4 años y 12 números no son nada


Hace unos días me tomé el trabajo, simbólico, de tomar esta foto.

No está posada. Fue la primera vez que el número 12 de la Revista Términus, aquél monstruo gentil que creamos hace cuatro años con un grupo de dibujantes rosarinos, se reunía con sus hermanos mayores.

4 años, 12 números. Miro para atrás y sí, parece ayer.

2012 fue un año muy particular para mí. No recuerdo si lo he mencionado aquí, pero fue un período de muchos cambios, todos para bien, tanto en lo profesional como en lo personal. En lo referente a esto, comenzó en febrero, con la planificación del primer número de la revista, que logramos sacar en octubre, si mal no recuerdo. Poco tiempo después de la Crack Bang Boom de ese año (¡ey, no hacemos milagros!). Allí logramos comenzar a disfrutar todo lo que te aporta esa convención con un pequeño stand en donde pudimos hacer promoción de lo que vendría.

Y así comenzó algo que, en retrospectiva, a veces puede parecer sencillo, porque el sudor ya se secó, la bronca ya se fue, los errores ya se asumieron. Pero que resultó una tarea sacrificada, en mayor o menor medida, para todos los involucrados. Una tarea totalmente ad honorem, porque no ganamos dinero (ni podemos pagar, lamentablemente, las maravillosas contribuciones de nuestros dibujantes y guionistas). Pero una tarea del corazón, algo salido de la necesidad, que todos teníamos, de expresarnos libremente. Algunos, porque nunca habían publicado nada; otros, porque solo podían publicar lo que llenaba la olla y pagaba el alquiler.

Mantuvimos tanto la calidad física como la regularidad planeada, de 3 revistas por año. Así, 2012 se fue solamente con una, pero cerramos 2016 con las dos que emparejan el promedio. En el medio hubo de todo: alguna que salió más tarde de lo previsto, varias que salieron a tiempo pero con gran esfuerzo; tapas que nos hicieron renegar pero luego nos encantaron; muchas contribuciones que nos sorprendieron por el nivel; el interés de autores de gran calibre que nos dejaron sin aire; muchas corridas a la imprenta, a las convenciones, a los centros de envío de encomiendas; "peleas" y reclamos a las distribuidoras por algún pago atrasado; muchas hermosas experiencias en diversas convenciones a lo largo y a lo ancho del país...

2007 fue, para mí, el inicio de mi proyecto en convertirme en guionista. En 2012 pude comenzar a serlo realmente. Ya había publicado antes, un par de veces (una mención en un concurso, y en el número 9 de la revista La Murciélaga, cuyo fundador, Nico di Mattia, nos ayudó con sus consejos en los primeros momentos de la Términus).

Sin embargo, escribir y publicar regularmente, además de ocuparme de algunos asuntos editoriales de la revista, no solo me enseñó mucho sino que también me permitió ganar una experiencia inestimable, la cual luego me permitió comenzar a dictar clases de guión, por ejemplo. Ahora mismo, con el proyecto de Alquimia Comics (que comencé hace unos meses junto a un amigo y alumno del taller, Fede Sartori), puedo poner en práctica mucho de lo aprendido y, sobre esa base, aprender más.

Gracias a los contactos conseguidos y a la experiencia, pudimos publicar en Lisandro Estherren en España, en la Revista Cthulhu (que se ve al lado del 12, en la foto de abajo), una de las historias que más me gustaron, aparecida en el número 5 de la Términus, titulada "La casa de la calle Harding".

¿Qué más se logró en el camino? En la 4º edición de la Crack Bang Boom, de 2014, fuimos invitados de honor del evento, lo cual me permitió conocer a muchos talentosos artistas (y sentarme cerca de Dan Didio, también :) ).

Pero tal vez el mayor honor fue el recibido este año, cuando en la 7º edición de la misma edición fuimos nominados, para el premio Carlos Trillo, como Mejor Antología y como Mejor Portada por el número 8 de la revista. 


La portada del número en cuestión, por
Germán Peralta Carrasoni, portadista habitual
de la revista.

Como digo, el honor ya fue ser nominados: el haber ganado ambos premios ya es algo que está fuera de este mundo. Para mí, y creo que para todos los involucrados, fue el momento más alto de la revista, porque justo cuando estábamos cerrando una etapa, se nos reconocía todo lo logrado hasta ese momento.

Yo, en el medio, con Germán a mi derecha y Bruno, el editor
y principal responsable de la revista, a mi izquierda, justo después de ganar.




Hablé antes del cierre de una etapa, y eso fue justo lo que sucedió en esta convención. El anuncio oficial de que, por ahora, dejábamos de hacer la revista y nos íbamos a concentrar en otros formatos: el de los comics no antológicos, novelas gráficas, libros, o como quiera que se los llame. Habíamos aplicado un proyecto para Espacio Santafesino, una convocatoria provincial que otorga subsidios para diferentes industrias culturales. Días después de la convención nos enteramos que habíamos pasado la preselección y que nuestro proyecto había sido el ganador. Igualmente, de no haberlo obtenido, ya teníamos un plan B.

Así, 2017 verá tres novelas gráficas (¿puedo usar ese término acá?) por algunos de los autores ya publicados en la revista... y uno será una sorpresa muy particular.

De manera que todo lo sembrado creció y me permite sacar frutos que puedo volver a sembrar. Todo por una idea, un concepto que, por suerte, no fue solo mío y que otros, ya desde el primer momento, compartieron y apoyaron, enriqueciéndola con las suyas propias.

Es así que cierro con esta otra foto: el número 12 descansando ya con sus hermanos mayores. 4 años y 12 revistas que descansan en mi biblioteca, pero también, en el de muchas otras personas, a las cuales quiero agradecerles el apoyo tanto por comprarla, como por los comentarios en Facebook, como por asistir a las charlas en convenciones, pedirnos autógrafos, etc. Sigan así, y compren los números que faltan y recomiéndennos con sus amigos y amigas!!

Este año me dejó con poco tiempo, por lo que no pude contar muchas de estas cosas cuando sucedieron. Queda en el tintero, por ejemplo, la reseña de la Crack Bang Boom 7, para mí, mi momento favorito del año. Esperenla, que hay mucho más para contar.