Tron: Legacy (2010)


Una secuela cinematográfica, en esta época de completo vacío creativo, da la impresión de ser una más de muchas. Una más de las que son puros rayos de colores (sobre todo en este caso); una más que tiene actores y actrices conocidos que intentan resucitar una época pasada, que ya no existe... y no lo logran.

En este contexto, Tron: Legacy trae mucho aire fresco. Sin ser una obra excelente, es una muy buena continuación de una idea genial en su momento y genial ahora misma. Muestra que se puede hacer un buen producto sin tener que recurrir a soluciones fáciles, sino simplemente uniendo correctamente un montón de detalles y haciendo las elecciones correctas en el momento adecuado.


Un poquito de historia
Para comprender mejor muchas cosas, es necesario remontarse al año 1976. Steven Lisberger, un animador, quiso hacer una película que tuviera como eje central los videojuegos. Gastó mucho esfuerzo y dinero, asociándose con ciertas personas, para llevar a cabo su sueño. Hacia 1982 lo logró: le vendió a los ejecutivos de la Disney una mezcla de imágenes reales, animación por computadora (imaginen la tecnología que existía a finales de los 70s) y animación "backlit" (look de neón típico de los 70s y la música disco). La histórica, completamente cibernética, adelantaba un mundo en donde las computadoras podían llegar a dominar a los hombres, incluso en connivencia con los mismos.

La película, si bien no fue un éxito, con el tiempo se convirtió en objeto de culto. En ella, un programador genial pero muy excéntrico, Kevin Flynn (Jeff Bridges), es despedido y dejado en la calle por ENCOM, la corporación de software para la que trabaja desde hace años. Tiempo después, su amigo Alan (Bruce Boxleitner) lo contacta para avisarle que dicha empresa está cociendo algo llamativo y peligroso... Al investigar, encuentran un mundo digital que cambiará su vida y el mundo entero.

A la larga, lo que logró Tron fue cosechar todo tipo de elogios. Por un lado, de los fanáticos que cultivó con los años. Pero también, principalmente, por su estética y por el inteligente uso de una combinación de métodos de animación nunca antes usados en esa escala. Fue la primera película que usó grandes cantidades de animación por computadora (unos 20 minutos en total, aunque parezcan más), y también la animación backlit, que por su complejidad y costo, nunca más se usó en un largometraje. Todo esto hizo que muchas realizadores se inspiraran en la cinta durante muchos años, y que finalmente se decidiera hacer esta continuación para ahondar en estos elementos estéticos y darle una gran vuelta de tuerca a los embrionarios efectos especiales que tenía ese mundo cibernético.




Luz e información
Decía por ahí Marshal McLuhan que la electricidad era un medio sin mensaje, que la luz pura de una bombilla no decía nada en sí, aunque redefinía la existencia humana. Podemos decir algo similar (sin lo de la redefinición) de muchas películas que son puros efectos especiales, pero no nos dicen nada. Tron: Legacy es un buen ejemplo de que hay excepciones a esta regla de que las películas con muchos efectos especiales siempre son malas.

De hecho, por su mera condición, la cinta es casi toda un gran efecto especial, pero la historia que cuenta, si bien simple, existe y es sólida. A diferencia de esa gran película que ofrecía ser Avatar, tiene diversas aristas muy interesantes, no es obvia ni está robada de otras historias.

En dos horas podemos ver varios tópicos interesantes, como la cuestión de la existencia de la perfección (imposible de alcanzar ya que los supuestos dioses son imperfectos), diferentes teorías sociales sobre qué hace buena a una sociedad, el totalitarismo, el zen, la evolución humana a través de las computadoras, la inteligencia artificial, etc.


Ante todo, personajes creíbles
Cierto: Jarett Hedlund no es un buen actor. Cierto: la reconstrucción digital de la cara de Jeff Bridges es incluso más inexpresiva que la del muchacho.

Pero dejando de lado esto, un punto a favor radica en que, a diferencia de muuuchas películas estadounidenses, los personajes no son planos, ni demasiado predecibles, ni tienen una sola arista. Uno espera que Sam sea el típico muchacho loco y cabeza dura, que hace todo mal a corto plazo pero triunfa él solo a fuerza de voluntad, simplemente porque es el héroe. Pero no es así, de la misma manera que Kevin no es el padre que lo sabe todo ni hace todo bien simplemente porque es viejo y sabio. Lejos del individualismo esperado, hay una defensa interesante del "juego de equipo" para resolver los problemas planteados.

Otro tanto podemos decir del personaje de Quorra, el cual podría haber caído en la categoría de "perra pateatraseros" pero que es humano y falible. Sobre ella no hay nada particularmente sensual ni sexual; no se le da cámara por su traje ajustado ni para que diga frases tontas. Todo lo contrario, la vemos mostrar una curiosidad enorme por el mundo de los humanos, muy cercana a la de un niño pequeño. En este punto la actuación de Olivia Wilde brilla por su frescura.

No podemos hablar de personajes profundos, conflictivos o complejos; sin embargo la película hace un cuidado equilibrio entre profundidad y rapidez de narración. Se agradece mucho que los personajes no estén tan marcadamente definidos, y que ciertas situaciones no sucedan y arruinen la cinta haciéndola ver como "una más de tantas en donde pasa esto".

No hay frases graciosas cuando alguien gana, ni duelos de palabras tontas, ni situaciones tomadas de los pelos simplemente para mostrar un efecto o un diálogo cool. Esto suma a la credibilidad de la película, que no se autoparodia ni se toma en broma en ningún momento.


Ritmo, narración, historia, paralelismos
En si sencillez argumental, Legacy es un ejemplo de película bien narrada, sobre todo teniendo en cuenta que es una secuela de una película de hace casi 30 años, que ni siquiera fue éxito de taquilla en su momento. La forma de continuarla y las explicaciones de los hechos pasados son muy breves y están bien encadenadas, partiendo la película rápidamente hacia su propio destino, sin verse atada por la historia previa.

Sin embargo, la Tron original está mucho más presente de lo que podemos ver a simple vista. Por un lado, se revisitan muchos lugares y situaciones ya mostradas en el film anterior. También hay miles de paralelismos de todo tipo, particularmente en lo estético y lo narrativo. No vemos nada que desentone con la película anterior. No vemos tiempo bala (bueno, hay, pero poco y lo necesario), no vemos acrobacias extremadamente locas e increíbles, ni persecusiones demasiado furiosas. Tron es referenciada de muchas maneras sutiles y no evidentes.

Otra de ellas es el ritmo, marcado por la historia misma. Al igual que su predecesora, Legacy no es una película netamente de acción, ni netamente romántica, ni netamente de ciencia ficción especulativa. A muchos puede no gustarle esta falta de compromiso, pero, al tratarse de una secuela, se agradece mucho que, justamente, no hayan tomado la solución fácil de hacer "Tron+Matrix", metiendo acción y reflexiones filosóficas a saco, o haciendo que el héroe sea un semidios invencible que se las sabe todas y él solito cambia la realidad establecida. Como ya lo mencionamos, cada personaje agrega algo, ya sea un tema o una parte de la solución a los problemas planteados, con lo cual se explica el por qué la película no trata de UN solo tema.

Como decía, si bien a algunos puede no gustarle esta "indefinición", y el hecho de que muchos tópicos interesantes (como la naturaleza de lo humano en un mundo lleno de programas) no sea explorada, es interesante saber que están allí. Posiblemente al profundizar en alguna de ellas, la película hubiera perdido brillo y coherencia (Tron tampoco planteaba ningún tópico argumental profundo), y si se hubiera profundizado en varios, el resultado hubiera sido una copia barata de Matrix (independientemente de lo que pensemos de ella) o un bodrio infumable lleno de frases baratas y supuesta filosofía existencialista.

Lamentablemente, por otra parte, el guión abarca demasiado y a veces hay cosas muy importante, que requieren más detalle y explicación, y que simplemente son narradas. Estaría muy bien que la historia tuviera algunos elementos menos y los profundizara más, pero es lo que hay. Si este equilibrio ya mencionado funciona en los personajes (ni muy superficiales ni muy profundos), queda pendiente una mejor exploración del mundo de Tron y de las consecuencias de muchas de las cosas que suceden.

Como resultado, Tron: Legacy nos abre los ojos. Queda en nosotros llenar algunas partes no explicadas de la trama, al igual que elucubrar qué quieren decir ciertos personajes. ¿Una secuela? Pues sí, parece que está en carpeta, así que tal vez por ahí van los tiros. Aunque más que eso, es evidente que se trata de una típica falla del guión. Posiblemente el punto más borroso de la cinta.



Arte, arte, arte
Llegamos entonces al punto más fuerte: la estética. Decir que está ultracuidada es decir poco. De nuevo hay miles de referencias a la primera película, particularmente en la figura de las motos de luz y los trajes iluminados. Pero todo lo que no se podía hace antes ahora se explora y expande en la tridimencionalidad de los escenarios, los mejores efectos lumínicos y una banda sonora como pocas en la historia.

En Legacy todo es negro o luminoso. Este contrapunto marca también parte de lo que es la historia: una utopía que se convierte en pesadilla, un lugar de luz que termina en un oscuro totalitarismo. Allí donde uno esperaría algo completamente cegador, ve trazos de Blade Runner o de otras películas ciberpunk, lamentablemente desgastadas por el hecho de que es una película ATP hecha por Disney.

El cuidado uso de la luz y la sombra nos mete en un mundo tan particular como mágico y mortal. Esta inmersión es instantánea, particularmente soportada por el hecho de que, al saltar al mundo digital, se prende el 3D de la película. Efecto que, por otra parte, no agrega demasiado a la película, que puede verse sin él sin mucha pérdida. De nuevo, vemos un equilibrio comercial y artístico: se consigue más promoción, pero no es una película que exagere los efectos o las tomas en 3D, como en Avatar, donde se vendía descaradamente una tecnología en detrimento de lo narrativo.

Descuidar la estética de la película hubiera sido mortal, y eso lo tenían bien en claro los responsables de la misma. Todo allí está calculado al milímetro, expandiendo el mundo poco poblado de su predecesora. Los pisos hexagonales y translúcidos, las paredes transparentes, los muebles de acrílico con diseños antiguos, el fuego azul que surge de leños de cristal... Todo es un sueño para cualquier diseñador. Recordando que en Tron intervinieron tanto Syd Mead (Blade Runner!!!) como Moebius, no podemos menos que aplaudir el resultado.



Todos estos elementos, más los ya citados (motos de luz y otros vehículos, usados en la película anterior o nuevos), nos sumergen rápidamente en un mundo vivo, creíble y disfrutable al 100%. Nada falta y nada sobra, no hay elementos creados para vender muñecos ni situaciones exageradas que no aporten a la trama. Si a esto le sumamos los personajes creíbles y una narrativa y acción equilibrada, vamos viendo que el resultado es más que recomendable.

¿Qué podríamos sumarle al conjunto? La música!! Como ya todos deberían saber, el grupo francés Daft Punk se sumó al proyecto, siendo ellos fanáticos de la película anterior. El resultado es, tal vez, la primera y mejor banda sonora electrónica de todos los tiempos, con sonidos que remiten al Pacman y a los 8 bits de los antiguos arcades, lo cual encastra perfectamente con ambas películas, en las cuales los videojuegos son ejes de la trama. Por otra parte, las partes orquestales tienen la suficiente fuerza y sutileza como para ambientar los momentos lentos, de reflexión o temor. En algún momento, nos preguntamos si Hans Zimmer no está por ahí dando vuelta, pero no, es todo Daft Punk.

Altamente recomendable por sí misma, esta banda de sonido nos sumerge todavía más profundo en el mundo digital que plantea la cinta. La ya clásica canción Derezzed, tal vez una de las mejores piezas de la suite, anima una de las escenas de acción más importante de la película. He aquí el videoclip oficial de la misma, que sirve también como trailer... por si no lo habían visto:



Sí sí, Daft Punk aparece en la película...


En resumen
Poco más se puede decir, excepto esto. Tron: Legacy, marca una forma de hacer cine que, lamentablemente, pareciera estar perdiéndose dentro de la industria. Es evidente que no podemos pretender que todas las películas que vemos sean excelentes y perfectas. Pero lo que sí podemos pedir es que, como mínimo, estén tan bien hechas como esta.

Ya hemos mencionado lo principal: todo está equilibrado. Lo visual no se come a lo argumental, y todo lo sonoro es impecable pero tampoco en detrimento de lo visual. Los actores no son malos, aunque la mayoría no destaque; los personajes no les exigen mucho, pero tampoco son transparentes. Finalmente los detalles y el sumo cuidado que se ha tenido en muchos elementos, no hacen que destaquen de más, sino que por el contrario, rápidamente nos acostumbramos a ellos y, sabiendo que así funciona ese mundo, los gozamos de otra manera.

Podemos argumentar sobre que Legacy, con un argumento más profundo, podría haber resultado una película "excelente". Nunca lo sabremos; por otra parte, insisto en que hubiera sido demasiado pretencioso y hubiera roto la continuidad con la primera película. Hubiera sido igual de malo que se convirtiera en una de acción pura y dura. Y si bien tengo que ubicar a Legacy en un nivel muy bueno, también insisto en que quiero ver más películas armadas de este modo, en las que se note el cariño por la obra, el respeto por los espectadores y las ganas de hacer algo perdurable sin vaciar partes de la misma y rellenarla con cosas que no corresponden.


5 comentarios:

Bulldozzzer dijo...

Pueeeeees, yo considero que la pelicula es muy mala. Lo único bueno es el espectáculo audiovisual, que es sobresaliente. El argumento es inconsistente, el guión malo, el ritmo inadecuado... Está casi tan mal hecha como su predecesora, que tampoco hay por donde cogerla. En definitiva, unos claros ejemplos de quiero y no puedo, y más concretamente en el caso de Legacy: quiero pasta y no me importa hacer un mierdazo porque sé que la verá mucha gente... Una lástima pues es la tona imperante en el cine actual. Así nos va.

Dogui dijo...

Es la película más sexy que vi en mi vida.

Y en IMAX el 3D comienza desde el primer segundo, por eso no se entiende el chiste inicial de "algunas escenas fueron mantenidas en 2D por pedido de sus autores" o similar.

Bulldozzzer dijo...

No es un chiste, es que hay muchísimas escenas (diría que un 80%) que no tienen 3d alguno, osea que además de hacer el 3d perro de postproducción, ni si quiera se molestaron en gastarse dinero para convertirla entera...

Dogui dijo...

Acabo de comentar que en IMAX está convertida al 100%.

El 3D es espectacular. La película es hermosa.

Bulldozzzer dijo...

No entendí lo que querías decir. ¿Entonces en algunos cines la ponen en 3d entera y en otros sólo algunas partes? Un tanto extraño ¿no? O_o ¿Estás seguro compañero? Yo certifiqué que al menos en Kinépolis gran parte de la peli es 2d porque me preocupé de vez en cuando en comprobarlo, sobre todo cuando me percaté de que las gafas oscurecían considerablemente...