Jornada en el CEC (Reseña)


Viendo que Blogger otra vez me las hace buenas (en este caso no me deja postear fotos) paso a hablar entonces de una especie de resumen del evento en sí.

Por lo que pude escuchar de algunos, no les gustó mucho... Y en realidad motivos sobran. Paso a comentar un poco mi experiencia, o al menos las cosas que no conté en los post anteriores.

En primer lugar, falló la publicidad. Habiendo trabajado en oficinas públicas y siendo Licenciado en Comunicación Social, ya sé porqué. Era eventualmente un evento político, organizado en parte para promocionar el gobierno de la ciudad. Eso no tiene en sí nada de malo (de hecho yo estoy contento con el gobierno socialista que tanto ha hecho por la cultura de la ciudad). El problema es cuando las cosas se hacen solamente para mostrar y/o con poco tiempo para hacer las cosas en serio.

Jueves y viernes apenas hubo gente debido a la poca publicidad. Y la gente que venía, al igual que yo, no sabíamos dónde carajo estábamos parados. Nadie sabía para qué era el evento, quien lo organizaba (si era solamente la Muni, u otras organizaciones, o diferentes partes de la Muni, etc.). Se notó que a último momento (es decir esa semana) pusieron toda la carne en el asador en cuanto a publicidad, pero no bastó. El evento ni siquiera figuraba en el sitio de la Muni o en el del CEC.

En tercer lugar, organización. Es un apartado que me lleva al tercer punto y se relaciona con el primero también. No había señalización en los galpones, ni paneles con los horarios de los eventos: nada de nada. Uno entraba a un galpón sin saber qué cuernos iba a encontrar adentro... y una vez adentro, tampoco tenía porqué entender qué era lo que pasaba en cada parte del galpón. Cada día aparecía un cartel nuevo, que desplazaba a otro; pálido intento por corregir algo que no estaba bien. Ejemplo era el mapa que encontramos con Pablo creo que el viernes o el sábado. Te confundía más de lo que te indicaba. Nuevamente sé porqué es eso (lo de la oficina pública): los eventos políticos se hacen de un día para otro y los diseñadores y demás personas encargadas los saturan de trabajos para anteayer, y así salen.

Esto nos lleva al tercer punto, que no es político sino también organizacional, pero a mayor escala. La Jornada, que al final nos enteramos que se llamaba CeroVeinticinco, estaba justamente orientada a personas de entre 0 y 25 años. ¿Fumaron pasto?

No soy pedagogo, pero tengo un título universitario que tiene mucho de psicología, lenguajes y otras cositas del coco. Di clases en la facu y doy clases de artes marciales a chicos de entre cinco y muchos años más. Y ahí no paran de darnos pedagogía, más allá de lo que yo haya aprendido en la facu o por sentido común (y agregemos que leo mucho).

Pregunto de nuevo, ¿fumaron pasto? Desde los 0 años hasta los 25 hay un mundo, o mejor dicho, muchos mundos. No hay que ir a la facu para saber que ese programa de TV que yo veo a un pibe de 10 lo embola y uno de 5 ni lo entiende. Infancia, preadolescencia, adolescencia, adultez... En esos 25 años está todo, desde el nene que quiere la teta hasta la posible paternidad (matrimonio o no mediante).

En estas condiciones, creo que realmente fumaron pasto al hacer una jornada tan abarcadora. El hecho de que a nuestro galpón, mal señalizado, sin carteles de que había rol, no pararan a llegar hordas de niños que nada podían hacer ahí (malos, malos, arruinaron la mesa de Diego, malos!) es el testimonio más groso que puedo dar.

Si hubieran asignado cada galpón a un cierto límite de edad, poniendo actividades por franjas etarias, podrían haber apuntado a un público preciso, y haberlos influenciado más. Así, con actividades para niños de hasta 8 (infancia), otras hasta 12 (preadolescencia), hasta los 18 (adolescencia, y posibles roleros!!) y más arriba, la cosa hubiera sido diferente.

Los pocos con los que hablé que venían de otros galpones se quejaban de que, habiendo poca o mucha gente, el público no se comprometía. Los talleres y todos los eventos estaban allí no para que la gente mirara, sino que se anotara y descubriera muchos mundos diferentes: el comic, el rol, la música, el baile, el dibujo, miles de alternativas. En ese sentido no sé si la jornada fue exitosa; no dudo de que hubo excelentes expositores y posiblemente buenos resultados. Pero fue un evento demasiado grande, demasiado amplio en muchos sentidos; tanto que el esfuerzo se perdía en el aire, al menos en gran parte.

¿Porqué critico si igual "cobré" el estímulo de la Muni por gastar cuatro tardes en la jornada, más todo el esfuerzo por hacer los personajes y la aventura? Porque me hubiera gustado, además de responder preguntas, dirigir cuatro veces y haber iniciado mucha más gente. Algo que creo no pude hacer en parte por esos errores antes mencionados. O sea que siento que no pude cumplir totalmente el objetivo que me había fijado.

Lo bueno es que en octubre está Leyendas. Y ahí sí, casi siempre, tengo gente para iniciar.

2 comentarios:

JMO dijo...

Coincido con el asunto de la publicidad. Yo me enteré de prepo por internet, y esperaba que inclusivo a fines de promocionar los beneficios del programa Ceroveinticinco, hubiesen aprovechado el ímpetu de la jornada para comenzar la campaña informativa. Veremos como se desarrolla esto en los meses que siguen...

¿Pensaste en mandar la observación, algo editada, al correo que la secretaría de cultura y educación dispuso?

ceroveinticinco@rosario.gov.ar

Solo por si te interesa.

Capitán Hidalgo dijo...

Mirá, no sé. Primero que no tengo tiempo para nada... y segundo que ellos ya lo deben saber. Sinceramente, este fue un evento más que nada político, tenga o no algo de malo, el hecho es que a veces en política hay que hacer algo, aunque no sea lo mejor.

Veremos si se hace el año que viene...