tal vez usadas, sin mucha innovación, pero que buscan ser buenas: transmitir algo.

He descubierto que me gusta mucho. Ya preparo el siguiente proyecto con Fernando Kern, quien ahora ya tiene blog. Están invitados a pasar y dejar comentarios. Ahora que han pasado algunos nubarrones y apuros personales, estamos de lleno en las trincheras.

3 comentarios:

oenlao dijo...

los finales, o los personajes o las vueltas necesarias aparecen como peiezas de rompecabezas y encajan.

oenlao dijo...

grises alondras siguen a los exhaustos jinetes.

Lobo Gris dijo...

Yo sigo una práctica de ese tipo para mis dibujos.

Suelo tener cuadernos "de batalla", llenos de bocetos, diseños de personajes, conceptos e imágenes que me han interesado. Principalmente inspiraciones del momento o prácticas.

Y voy guardando esos cuadernos.

Periódicamente retomo uno de los cuadernos viejos y los ojeo. Es divertido ver cómo con el paso del tiempo mis habilidades y mi visión han cambiado. Y una práctica muy satisfactoria y constructiva es volver a dibujar algo.

El mismo concepto, el mismo personaje, la misma idea, el mismo boceto. Pero con lo que ya sé, la técnica que tengo en la actualidad, las correcciones que he ido aprendiendo y logrando... Y al final retomé esa idea que me pareció buena, y he obtenido algo mucho más parecido a lo que originalmente quería, pero carecía de la capacidad para llevarlo a cabo.