Día de mierda


Como el miércoles, tuve el mal presentimiento de que no era nada bueno salir hoy. Ese día fui totalmente al pedo a un lugar que, sorpresivamente, había cambiado su horario por las vacaciones (el sábado anterior fui de mañana, olvidando que no abrían los sábados... y no habían puesto cartel alguno acerca de horarios de verano).

Hoy pude hacer esa parte, pero la otra... Calle San Luis era un infierno de gente y autos. Íbamos al mismo ritmo que la gente que miraba las vidrieras: cinco metros, nos paramos, cinco metros, nos paramos... Tuve que bajarme varias cuadras antes, caminar por calle San Juan (que siempre está desierta, tal vez por lo fea que es) y llegar a mi destino, donde hice la compra en contados minutos, sin problemas.

A todo esto ya eran más de las 11 y mi horario previsto de llegada al mediodía era incierto. Por calles menos transitadas llegué a la parada del colectivo, con tanta suerte que pude tomarlo... A todo esto, siempre fui parado, porque estaba lleno de gente. En este colectivo sí pude sentarme... pero faltaba más, mucho más.

En primer lugar, no pude comunicarme con mi celular, y descubrí con mucha bronca que, a pesar de haberle cargado dinero días antes, ahora no tenía saldo. ¿Qué había pasado? Tenía todavía 9 pesos y cargué otros 10... maldita compañía de mierda. En fin, masticando la bronca y pensando en tirar el aparatito por la ventanilla, me detuvo, tal como presentía, el tren en el cruce Alberdi... ya desde el inicio, todo mal: una locomotora EN REVERSA, haciendo un ruido muy grande (supongo que forzando el motor) tiraba de una cantidad aparentemente infinita de vagones... con numerosas detenciones, al pasar completamente, comenzó a recorrer el camino inverso... sí sí señores, lo de siempre, el cambio de vía ubicado justo en mitad de la calle. En total debo haber perdido 15 minutos. Afortunadamente tenía buena lectura y me reconocí tranquilo, sereno... pero con ganas de regresar a casa, cosa que finalmente pude lograr. Ah, y comer y tomar algo, que hace calor.

Así que acá estoy, casi las 13.30. Iba a grabar un DVD pero seguro que sale mal. Mejor mañana. Todavía tengo que pelearme con la gente de la empresa de teléfonos. Por suerte mi madre es buena en eso y de tanto observarla, calculo que algo se me habrá pegado. Y las anteriores y extenuantes experiencias con Arnet te preparan, creo yo, para casi cualquier cosa.

A ver qué sale del resto del día. Ayer había decidido que lo dedicaría completamente a la escritura y a la lectura. Ya se me fue la urgencia, la necesidad de ordenar todo. Al quedar las cosas más chicas, uno se cansa rápidamente de acomodar nimiedades, y ahora estoy empezando a no encontrar lugar para ciertas cosas. Así que mejor lo dejo para el domingo. Iba a jugar rol, pero se canceló. Y bueno, así están las cosas.


AGREGADO: al final el día no terminó tan mal. Aparentemente lo del saldo del celular es un problema de toda la empresa... todavía estoy esperando que me lo reconozcan, pero al menos me atendieron bien y me respondieron. La bronca por lo demás ya pasó, y de hecho pude escribir y diseñar bastante antes de que sonara la medianoche.

2 comentarios:

Ezequiel dijo...

Cómo que San Juan es una calle fea?
Más precisamente, a qué altura?

Capitán Hidalgo dijo...

A la altura de la plaza Sarmiento, hasta llegar a la plaza Montenegro por lo menos. Está llena de edificios abandonados (ahora afortunadamente vallados, pero en mal estado) y bueno, cada tanto algún negocio más lindo, pero es una zona demasiado apagada, ni comercial como San Luis ni residencial como otras. Después ya cerca del río remonta mucho.