Power Girl: se termina lo que se daba


Hace unas semanas leía con algo de pena que la serie mensual de Power Girl iba a cambiar completamente su equipo creativo. Con Jimmy Palmiotti en las tintas y los guiones, Justin Gray en guiones y Amanda Conner en los dibujos (y los excelentes colores de Paul Mounts, hay que agregar), la serie era para mí algo así como uno de los ideales de lo que debería ser el comic de superhéroe: con algo de realismo, pero principalmente divertido, ágil y muy ingenioso visual y textualmente.

Cierto es que, como he comentado en este artículo, tampoco todos los personajes dan para lo mismo. Sin embargo, lo bueno de la serie es que estos creadores pudieron tomar un personaje que había tenido muchos tumbos anteriormente, dándole un nuevo enfoque. Aprovechando que Kara Zor-L se está amoldando a su nueva doble vida, como Karen Starr y como Power Girl, los guiones nos enfrentan con un personaje que viene de una crisis de identididad, y que todavía debe acostumbrarse a muchas cosas que derivan justamente de la resolución de conflictos anteriores. En este acostumbramiento, principalmente a su identidad humana, ella debe debe enfrentar muchas dificultades, montando a veces historias sinceramente hilarantes sin que se conviertan en ridículas o demasiado exageradas.



En primer lugar, está la actitud general de la protagonista, que es sensatamente cabrona. PG tiene su forma de arreglar las cosas. Aunque está lejos de ser improvisada o de apresurarse a romper todo y preguntar después (no por nada balancea la nueva JSA All Star, con Magog haciendo de loco de la guerra), no tiene empacho en darle con todo a cualquier cosa que se ponga en su camino. Y ojo si la hacen enojar.

Este molde de mujer fuerte, tanto física como actitudinalmente, está contrarrestado por su poca experiencia a la hora de interpretar su identidad humana. No sabe cómo abrir una puerta, y casi siempre termina rompiendo los picaportes. Tiene sentido de la moda, pero no duda en demostrar lo que siente, a veces de maneras algo extrañas. Su empresa no funciona como debería, y ella debe delegar tareas que no sabe realizar o que otros hacen mejor que ella. Obviamente, como en el caso de su pariente Clark Kent, está lejos parecerse a su alter-ego.

Es en estos momentos en los cuales la genialidad del guión se deja ver. Power Girl es una superheorína totalmente desprovista de "mística". Como ella no tiene necesidad de mantener dos identidades opuestas (no se siente cómoda siendo una persona cualquiera), se expresa diariamente como si no tuviera una identidad doble. Camina por la calle comiendo pizza, firma autógrafos, se saca fotos con la gente. Los policías la felicitan, y todos la alientan para que patee traseros.

A pesar del Girl de su nombre, nos referimos a un personaje adulto, que toma sus decisiones y las lamenta y enfrenta como puede, con buenos y malos momentos.


El guión, constante fuente de sorpresas
La interacción con el ciudadano común de Manhattan es constante, y le da un toque urbano muy interesante a la serie. La hilaridad nunca está ausente: desde la aparición de ciertas figuras famosas hasta las acciones que suceden en segundo plano, como novios que pelean, gente que saca fotos, policías demasiado confianzudos, etc. etc.



En el guión encontramos ciertamente mucho del humor de la serie, comenzando por la obvia referencia al busto de la protagonista y a su belleza en general.

Pero lejos de ser un chiste ambulante, PG está muy conciente de lo que despierta en la gente, y no siempre se trata de eso. Porque en definitiva, lo que despierta en los ciudadanos de Manhattan es confianza y esperanza, seguridad y fortaleza. Sin llegar a ser plano o reiterativo, el guión muestra cómo, a veces, los seres humanos sin poderes como policías, bomberos o médicos pueden ser héroes y hacer lo suyo para salvar el día, y cómo los superhéroes aprecian su ayuda en todo momento.


También entra por los ojos
Si el guión del comic ya me gusta, hay que decir que (como se debe) el dibujo lo hace mejor. Con un estilo muy sencillo, a veces rayando en el cartoon, Amanda Conner resulta muy versátil y por lo tanto es la artista adecuada para los guiones que mezclan mucha acción, enredos, muertes y destrucción, extraterrestres y animales antropomorfos, etc.

Dos son los principales fuertes de la obra de Amanda Conner (quien por cierto, al menos de cara, es bastante parecida a PG... y sale con su entintador :D ). Por un lado, el dinamismo de los personajes. Las escenas de pelea nunca son confusas ni sobrecargadas, y los gestos físicos de los personajes nos dicen exactamente qué está pasando. Las poses no son pretenciosas, y se mantiene un nivel de detalle similar en todas las escenas. De hecho, no recuerdo ninguna viñeta que fuera ostensiblemente mala y otras que fuera curiosamente mejores (cosa que sucede a veces en dibujantes muy conocidos y respetados). Esto marca que el ritmo que mantiene es sólido, y no apresura unas páginas para destacar en otras.

El segundo fuerte es sin lugar a dudas las expresiones faciales, extremadamente ricas y distintivas. Los rostros son bien diferenciados (un poco menos en los hombres), y de hecho cada personaje asume una serie de gestos que los identifican rápidamente. Al ver a PG sonriendo de determinada manera casi ni necesitamos el globo de pensamiento.

Esto contribuye fuertemente a la parte cómica de la serie. Los dibujos de Conner son histriónicos sin ser exageradamente graciosos. Reflejan el tipo de humor que tiene la vida cotidiana, las caras curiosas que uno hace en situaciones inesperadas o en casos extremos.

Obviamente, parte de todo esto se perdería si el entintado o los colores no fueran los correctos. Pero lo son. El estilo de dibujo de Conner permite seguir fácilmente la línea de cada pequeño detalle, mientras que el coloreado es justo el que hace falta: degradados y sombras en las figuras de primer plano, muy bien realizados, y más planos en el fondo.


Un poco más de lo mismo, pero diferente
Me enamoré instantáneamente de la serie, tengo que admitirlo. Lamentablemente, y no sé si es un motivo para el cambio de equipo creativo, desde que la sigo, todos los meses su fecha se ha ido atrasando, comenzando a salir más o menos un 11 y terminando de salir un 24 (como fue el caso del #10).

La sequía me hizo ponerme a buscar más comics del personaje, y fue así como recientemente descubrí la miniserie Terra. Esta serie de cuatro números presenta a la nueva encarnación de este personaje, el cual se convierte rápidamente en una amiga de Power Girl (más que en una sidekick, creo yo), y la acompaña desde los primeros números de la serie mensual.

Realizada por el mismo cuarteto, la obra plantea el encuentro entre las dos mujeres y cómo su individualismo choca y se relaciona con su sentido de la solidaridad y la ayuda al prójimo. Es sin lugar a dudas una buena forma de ir conociendo a ambos personajes, cada uno un poco más loco que el otro.


Todo concluye al fin, todo vuelve a empezar...
¿Qué más se puede decir? Hace un tiempo que quería hacer una reseña de los números leídos, y ahora me entero de que ya nada sería igual. Power Girl #12 será el último número con este cuarteto imbatible. De más está decir que, ahora que tengo un buen sueldo, me dedicaré a rastrear y comprar todos y cada uno de los comics ya mencionados (la miniserie de Terra, estos 12 números y JSA Classified, en donde vemos los primeros años de PG antes de Infinite Crisis).

De más está decir que, sin desmerecer el trabajo de los que vengan luego, posiblemente la serie cambie tanto de onda que ya no me interesará. Sin embargo, mientras tanto, podré siempre volver a ver esas historias que tanto me gustaron en la pantalla.



Y como cierre, una muestra de cómo el personaje a veces es tan humano, tan cotidiano que asusta, y de cómo ese humor cotidiano hace avanzar a la serie de una manera muy particular:



2 comentarios:

Dogui dijo...

El poder de los pechos grandes. Lo raro es que una mujer se dedique a este tipo de historias :/

Pedro Javier dijo...

Pues podrías escribir a la editorial expresando tu disgusto por este cambio, por ejemplo