Un buen comienzo (II)


Hay formas de iniciar una partida de manera innovadora, sin por ello hacer uso del comienzo explosivo que mencionába el otro día.

Ya sea si tenemos personajes aventureros clásicos, o personajes más normales (como los ejemplos que usé el otro día, periodistas, soldados, policías, bomberos, etc.), una de las más llamativas sea comenzar con alguna catástrofe dentro del mundo de la ambientación.

No necesita ser algo explosivo, sino que puede ser, por ejemplo, algo relativamente pequeño, pero vital. Para ejemplos, hay varias películas y libros, algunos del survival horror, otras no necesariamente. Las menciono y comento para los que no las hayan visto, y se las recomiendo desde ya.

El primer caso es El día de los trífidos, una novela de ciencia ficción muy particular. En ella, han aparecido misteriosamente unas plantas carnívoras gigantes llamadas trífidos. Son mortales, no solamente por su aguijón, sin por el hecho de que pueden moverse, y tienen una inteligencia rudimentaria para cazar. Sin embargo, sin extremadamente útiles por su aceite, lo que compensa su peligrosidad, y son cosechadas en granjas especiales.

El problema comienza con que gran parte de la humanidad queda ciega, debido a una lluvia de meteoritos que, vistos sin protección, dañan la visión de todos los que los miran. No es un escenario para nada increíble, y la combinación es perfecta: los trífidos quedan libres para comerse a los humanos ciegos, mientras que los pocos que, por un motivo u otro, no han visto los meteoritos, tienen que valerse como pueden en una sociedad que se derrumba al no haber comida, combustible, etc. Y no solo deben cuidarse de los trífidos, sino también de las personas inescrupulosas que tratan de secuestrarlos para sus fines. Esta novela, creo yo, inauguró de alguna manera el género del survival horror, fue escrita ya en 1951 por el escritor inglés John Wyndham (hay unapelícula de 1962 pero no la he visto, la novela en sí es muy buena).

28 días es otro ejemplo para tener en cuenta. En esta película, un grupo de manifestantes radicales en defensa de los animales atacan un laboratorio. Violentamente liberan a los experimentos que allí están, incluso ante las protestas de los científicos que tratan de explicarle que... llevan una especie particular de rabia.

Rápidamente toda Inglaterra se contagia este virus, que convierte en seres totalmente violentos e irracionales a los portadores. Reeditando la idea de los zombies, estos seres tienen sin embargo una velocidad muy grande, y luchar con ellos es casi suicida, ya que una sola gota de su sangre contagia la enfermedad. Nuevamente, los protagonistas deben luchar por su vida, evitando ser contagiados, y esquivando todo tipo de problemas.

Un ejemplo más reciente es la película Children of men, ambientada en un mundo igual al nuestro, unos años por delante, cuando las mujeres han comenzado a abortar misteriosamente y ya no hay bebés... El descalabro social es completo y todo el mundo se ve enterrado en atentados, guerras por los recursos, violencia civil, gobiernos totalitarios, etc.

¿A qué va todo esto? Pues ya te lo imaginas. Tienes a tu grupo de aventureros, y de repente les cae eso del cielo. Puede ser para el final de una campaña, o para comenzar una nueva.

¿Qué tipo de catásfrote? Tiene que ser creíble, repentina, verosímil pero también tener un costado de misterio. En 28 días uno sabe el origen del problema porque lo ve en la pantalla, pero no lo saben necesariamente los personajes. En El día de los trífidos, el autor escamotea a propósito detalles importantes como el origen de las plantas, el porqué de los meteoritos te dejan ciego, etc. Se rumorea que tiene que ver con la URSS, pero no se dice nada específico (el protagonista no tiene manera de saberlo), y puede servir para que los personajes se animen a investigarlo.

Pero lo principal, es que la catásfrote tiene que golpear a todos, debe atacar algo que todos daban por sentado (como el tener hijos, o ver), pero que al faltar, crea problemas mayores.

Por alguna razón, la magia no funciona o lo hace de maneras extrañas. Un microorganismo se devora el petróleo y todo lo basado en él, incluyendo el plástico. Un virus mortal mata a gran parte de la población femenina o masculina, alterando totalmente la estructura de la sociedad y su crecimiento.

La lista sigue... piensen en los detalles pequeños de la realidad de todos los días, y encuentren casos de ese tipo.

3 comentarios:

Juan Manuel dijo...

Sabés... me gusta la idea.
Estoy pensando seriamente en introducir a unos amigos de la facultad en el mundo del rol. Honestamente no se que esperar =p

La cuestión es que soy demasiado ambicioso , y teniendo una herramienta como la imaginación todo plan puede extenderse idealmente en toda dirección, desplegarse sin por ello encontrar una sola piedra arruiene su superficie.

Creo que un escenario de desastre, con un breve prólogo para ligar a los personajes con el mundo, sería excelente para que exista un componente de acción atractivo, y más aún, para que la toma de decisiones, y por tanto la libertad del jugador dentro del marco de la historia, tenga un peso importante.
Por lo demás, la angustia y la tensión son buenas emociones para enganchar, aunque difíciles de lograr.

Tu blog es magnífico. Te agregué a favoritos =)

Saludos.

Capitán Hidalgo dijo...

Muchas gracias, escribo lo que siempre opiné sobre rol, lamento no tener más tiempo para actualizar más...

Sobre lo de la partida, contá si lo hacés. A mí me parece que para iniciar novatos, lo mejor es tomar un sistema o juego general y hacer una cosa así, menos magia y cosas raras de explicar. Ya de por sí es raro explicar el rol. Poniendo a los personajes en la piel de un tipo de calle, que de repente queda atrapado en algún dilema grande, hace que la cosa sea más fácil.

Espero que sigas considerándolo magnífico, estos días cuando me desocupe quiero hacer una reseña sobre el juego que estoy desarrollando.

Tordek dijo...

Yo en mi última partida apliqué un gancho que no era tan trillado (aunque podría serlo menos), pero funcionó:
Un Paladín
Dos Magos
Un Clérigo
Dos Guerreros

El clérigo fue enviado a la ciudad del paladín (notablemente, el único paladín de la ciudad) para ayudarlo, y el paladín conocía a los guerreros como amigos de la infancia. Los dos magos, a su vez, eran amigos.
El paladín fue mandado por la cabeza del templo a una misión muy peligrosa, recomendándole conseguir ayuda. Un torneo de magia se deba en la ciudad, y uno de los magos ganó. Siendo el mejor de todos, el paladín lo buscó (con promesas de oro y fama, claro).

De ahí salen a la aventura. Ahora hay varias opciones: un teletransporte, para que el paladín tenga que buscar el camino de vuelta, por ejemplo.