Rosario Juega Rol 2013


Es difícil hablar con imparcialidad sobre un evento que uno ayudó a construir, así que no voy a hacerlo.

La mesa de entrada del domingo, con los premios de
los sorteos. Sí, dos combos de Burning Wheel más
tres cervezas artesanales. Pero se sorteaban aparte.















Cuando en 2012 no se hizo Rosario Juega Rol (recordemos que empezó en 2010 y
que tuvo su segunda edición en 2011), fue muy llamativo cómo había muchas personas que nos preguntaban el por qué. Muchos querían colaborar, ayudar, participar de alguna manera, o simplemente asistir. Sin embargo, en esa época muchos de los organizadores que habían hecho el primer RJR no estábamos en condiciones de encarar otro evento de estas características.

Nos había salido muy bien, y no queríamos bajar el nivel. Había preocupaciones familares, laborales, y de otros tipos. Optamos por lo seguro, que era no hacerlo, y creo que no nos arrepentimos.

De la misma manera no nos arrepentimos hoy de habernos embarcado en una aventura tanto o más grande que la de este año. Que también nos salió muy bien, pero de otra manera.


Los cambios
Charlamos mucho sobre cómo sería el formato de este año, porque no íbamos a repetir lo mismo, y llegamos finalmente a una forma de trabajo nueva y que consideramos muy innovadora. La misma consistía en armar un nuevo tipo de mesas de juego, un formato "demo", de mesas rápidas (no más de una hora, tratando de que fueran de 45 minutos), para jugarse exclusivamente el sábado.

La idea era que ese día hubiera un surtido de mesas de este tipo, que permitieran a los asistentes jugar rol y también participar de las charlas. Una de las críticas del 2011 había sido, justamente, que muchas charlas consideradas muy importantes no habían tenido tantos asistentes porque estos se habían volcado a las mesas. Con este formato queríamos darle la opción a todos de hacer ambas cosas: jugar uno o más juegos, estar en una o más charlas, etc.

También cambiamos un poco la cuestión de los stands. Siendo sinceros, en Argentina el mercado del rol es casi inexistente. Con la caída de Joc Internacional, el creciente precio del dólar, las dificultades para importar y otros factores, ya no existen comiquerías que traigan juegos nuevos, particularmente si tienen accesorios o si son de tablero.

En los stands tuvimos cosas para frikis de todo tipo,
además de hidromiel, remeras, llaveros y bijouterie,
juegos de cartas, comics...
Es por eso que aunque buscamos la participación de las excepciones que confirman la regla, decidimos expandir el espectro y logramos así la asistencia de numerosos auspiciantes que agregaron una gran cuota de color y talento.

Fue así que el sábado 5 y el domingo 6 nos largamos a coordinar la que ahora es la mayor convención de rol de Argentina. Suena grandilocuente y no era nuestra idea serlo, pero tengo que decirlo. No hay otra convención de este tipo, que yo sepa, así es no había que hacer mérito. Por las dudas, lo hicimos igual.


El sábado
Llegué un poco más tarde de lo deseado, pero igualmente había mucho por hacer. Los organizadores nos pusimos a full a hacer todas las cosas que más tiempo y trabajo requieren: mover mesas y sillas, cortar carteles, pegar carteles, organizar los stands, separar cables y solucionar cuestiones eléctricas (cargadores, el proyector, etc.) y mil cositas más.

Para cuando empezó a llegar el público, un poquito antes de la hora señalada, ya teníamos todo cocinado. Hicimos unos últimos retoques y ajustes y fuimos arrancando, mientras los stands se poblaban de todo tipo de mercadería.

Ese día yo era unos de los encargados de dirigir mesas demo, con un juego de propia invención: Aerith, el cual estoy reseñando en mi blog editorial. Había interés de varios invitados de Buenos Aires, así como de otros roleros rosarinos, de manera que rápidamente llené mi primera mesa de cinco jugadores.

Resumiré en pocas palabras lo sucedido, en parte porque ya no lo recuerdo (y no lo recordaba al día siguiente, por la vorágine que resultó de aquello). Dirigí, si no me equivoco, un total de cuatro mesas demo. La primera se pasó de la hora, pero fui aprendiendo a resumir ciertas cuestiones, con lo cual la segunda ya estaba en el tiempo estipulado y las siguientes creo que fueron más rápidas.

La idea era la siguiente: un grupo de cinco tripulantes y pasajeros de un barco naufragaban en las costas de una isla desierta. Debían organizarse para sobrevivir una noche hasta que, al día siguiente, algún barco los rescatara. Cada personaje era bien diferente: la hija del capitán, el cocinero (que siempre la protegía), el comerciante encargado de la carga, un marinero y una pasajera (que era una usuaria de Aerith, por lo que podía hacer magia).

Las mesas variaron mucho en su composición y cantidad de jugadores, pasando de cinco roleros bien curtidos a tres niños con poca o nula experiencia. En este caso simplifiqué algo las reglas para hacerlo más sencillo, achicando también la trama por la cantidad menor de personajes y para darles algo más de acción.

Fue muy divertido ver cómo cada grupo tenía ideas totalmente diferentes sobre qué debían hacer y cómo solucionar su problema. Más allá de que algunos detalles del comienzo de la historia cambiaban, la combinación de personajes y su diferente uso hizo que no hubiera dos partidas similares.

Por otra parte tengo que decir que fue algo agotador el ritmo, porque no terminaba una mesa que ya tenía más jugadores. Había muchos asistentes y no quería dejar a ninguno esperando, así que no me tomé descanso.

La experiencia fue muy satisfactoria, porque descubrí algunas ventajas y virtudes del sistema, algunos pequeños defectos y cosas para mejorar, gracias a los comentarios de los jugadores y de ciertos visitantes de Buenos Aires que estaban interesados en hablar conmigo sobre Aerith, algo que hicimos en unos ratos libres que surgieron luego de las mesas.

El stand de 2de6, tienda rolera y de juegos de mesa que se
trajo una camioneta llena... y la devolvimos casi vacía.
Apenas pude dejar de dirigir me recuperé con alo de beber y me puse a ayudar en cosas menores de la organización y a ver cómo andaba todo. Cuando pude hablar con mis compañeros de organización vi que el resultado a nivel general había sido muy bueno, con gran cantidad de público, excelentes ventas de los stands, mucha participación en mesas y en charlas. Se notaba una muy buena onda, que se mantuvo el día siguiente.

Llegado el momento ayudé con la organización del sorteo, que tenía grandes cantidades de premios muy interesantes, desde juegos completos y suplementos hasta comics y productos artesanales. Fue muy entretenida la ceremonia, aunque como siempre uno lamenta que no todos puedan ganar algo.

Lo siguiente en la agenda era el tradicional chorirol de ese día. Sin embargo esta vuelta no pude asistir, por otros compromisos. Así que pasemos directamente al día siguiente.


El domingo
Con una dinámica totalmente diferente a la del sábado, nos encontramos con un día muy bueno para el evento.

Llegué temprano, comí/tomé algo con el resto de los organizadores y algunos asistentes de fuera de Rosario que se vinieron directamente de sus hostels y vimos algunos detalles de la organización. A diferencia del otro año, no hicimos grandes cambios porque ya conocíamos el espacio y cómo aprovecharlo al máximo.

Mi principal tarea ese día era dirigir una partida completa, de las tradicionales, de Aerith. En este caso pude descansar un poco más, sobre todo teniendo en cuenta que algunas mesas tardaron más en llenarse. Es normal los domingos: muchos van a comer de sus familias, o se recuperan de las salidas de la noche, etc. En suma, creo que recién a las 15 horas se empezó a llenar el lugar, mientras que el sábado, poco antes de las 14 (que era el horario oficial de inicio) ya teníamos asistentes.

Finalmente pude reunir a cuatro jugadores, quienes se mostraron muy entusiasmados por el sistema. Eran roleros poco habituales o nuevos, por lo que también estaban muy interesados por el simple hecho de jugar, así que todo fue muy sencillo. Sobre todo teniendo en cuenta que el Solar System requiere de feedback constante de los jugadores.

La premisa de la partida era continuar la historia de anterior: el grupo de PJs era rescatado por un barco y llevado a tierra sano y salvo. Sin embargo, no tenían barco, ni ropa, ni dinero, ni trabajo ni contactos. Para colmo, eran llevados a una isla en la que se estaba celebrando un festival ancestral, que duraba tres días. Durante ese tiempo no podían hacerse a la mar, y debían sobrevivir de algunas manera.

Como puede verse era una premisa muy social, una para la cual los personajes estaban desparejamente preparados. Los jugadores eligieron sus personajes, dejando de lado a la pasajera usuaria del Aerith.

Lo que siguió fue una divertida sesión, llena de color, en la que las engreída hija del capitán buscó trabajar lo menos posible mientras el resto desempolvaba todas sus habilidades con el fin de conseguir comida y albergue, generalmente por trueque. Luego de esto tuvieron que buscar un barco que los tomara como tripulación, convenciendo a su capitán de sus cualidades y finalmente zarpando hacia un nuevo destino.

Mi mesa es la que tiene una chaqueta camuflada en la silla.
Fue muy gracioso ver al jugador más metalero del grupo
interpretando a la engreída hija del capitán.
Con bastante humor e ingenio, se formó un grupo de jugadores y personajes muy interesante. No me molestaría para nada volver a jugar con ellos.

Hacia el final de la partida uno de los jugadores pidió detenerla para asistir a una charla, algo a lo que accedí. En el descanso, que habrá tomado una media hora, aproveché para sacar muchas de las fotos de esta entrada, hacer sociales y ayudar en detalles de la organización.

Ya caía la tarde y quedaba poco por hacer. Estaba planeada una charla en la que presentaría mi juego y comentaría su proceso de creación.

Sin embargo, luego de unos momentos de duda, decidimos cancelarla, ya que las partidas se habían demorado y muchos visitantes de otras provincias nos habían pedido su podíamos adelantar el sorteo ya que tenían pasajes de regreso y no querían perdérselo.

Los premios del domingo, listos para
encontrar nuevos dueños.
Fue así que coordinamos ese tema y empezamos a repartir alegría en forma de bebidas alcohólicas artesanales, libros, llaveros, posters y juegos de tablero, entre otras cosas. De nuevo lamenté que muchos amigos no ganaran nada, pero ¿qué se le va a hacer?

Luego vinieron las actividades de cierre: en apenas media hora levantamos decenas de sillas, movimos mesas y tablones, tiramos cosas, etc. etc. Fue algo de tiempo record, y hay que agradecer a varios asistentes que nos dieron una mano en todo el trámite. sin que se lo pidiéramos.

Y así terminó todo. Nos sacamos las fotos de rigor con algunos asistentes e invitafos, con el grupo de organizadores, y todo lo demás. Cada uno se fue para su lado, y hubo agradecimientos volando para todas partes.

Nos quedamos muy conformes al ver que todos estaban más que contentos, y no era para menos. Después de tanto trabajo, de tantos planes y esfuerzo, habíamos concretado una convención de la que podíamos estar orgullosos.

Los dejo con algunas fotografías más de aquél día.






3 comentarios:

Krinnen Kunkala dijo...

Che, el primer rjr fue en 2010!

Gastón Nicolás Flores dijo...

Mi memoria ya no es lo que era, ya no es lo que era... por eso mantengo el blog. Ahora lo arreglo, algo me decía que faltaba algo...

Rocio dijo...

Me gustan las cosas que hacen las personas y como se unen para realizar diversas acciones y tareas. Yo cada vez que viajo con Avantrip me importa poder realizar actividades que no puedo hacer en mi ciudad, y para ello averiguo mucho al respecto