
Principalmente, fue una sorpresa porque hasta hace unos días ni siquiera sabía que existía: alguien me comentó de su existencia en la convención de la ADI en Santa Fe (la cinta es de 2006). ¡Y yo que pensaba que sabía de anime!
Pero también fue una sorpresa porque representa un cambio radical frente a las dos películas anteriores. En estas cintas, las deslumbrante labor de dibujo y animación, llena de fluido movimiento y fondos superdetallados, iba pareja con una trama muy compleja, poblada de referencias filosóficas de toda clase, desde la tradición judeocristiana y la Biblia hasta el debate sobre la vida virtual. Tramas que, lamentablemente, a veces se perdían a causa de una mala traducción o simplemente porque los personajes hablan demasiado rápido!
En Solid State Society, en cambio, tenemos una película con una excelente calidad de animación, pero más en el estilo de una serie de alto presupuesto. La fluidez de los movimientos está garantizada, pero las superficies reflectantes y los fondos ultradetallados no están. No es que decepcione, pero como digo, es un gran cambio. De todas maneras, los diseños deslumbrantes de Shirow en materia de armas de fuego, androides y naves voladoras no decepcionan (como siempre!).

El resultado de esta combinación es una película sólida, muy bien equilibrada. Algunos podrán echar en falta algo más de acción, o el hecho de que varios personajes no tienen su "momento de gloria", pero tal vez en esa falta de estereotipos está también parte de dicha solidez. Como thriller, funciona bien al marearte y ponerte momentos de gran tensión y sorpresa desagradable, en donde parece que todo va a perderse; como película de ciencia ficción, sirve para plantear, tanto visual como social y políticamente, lo que puede llegar a ser una época en donde las computadoras han llegado hasta lo más íntimo del ser humano: su espíritu.
Con respecto a sus antecesoras, Solid State Society tiene aquí su lado más innovador: plantear con exquisito detalle un sistema inhumano, pero curiosamente cercano al nuestro, y a las utopías socio-tecnológicas que a veces nos presentan ciertos iluminados.

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