A la caza


Soy cazador de libros. Podría estar horas (y de hecho, lo estuve en más de una oportunidad) rebuscando en librerías de saldo y de usados. A veces me espantan las librerías comerciales, como la de los shoppings, con sus murallas de decenas de unidades del mismo best-seller (el único libro que pareciera merecer la pena, un Libro para dominarlos a todos). Simplemente me aburren; las mismas tapas chillonas, la misma vergüenza de ver enterrados a los buenos libros debajo de pilas de basura.

Ayer sábado fui de cacería, apresurada cacería de hecho, porque tenía que regresar a casa para el almuerzo. Planeaba ir a dos librerías del centro de Rosario: El Pez Volador (la de San Lorenzo casi esquina San Martín). Pero, casi sin darme cuenta, me encontré entrando a El Ojo (Sarmiento casi esquina Rioja, al lado del Anses). Hace dos semanas no pude entrar porque estaban de refacciones.

En principio, la idea era entrar a mirar un poco. Pero de pronto, la escondida góndola de comics me atrapó. Estaba la pila de revistas de He-man (sí sí, las mismas que yo leía de chico, hace como veinte años!!!), que no quiero comprar porque me parece ya demasiado gasto y demasiado frikismo. Estaba la pila de Skorpio, enorme pila, al lado de un montón de comics para adultos con conocidos nombres de dibujantes en la tapa (bueno, supongo que será ESE Hugues). Y finalmente, estaba la pila de libros sobre la Segunda Guerra Mundial, cita obligada en cualquier librería a la que asista.

Por ese día no toqué las Skorpio, apremiado por el tiempo. Era una parada casual, simplemente porque estaba en mi camino y no me había dado cuenta. Pero no pude más. Un montoncito de revistas Nueva Aventura, extrañamente como nuevas, a tres pesos cada una, me dejó rascándome la cabeza. Números consecutivos, primer año, excelente estado, a 3 pesos cada una, apenas 50 centavos más de lo que salen en El Pez Volador (en donde casi siempre están manoseadas y lastimadas por el paso del tiempo). Sin dudarlo, compré varias, incluso un par que tenía en muy malas condiciones. Lo único lamentable era la etiqueta adhesiva, que ya veré cómo puedo quitar sin lastimar.

A eso le agregué un par de tomos de El Tercer Reich, a 9 pesos cada uno, precio justo siendo que son de saldo, tapa dura, hermosos en todo sentido. Sin quererlo, había gastado ya más de la mitad de lo que pensaba gastar en total. Y faltaban dos librerías más.

Una pequeña caminata me dejó en El Pez Volador. El encargado ya debe reconocerme, voy cada dos o tres semanas, directo al mostrador de comics, embolso las Nueva Aventura de una docena y me voy. En este caso, siendo que ya había comprado varias, compré menos. Me concentré en la sección de historia militar, en donde encontré muchos más fascículos de las enciclopedias de la Segunda Guerra Mundial, de tapa dura, que voy completando de a poco (las de Time Life editadas por Rombo). Sin embargo, me llamó la atención el elevadísimo costo de los volúmenes que encontré: entre 14 y 18 pesos cada uno, siendo que suelen conseguirse en otras partes a entre 9 y 12 pesos. Además, algunos estaban bastante deteriorados. Ya sé que son de saldo, pero hay límites. Yo soy de los que busco el ejemplar que tenga menos golpes, aunque tenga que revolver todo.

Igualmente, El Pez Volador siempre sorprende con algo, así que nunca está de más pasar y mirar. Como en todo negocio, tiene sus puntos fuertes y débiles. Mientras haya una revista de comics antiguos (había uno de Mazinger Z, por el amor de Dios!!!) yo pienso seguir yendo.

Apurado, me encaminé a Rayuela (Corrientes entre San Lorenzo y Urquiza), en donde he comprado de todo, desde revistas de armas hasta CDs de música clásica o libros sobre arte medieval. Pero siempre había ido los días de semana, y me encontré con que estaba cerrada. Por suerte, todas estas librerías están a pocas cuadras de la parada que me toca. Otro día será.

Me quedé con algo de ganas, porque lo que iba a buscar allí (más libros de arte medieval) no lo he encontrado en otra parte. Pero bueno, me conformo con saber que El Ojo tiene los Cds de música clásica que ya no encuentro en otros lugares, y a buen precio. Lo cual me hace acordar que tengo que dejar mi fase grunge y pasar de nuevo a Mozart o a Beethoven (el otro día arranqué con Bach de nuevo).

Y lo que falta... hace tiempo que no voy a Urquiza y Santiago. Una de las primeras cosas que hice, con mi nuevo sueldo, fue saldar mi cuenta. Hace tiempo que tengo material de canje y ahora que puedo pagar... Pero bueno, no se puede hacer todo en una helada mañana de sábado, cuando hay que regresar temprano para tomar la sopa. Será otro fin de semana, y, como hago casi siempre, me quedaré una hora, por lo menos, mirando acá y allá, hojeando, leyendo y admirando libros de todos los temas, de todas las décadas del siglo XX... y algunas anteriores, también.

2 comentarios:

JMO dijo...

Estuve en El Ojo hace un par de días, y tal vez porque no suelo prestar atención a la sección de comics en las librerías, me asombré con los que allí tenían.
Traje un solo comic (A parte de "36 estrategias chinas" de Quadrata). El comic es "Shakespeare ilustrado"
Cristina Breccia, a quién no conocía, ilustra exquisitamente "La tempestad", "Las comadres de Windsor", "Macbeth" y "Sueño de una noche de verano".
Me quedé fascinado, como endulzado, porque las lineas delgadas, los tonos naturales y las sombras ubicuas son preciosos! todos! Parecen viejos posters litografiados.

Chequeá el blog de ella Gastón =]

http://cristinabreccia.blogspot.com/

Capitán Hidalgo dijo...

Gracias por el dato!!! Apenas pueda le doy una mirada. Lamento muchísimo no poder ir con suficiente tiempo a esos lugares. Por ejemplo, ya no puedo ir a Rayuela, porque no abren los sábados a la mañana. Es un bajón.