Temporada de casa


Sin concursos, problemas en mi sitio web o cosas así, en estos días pude dedicarme a un vicio que engloba a muchos otros vicios que tengo: quedarme en casa.

Mientras me planteo reeducarme en el campo de la lectura hogareña a gran escala, para la posible beca del año que viene, estuve aprovechando los destellos de inspiración que vengo teniendo. El problema es como siempre la constancia.

Primero quise empezar por Maldición de Sangre y sus relatos, pero luego pensé en varias cosas roleras, que no pasaron de pensamientos varios. Luego volví a mis cuentos, después de descartar la continuación de Ojos de plata (todavía falta para empezar, aunque ya está en mi cabeza).

Así que voy saltando entre cuentos empezados y otros que recién empiezo. Tres de ellos a medio camino, en los que estoy empantanado, y uno más, largo, que ya había empezado y que por suerte estoy encarrilando. Ah, y el que empecé hoy, después de mi siestita de ayer (despertar siempre me inspira algo nuevo).

Por lo que se ve, estoy ocupado. Y aunque estos días no pude comprometerme más con la escritura por cuestiones varias, me siento un poco culpable por no haber hecho algo más, y por la falta de ganas que tengo de escribir largo y tendido. La mitad de lo que escribo me parece decente, y la otra mitad, muy mejorable. Estar frente a la computadora no me emociona estos días, así que todo me cuesta el doble.

Lo que había escrito antes, hace unos meses, quedaba escrito, más allá de algunos retoques. Ahora me parece que lo nuevo no es tan bueno, aunque sale relativamente fácil. Supongo que tengo que acostumbrarme a que así es trabajar de escritor: se escribe cuando hay inspiración, aunque dudemos, y luego tratamos de mejorarlo, si hace falta. Pensar en escribir todo de una sola vez es algo que rara vez me ha pasado, y no debe ser usual.

Me avisan que ya llegó mi novela para el concurso, y ahora tengo que ocuparme de la revisión final de mi comic de vampiros. Los dibujos están quedando soberbios, así que la preocupación por hacer un excelente guión es todavía mayor. Así que a eso me dedicaré esta semana, supongo, mientras sigo llenando huecos en mis cuentos.

2 comentarios:

René López Villamar dijo...

Hace unos años, Hugo Hiriart (si su Galaor se vende en Argentina te lo recomiendo) me dijo que la clave está en aprender a escribir siempre, con inspiración, sin inspiración, con o sin ganas, con tiempo o sin él. Escribe, aunque te parezca una porquería. Luego corriges. Si esperas a que la inspiración llegue, nunca vas a escribir nada. En cambio, corregir cualquiera lo puede hacer.

Saludos

Capitán Hidalgo dijo...

Pues sí, es algo que he leído en otras partes y que he internalizado, pero que requiere práctica.

Hasta hace un tiempo no podía escribir no solo porque no tuviera inspiración sino porque estaba ocupado con temas importantes. Ahora al menos puedo hacer algo, así que en eso estoy.