Los libros de la semana

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Como por ahí alguno sabe, soy aficionado a los libros antiguos, principalmente de historia militar. Aunque pueda parecer un hobbie caro, no lo es si uno sabe qué buscar y tiene en donde, como es el caso de UySLibros.

No soy coleccionista estricto, sino más bien del que ve algo que le gusta y lo compra. A veces son rarezas como ésta, a veces ni termino de leerlos, porque pueden ser libros aburridos o algo técnicos. Otros, por el contrario, los compro con muchas ganas al ver qué tienen adentro.

Ese fue el caso de este:



Lo encontré cuando pasé, buscando otra cosa, el martes a la mañana. Antes de ir a buscar una impresora "reparada" (la llevé y la traje dos veces más, y todavía no imprime, pero parece que es un cable... un karma de toda la semana, hoy me daba ganas de reeditar esa célebre escena de Office Space).

En fin, no escaneé la portada porque es demasiado simple, tela gris con letras verdes muy pequeñas, con los mismos datos. Volúmen sólido, liviano y en perfecto estado, una enorme sorpresa. Aparentemente fue terminado hacia 1951, de manera que lo principal del análisis proviene de la Segunda Guerra Mundial, lo cual lo hace más interesante para mí. El autor es un conocido analista militar civil (el libro no aparece en su perfil de la Wikipedia...).

En realidad yo iba buscando otra cosa. Por diversos motivos empecé a meterme con el tema de la historia de la Independencia Argentina, y así redescubrí un pequeño librillo de 197y algo, que toma dos hechos muy desconocidos de esa época: el motín de las tropas argentinas en El Callao y el crucero del buque corsario La Argentina, que recorrió hacia 1917-18 varios océanos apoderándose de buques españoles, atacando las Filipinas, las costas de California, etc. etc., además de lograr el primer reconocimiento de la independencia argentina por un estado soberano.

El autor del libro: Bartolomé Mitre. Sexto presidente argentino (1862-1868), 27º gobernador de la provincia de Buenos Aires, militar de profesión, escritor, traductor de La Eneida, periodista y fundador del diario La Nación (uno de los más antiguos del país, junto con La Capital, que es de Rosario y el más viejo que todavía se edita), e historiador fundador de la historiografía nacional. (Nota: ESOS eran político. Quiero tener más presidentes así.)

La cuestión es que quise ahondar más en sus textos, particularmente en el libro que le dedicó a Manuel Belgrano, el cual le debió muchas controversias en su momento (y generó más libros). ¿Y el problema que encuentro? Pues que parece que esos libros no se editan más. O eso me dicen. Es verdad, pienso; no los he visto nunca en ninguna librería. Cierto que son del siglo XIX, y que su estilo me recuerda (agradablemente) a las narraciones de Salgari, pues nos introducen en un momento histórico lleno de aventuras, de personajes corajudos, de firme decisión y rasgos espirituales bien marcados, de convicciones morales, arrojo físico y determinación mental. Por lo que veo, muchos historiadores actuales y pasados lo usan como fuente, pues tuvo la dicha de entrevistar a muchos testigos oculares (así lo marca el librito que tengo) además de consultar textos en los cuales la tinta todavía se estaba secando. Pero nada más que eso.

No, me dije, algo tiene que haber. En UyS localizo su libro dedicado a San Martín (tres grandes volúmenes), pero está a un precio inalcanzable (bueno, es una primera edición en perfecto estado, qué querían?). Afortunadamente Luis, el dueño, es un librero de raza y me recomienda una estantería llena de libros a rebalsar: una pared doble de libritos menudos, multicolores, de tapas enteladas y letras doradas, algunas casi borradas. Me dice que venga con tiempo y la desarme con cuidado, a ver qué encuentro, porque en esa colección de principios del siglo XX han sabido salir libros de Mitre.

Esta tarde pasé. Y miren lo que encontré después de veinte minutos:



(Los tres tomos están en similares condiciones, pero el cuarto no entró en el scanner. De todas maneras los dos primeros salieron demasiado iluminados, así que así suelto se ve mejor.)


Tres de los cuatro tomos de la obra que estaba buscando: Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina. Tal vez nunca encuentre el primero (aunque Luis dijo que estaría vigilando), pero me volví a casa supercontentísimo. Siendo una colección popular, los libros están evidentemente algo deteriorados, pero enteros y sin hojas sueltas ni rotas, con sus tapas sólidas y sin rasgado de la tela (hay uno que tiene marcas de gusanitos y todo, muy tierno). Cada uno tiene cerca de 350 páginas, de letra menuda y apretada, en la cual la preposición "á" aparece así, con acento, y los meses se escriben con mayúscula (ahora estamos en Agosto). Qué tiempos aquellos.

No es raro que habiendo sido fundado el diario La Nación por Mitre, luego editen en una colección del mismo uno de sus libros (posiblemente haya otros, pero no vi ninguno, habría que averiguar). Lo llamativo también es que se trata de una colección extensísima: estos libros son de 1902, volúmenes 29 al 34, y he visto volúmenes del 600 y pico de 1913. Teniendo en cuenta el tremendo boom poblacional de la época, y la vocación de muchos por llevar cultura nacional, general y popular a esa masa de españoles, italianos y otros europeos que venían a hacer la América, no es de extrañarse.

En fin, una conclusión muy feliz para dos raids de caza de libros raros y antiguos. Que no se diga que no encuentro lo que me pongo a buscar. Y gracias de nuevo a Luis por su paciencia y consejos.

Dark City (1998)

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Por muchos años, esta película fue una de las que yo denominé "películas perdidas": la había visto una vez en cable, pero luego ningún canal la pasaba, y por mucho tiempo me resultó inaccesible. Gracias a la magia del DVD, que recupera muchas joyas de culto, pude darme el nuevo lujo de verla, y tener una segunda mirada. En resumen, aunque me sigue gustando mucho, es necesario aclarar algunas cuestiones que la desmerecen.


La trama
Antes que nada, si van a verla, saltéense los primeros segundos en donde hay un personaje que habla en off. ¡¡¡En serio!!! Arranquen desde cuando aparece el nombre de la película. Después verán por qué.

Un hombre despierta en una tina llena de agua; está desnudo y mojado. Tiene sangre en la frente. Encuentra ropa, sale del baño y tropieza con una pecera, rompiéndola. Pone al pez dorado en la tina, para que no muera. Recibe un llamado telefónico que le dice que huya... y encuentra a una mujer muerta en la habitación.

¿Qué sucede después? J. Murdock no tiene memoria; de hecho, le toma un buen rato saber su nombre real. Sale a una ciudad oscura, perpetuamente nocturna, esquivando a la ley, pero también, su propia duda: ¿es o no es el asesino de prostitutas del que todos hablan? ¿Quién es su esposa? Pero principalmente, ¿por qué, a medianoche, todo se detiene mágicamente, y la ciudad cambia sin que nadie se dé cuenta? ¿Por qué no tiene memoria, y por qué los demás sólo tienen recuerdos borrosos? ¿Quienes son esos extraños hombres que manejan los destinos de la gente?


El Director's Cut
La película tiene un único problema general: es repetitiva. Yo la recordaba como una genialidad, pero ahora tengo que reconocer que es una excelente idea, que lamentablemente no fue llevada a la realidad de la misma manera.

Al inicio de la cinta, la narración en off del doctor Schreber (muy bien interpretado por Kiefer Sutherland) dice lo que deberíamos descubrir al final, destruyendo toda opción de sorpresa y suspenso. Lo peor es que los descubrimientos que hacemos, a través de Murdock (Rufus Sewell), son reiterados una o dos veces en la trama: yo lo descubro, luego alguien más lo descubre, luego alguien se lo dice a alguien más, como si el espectador fuera un poco tonto o desmemoriado. En pocas palabras, la ilusión de suspenso es sólo eso: una ilusión.

¿Es cosa del director, productor y creador de la historia, Alex Proyas? No parece que lo sea. Aunque no conozco mucho de su trabajo, resulta un error demasiado burdo. En la Wikipedia dicen que la escena del principio, donde un personaje destruye todo el misterio, fue puesta por el estudio a la fuerza, sin el concentimiento del director. No me resulta difícil pensar que ellos también influenciaron al escritor del guión para incluir pequeñas escenas en donde la trama fuera sobreexplicada. Trama que, por otra parte, no era demasiado compleja ni extraña.

Este detalle lamentable opaca la cinta, sin lugar a dudas, sobre todo teniendo en cuenta que, ya de por sí, el argumento es directo y no tiene vueltas ni tiempos muertos. Nuevamente, es lamentable también que la versión del director no se consiga por estas pampas, y que tengamos que seguir penando con buenas películas manoseadas por estudios que creen que la gente es idiota.




La realización
Además del director, productor y creador de la idea, Alex Proyas (The Crow, I, Robot, Knowing), la cinta está muy trabajada desde lo actoral. Rufus Sewell está acompañado por la hermosa (lo digo porque es una de mis actrices favoritas, baba baba) Jennifer Connely, como Emma, la esposa de Murdock. Kiefer Sutherland interpreta al doctor Schreber, un curioso personaje que destaca su capacidad actoral desde lo físico y lo emotivo. Finalmente, William Hurt pone la parte policial del drama, como el detective al que le asignan el caso del asesino de prostitutas, en el cual Murdock es el principal sospechoso.

Hay que decir también que los actores secundarios que no menciono hacen su parte para darle un toque tenebroso a la cinta, sin la cual hubiera perdido todavía más fuerza.

Como dato curioso, algo que descubrí en el artículo de Wikipedia, pero que había sentido como espectador. Dark City es una de las películas modernas con el menor promedio de duración de escena: 1,8 segundos entre corte y corte. Si bien como todo promedio, este puede resultar engañoso, la verdad es que se trata de un cinta corta, que avanza rápidamente, sin grandes planos secuencia, ni diálogos largos, ni paneos exagerados. Tal vez tenga algo que ver la amplia experiencia del director en videoclips, la cual le permite narrar la historia sin recargarla con los giros que han perjudicado otras cintas de misterio que se pasan de la raya y sólo confunden innecesariamente.



El enfoque visual
Sin duda una de las cosas que me atrajo de la película, la primera vez que la vi, fue su doble naturaleza: es una película noir, pero también de ciencia ficción. Tech-noir o neo-noir, la historia avanza como una de detectives, pero con la particularidad de que el protagonista es el supuesto asesino, y los malos no son mafiosos, sino algo peor.

Es evidente la influencia de películas como Metrópolis, y en general del cine expresionista. Arquitectura caótica, puertas que dan a la nada, escaleras torcidas, sombras que definen los blancos, decoraciones tenebrosas y apenas algo de color dado por las luces de neón parpadeantes. La ciudad, perpetuamente en sombras, tiene un aire atemporal, llena de elementos de los 40s, 50s y 60s, entre autos, lugares de comida, habitaciones internas y fachadas de edificios. Todo realizado de manera impecable y atractiva, con una prolijidad que nos mete rápidamente en ese lugar tan real como ficticio.

Un punto no tan fuerte son los efectos especiales. La mayoría son muy buenos y hacen bien su trabajo, pero los poderes que el protagonista va descubriendo a veces están exagerados. Esto resalta mucho en una película que usa mucho la sutileza y los pequeños detalles para transmitir un ambiente muy preciso. No es nada que la arruine, aunque es otro detalle que fue mejorado en el Director's Cut.


Un film de culto
Como otras películas de su género, Dark City no fue un éxito de taquilla, pero con el tiempo se convirtió en un objeto de culto.

Es imposible, en este punto, no hablar de la relación con The Matrix. Ambas plantean el tema del elegido, de la realidad que no es como la pintan, de una raza extraña que manipula a la humanidad a su antojo, y de la fuerza del espíritu humano para salir adelante. Dark City coincidió también en época: apareció en las salas en febrero de 1998, apenas un año antes de su compañera supertaquillera.

Si bien hay que decir que es una pena que mucha gente no le haya prestado atención, perdiéndose en los efectos especiales de su alternativa ciberpunk, tampoco es cuestión de desmerecer a ninguna. De todas maneras, no estaría mal visitar los dos caminos de esta historia, uno pensado como novela negra, con mayor profundidad de personajes y psicología, la otra más de acción y algo de filosofía.

Wonder Woman (2009)

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Hacía tiempo que venía acumulando películas para ver, y ayer, con poco tiempo, elegí esta no sólo porque tenía ganas de verla, sino porque su escasa duración (74 minutos) me permitía hacerlo sin quedarme despierto hasta tan tarde. No puedo decir que haya sido una mala elección.


La sensación previa
La única crítica que leí de la película se enfocaba en preguntarse el target de público al que apuntaba, sintiéndolo confuso (opinión que no comparto, ahora que la vi). Sin embargo, al leer numerosas referencias en un foro de comics, que apuntaban a la excelencia del producto, poniéndolo en la cima de todas las recientes producciones animadas DC/Warner, mi entusiasmo creció y creció.

Es importante remarcar este dato. Wonder Woman es una película animada lanzada directamente al mercado del video, siendo la cuarta de un proyecto iniciado por ambas empresas con Superman/Doomsday, y continuada por Batman: Gotham Knight y Justice League, the New Frontier. Al parecer la idea está funcionando, si vemos los volúmenes de ventas, y el hecho de que, en pleno hecatombe económica, ya haya dos películas más en producción: la de Green Lantern, que salió en estos días, y una de Batman y Superman, que parece que saldrá a fines de este año.


La historia
Como en todas las producciones animadas de este proyecto, no sólo es autoconclusiva, sino que no mantiene una continuidad determinada, y adapta o crea escenarios (derivados más o menos directamente del comic) para mostrar al personaje.

En este caso, la historia está adaptada del arco de comics que, en 1987, reseteó por última vez el origen del personaje. Hace muchos años, Ares ha sido encarcelado en Themyscira, y las Amazonas han sido designadas sus carceleras. Un papel que la Reina Hipólita se toma con enorme cuidado, aislando totalmente la isla del mundo exterior, dominado por el hombre, el cual, según ella, es demasiado similar a Ares. Como premio de los dioses, recibe el regalo que tanto ansía: una hija que no nazca de su unión con un hombre, a quien llama Diana.



Lo demás, por previsible y conocido, no deja de tener giros, guiños y sorpresas: un piloto estadounidense (Steve Trevor) es derribado sobre Isla Paraíso, y aprovechando el alboroto, Ares escapa. Diana consigue ser enviada al mundo exterior con la doble misión de devolver a Steve y de rastrear a Ares para capturarlo.

A partir de ahí, un jaleo de aquellos.


Acción, violencia y buena animación
Con Bruce Timm como productor, la siempre presente Andrea Romano como directora de casting de voces y dirigida por la ahora famosa Lauren Montgomery (que dirigió parte de Superman/Doomsday, la nueva de Green Lantern y participó en el desarrollo de varias películas y series animadas recientes), la película combina elementos pocas veces vistos en una película de superhéroes, animada o no.

Además de un guión sólido, sencillo pero práctico, la acción está apoyada sobre una fluida animación, con efectos visuales más que interesantes por su realismo, y una coreografía digna de cualquier comic, pero sin ser exagerada ni demasiado irreal.

Nota aparte para los diseños de personaje. Si bien, como siempre, siguen una estética similar a la impuesta por Bruce Timm en sus míticas series de Batman, tienen un aire distintivo, que a veces pueden gustar y a veces no. El hecho de que todas las protagonistas secundarias sean amazonas da permiso para variarles el look, creando personajes distinguibles e incluso queribles en poco tiempo. También se agradece que no sean macho women with swords, que tengan armadura completa y no haya fan service (nada de bikini chainmail).

Lo de la armadura era necesario: todos los personajes las dan y las reciben. La lucha es, literalmente, a muerte. Vuelan las cabezas y, ¡por Hera!, hasta los buenos matan. Este detalle, que no es menor, realmente desmarca a la película, ya que la violencia es incluso mayor que las piezas anteriores del proyecto animado de DC/Warner (el cual, recordemos, no hace películas ATP, sino PG-13, o sea, para mayores de 13 años).

Otra parte de la solidez de la cinta proviene de los diálogos. Al principio de la película, casi parece que estamos viendo 300 (bueno, no hay tanta sangre, pero...). El lenguaje de las amazonas y su forma de ver el mundo como guerreras, netamente griego (o al menos lo que ya tenemos estereotipado como griego) es chocante. Más adelante, cuando Diana tiene que soportar la "opresión masculina" en el mundo exterior, centralizada principalmente en la figura de Steve Trevor, hay todo tipo de situaciones hilarantes, perfectamente soportadas por un rápido uso de la ironía, el doble sentido y las respuestas insolentes. Esto hace de la película doblemente disfrutable, teniendo partes de comedia y partes de acción/tragedia sin que ninguna de esas dos facetas se vea perjudicada.

¿Problemas? Yo hubiera agregado cinco o seis minutos más de animación para explicar pequeños detalles, algo que hubiera hecho mucho más sólida a la película. Hay dos puntos en donde la acción salta demasiado a causa de este pequeño fallo de guión. Por otra parte, algún crítico se quejó de que el avión transparente (no invisible), tan característico del personaje, aparece como un deux ex machina, sin ninguna explicación de su origen, evidentemente poco místico o mágico.

También noté algunas pifias en los casi perfectos diálogos, generalmente en el uso de palabras modernas cuando hablan los dioses de la Antigüedad: como los diálogos están tan cuidados, estas palabras saltan demasiado a la vista, y empañan un poco el resultado general.

De todas maneras, salvando estos detalles, la película realmente pelea por ser la mejor de la camada, algo que muchos fans repiten en diferentes foros.


El enfoque
Wonder Woman nació como un personaje feminista en una época nada feminista, y es bueno que esa parte de su origen se mantenga. Más bueno es que, generalmente, las adaptaciones que se han realizado no sólo lo han mantenido, sino que también lo han hecho de buena manera. Lamentablemente creo que esta cuestión ha conspirado contra ella, ya que puede hacer que el personaje sea difícil de vender si no hay buen material de por medio.

La historia, tal vez por su brevedad, puede parecer algo lineal y demasiado simple en este enfoque, de cómo Diana pasa de ser una amazona que detesta a los hombres (mejor dicho, a una visión pesimista que su madre ha creado de los hombres) a ser una mujer luchadora, independiente y fuerte no sólo en lo físico, en un mundo lamentablemente desparejo. Aunque esta parte de la trama se desliza de manera fluida, al ser predecible, no espanta que sea tratada de manera directa. Sin embargo, hay varias perlas a cargo de personajes secundarios que le dan profundidad en momentos importantes, y son destacables.

Una cuestión, difícil de abordar, que tiene el Universo DC es su gran mezcla de géneros. Desde dioses griegos hasta dioses cósmicos, desde razas alienígenas hasta muertos vivos, magia y kriptonita, etc. Sin la necesidad de mezclarlos a todos en una película, es una decisión muy afortunada el que cada personaje tenga un trasfondo ricamente labrado. En este caso, es Wonder Woman, y su mitología ligada directamente a la griega. Otro ejemplo será, según los comentarios de la directora, la de Green Lantern, que básicamente es una buddy movie de policías en el espacio exterior, donde la acción se traslada rápidamente fuera de la Tierra.


Lo que sigue
Con tantos años esperando la película live action de Wonder Woman (todavía me acuerdo cuando, hace años, decían que la actriz sería Sandra Bullock), la opción resulta más que interesante. Sobre todo, teniendo en cuenta que, por lo general, en la versiones animadas los realizadores tienen más libertad y pueden hacer personajes más fieles al original, sin tener que dejar contento a un público demasiado grande.

Por otra parte, la película es una deuda pendiente con el personaje, que desde hace años no ha tenido ninguna adaptación a ninguna pantalla, ni grande ni chica. Como dice Bruce Timm en uno de los comentarios, es una pena que haya series independientes de Batman y Superman, pero que Wonder Woman haya tenido que aparecer solamente en la de la Liga de la Justicia. La serie es deuda, pero al menos ya tenemos una película que nos muestra mucho de lo que el personaje puede ofrecer.

El mundo del revés no es Europa

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Muchas veces hay gente que dice que allá todo es mejor, en cualquier campo: económico, cultural, político, etc. Allá la gente no roba, las cosas te las regalan, el trabajo es un fruto que crece en los árboles, los políticos son buenos y hay cultura por todas partes, y los sandwiches se comen a la gente (a los malos, seguramente).

Y no.

Les dejo esta hermosa experiencia que pasó Diego Agrimbau, notorio guionista argentino, cuando fue invitado a una convención en Guayaquil, Ecuador. Principalmente por lo que descubrió en el gobierno municipal: una parte de la biblioteca pública es una comicteca, y el estado produce comics sobre historia, no sólo bien rentadas para sus autores, sino también producidas masivamente y regaladas al público en general.

Soy de los que creen que los comics pueden ayudar mucho en ese tema, y no sólo a los niños. Así que no puedo menos que aplaudir la iniciativa.

Mi ciudad es socialista desde hace años, una perla roja en un país en donde la única prioridad de los partidos (principalmente los partidos que se dicen justicialistas) es repartirse pobres. No digo que los socialistas sean perfectos, aunque me sienta orgulloso de votarlos año a año. Realmente han hecho mucho por la cultura de la región (y por otras cosas, claro). De todas maneras, me gustaría ver que este tipo de cosas se hicieran por acá también.

Vengo de votar en las internas para concejales. Espero que la lista que elegí siga haciendo hervir la agenda municipal, porque estancarse en las ideas de siempre es lo peor que puede pasar.

No votar es lo peor que podés hacer. Es mejor sentirse defraudado por alguien que votaste, que la cobardía de decir "yo no lo voté" durante toda la vida.

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Hace unos días el amigo Carlos Barochelli posteó en su blog una muestra de lo que está haciendo.

Bueno, eso nada más.