Moebius (1996)

0 comentarios

En Argentina, el cine nacional suele tener mala fama. Algo respaldado por años de malas y malísimas producciones, que en los últimos años ha cambiado, por suerte, con maravillas como El secreto de tus ojos (ganadora de nada menos que un Oscar a a Mejor Película Extranjera), y a muchas otras que han sido premiadas en numerosos certámenes internacionales, sin dejar de lado a muchas que si bien no fueron premiadas, han sido bien aclamadas por la crítica y han tenido éxito de recaudación sin caer en el facilismo.

Tal vez por eso cuando a uno le recomiendan una película argentina con unos cuantos años, algunos siguen dudando. Sin embargo, creo que puedo decir sin temor a equivocarme que Moebius es una de las mejores cintas de ciencia ficción que de este escueto género se ha logrado construir en nuestro país.

Alguno verá el vaso medio vacío, pensando que en realidad no hay mucho con qué comparar, y que el resultado podría ser mejor con algunos ajustes menores. Cierto, pero esto no desmerece lo logrado en esta cinta, la cual, curiosamente, es la primera película de su director, Gustavo Mosquera, así como la primera financiada por la Universidad del Cine, en Buenos Aires.

Durante muchos meses, Mosquera, co-escritor del guión con varias personas más, tomó como base la idea detrás de un cuento de ciencia ficción poco conocido: Un subterráneo llamado Moebius, escrito por Armin Joseph Deutsch en 1950 (sobre el cual se ha hecho una película homónima en 1993, aunque de origen alemán). En esta historia, un tren subterráneo desaparece de la red, con todo y sus pasajeros, obligando a los protagonistas a encontrarlo y rescatarlo.

Mucho del espíritu del cuento está ahí, al igual que numerosas partes de los diálogos. Sin embargo, Mosquera y su equipo no se contentaron con rodar esa historia al pie de la letra (tanto es así que, curiosamente, ni el cuento ni su autor son mencionados en los títulos, detalle que me parece un error). La historia era demasiado corta para un largometraje, de manera que, por una cuestión narrativa pero también creativa, le dieron un comienzo mucho menos súbito, más lento, creíble y detallado, ubicando mejor a los personajes y pasándola a una Buenos Aires nocturna y desgastada. También le agregaron una cuota interesante de elementos argentinos más que reconocibles, manteniéndola con un toque de ciencia ficción tangible, y haciéndola más sólida con la referencia directa a elementos cotidianos.

Sin embargo, esto no impide que pueda ser vista y comprendida por extranjeros, lo cual tal vez explica en parte por qué la cinta ha obtenido tantos premios internacionales (incluyendo el Festival de Cine de Bangkok en 1998, el de Puerto Rico de 1997, el del Festival Latinoamericano de Huelva en 1996 y el de Cine Hispano de Miami de 1997).


Un breve resumen, sin spoilers
Tenemos ya una idea de la historia: la red de trenes subterráneos ha crecido tanto, particularmente por la finalización de un nuevo ramal perimetral, que su complejidad raya la comprensión humana. En este punto, las autoridades del subte descubren la desaparición de una formación completa, así como la aparición de extraños fenómenos que dificultan el tráfico.

Intentan consultar al estudio que construyó el ramal, pero en lugar de su principal arquitecto sólo encuentran a un asistente, un joven topólogo llamado Daniel Pratt, que se ve obligado a explicar repetidamente que su especialidad es una rama de la matemática dedicada al estudio de las superficies.

Daniel es el improvisado protagonista, que más por obligación que por interés intentará desentramar algo que no parece ser propio de su profesión. Su primer paso es buscar los planos originales de la ampliación realizada por el estudio, lo cual ya de por sí no parece fácil debido a su borgeana disposición en un archivo que nos remite rápidamente a La Biblioteca de Babel, pero también, inevitablemente, a cualquier oficina de archivos argentina.

Este primer paso, sin embargo, comenzará a abrir un montón de preguntas que tienen como respuestas otros interrogantes, y rápidamente Pratt comprenderá que el tema lo atañe en lo personal, y que es la persona adecuada para estar allí investigando. Su camino estará lleno de individuos que no le transmitirán más que desprecio: aquellos que no creen sus ideas, considerándolas más esotéricas que científicas. Y es que para Pratt, el tren está ahí, en alguna parte, pero en ningún lugar.


La fortaleza de lo técnico
Si ya tenemos una historia atrapante, sencilla, bien delineada y no demasiado pretenciosa, podemos decir que los cimientos están completos. Pero a esto debemos agregarle algo más, y descubrimos rápidamente que lo técnico va parejo con lo narrativo.

Con unos 250.000 dólares de presupuesto (que no puedo imaginar como mucho dinero en la época de la filmación) y una filmación de 12 semanas, el equipo hizo verdaderas maravillas para presentarnos un ambiente claustrofóbico, sucio, húmedo, mal iluminado y casi extraterrestre. La cinta gasta mucho de sus recursos justamente en esto: en cultivar un mundo extraño, que pareciera estar torcido aunque es totalmente normal, cotidiano, reconocible. En un momento parece que estamos en los subterráneos de la capital argentina; en otro momento parece algo más, misterioso, lúgubre, devorador.

Las escenas que suceden en la superficie son pocas, e incluso los edificios parecen ser subterráneos; a la primera escena diurna nada la equilibra. La película es un lanzarse hacia el abismo constante, lleno de primeros planos que nos dejan ver las gotas de sudor de los protagonistas, contrapicados faciales que deforman aún más los gestos de los extraños personajes del subte, colores fríos que transmiten soledad y misterio, pupilas dilatadas al máximo y súbitos cambios de colores y oscuridades acompañados de ruidos reverberando en los túneles.

El director fue especialmente eficiente en el emplazamiento de las cámaras y en los pocos pero útiles travellings, elementos que pueden parecer demasiado estudiados y poco espontáneos, pero sin los cuales la pelícual perdería identidad y efectividad. Todo cuidado al detalle.

La producción gastó gran parte del presupuesto en remodelar una estación abandonada del metro de Buenos Aires para poder filmar sin problemas todo lo necesario. Ni quiero imaginar la cantidad de permisos que han tenido que solicitar, puesto que los protagonistas se meten en la entraña de la bestia, interactuando con trenes en movimiento, vías de todo tipo, subterráneos de los subterráneos y mil cosas más.

No siempre podemos asistir a una cinta que tenga tanta libertad de movimientos. Acostumbrados a los sets armados de muchas películas, particularmente estadounidenses, de pronto tener lugares de filmación tan reales y cercanos da una sensación muy particular. Especialmente en esta cinta, en donde la mezcla de lo extraño con lo cotidiano es fundamental, y se transmite rápidamente desde la primera escena.


Ratones encerrados en un laberinto
A pesar de ciertas fallas, es importante sumar a esta estructura el aporte de los actores. Todos perfectamente elegidos, todos perfectamente reconocibles y apoyados por vestuarios, luces y demás elementos fílmicos. Verlos es cuestión de entenderlos.

Guillermo Angelelli hace de Pratt, componiendo una mezcla muy interesante con elementos de juventud, inexperiencia y descubrimiento, pero también de pasión y misterio.

Pero tal vez el que más nos llame la atención, al menos a los argentinos, es Roberto Carnagui, aquí más conocido por sus apariciones humorísticas en numerosos ciclos televisivos con Tato Bores (su papel como político corrupto es de antología, una marca registrada registrada en varias generaciones) o la versión local de La Niñera (en la que hace de mayordomo). Lo cierto es que este excelente actor también ha hecho mucho cine y teatro, y puede desempeñar todo tipo de papeles, principalmente dramáticos. Pues aquí lo tenemos en uno de ellos, haciendo del director del subterráneo, personaje con total autoridad sobre el mismo pero presionado por sus superiores y arrinconado por una situación que no comprende.

Hay que tener en cuenta que este papel es el único interpretado por un actor de renombre: los demás son actores poco conocidos en la época o incluso ahora, que sin embargo supieron hacer su parte, grande o pequeña.

Decía antes que estaban excelentemente bien elegidos y caracterizados. Lo que hay que decir es que, lamentablemente, algunas actuaciones son acartonadas. Si bien el lenguaje corporal es el adecuado, muchas veces los diálogos parecen demasiado estudiados, o tienen entonaciones más propias de una declamación que de una cinta que pretende estar situada en lo contemporáneo. Quitando eso, que en ciertos momentos es un lastre muy visible, poco más podemos decir.


Un diamante negro
Como decía al principio, hablar del cine argentino es a veces algo contradictorio: muchos lo descartan como algo malo de plano, otros reconocen ciertos aciertos pero pocos saben lo suficiente del mismo como para hacer un análisis importante.

Sin ser un conocedor, tengo que decir que esta película me ha parecido muy buena: entretenida, bien realizada, bien pensada y con varios elementos muy meritorios para la época y para los recursos disponibles. Una joyita, en fin, a pesar de algunos errores y detalles menores.

Con todo esto, en apenas una hora y media el director y todos los involucrados nos meten en una historia de suspenso y detalles de ciencia ficción que también raya un poco en la fantasía urbana.

Como ya mencionamos, los toques borgeanos de la premisa, y varias relaciones directas a la capital argentina, le dan un toque especial, aunque la película no se queda en la mera repetición de temas y elementos. Permite algunas reflexiones sobre lo cotidiano, sobre cómo estos lugares de paso a veces son parte trascendental de nuestras vidas, sobre cómo las decisiones de la vida moderna son cada vez más y más relacionadas entre sí, hasta el punto en el que no podemos saber dónde vamos a terminar.

Por si fuera poco, el final, algo inesperado (aunque también con algo menos de contundencia de lo que a mí me gusta) cierra el misterio de manera bastante humana y creíble, dejando espacio para otros análisis posteriores. Que no plantearán preguntas muy elevadas, es cierto; pero una de las fortalezas de la película es devolver justo un poco más de lo que ofrece, evitando prometer el oro y el moro para luego caer en el facilismo o en la mascarada para intentar no desilusionar.

Lo dicho: una cinta humilde en muchos aspectos, pero sólida, redonda y muy recomendable.


Los dejo con un trailer breve, que creo transmite algo de la claustrofobia de la historia, además de algunos momentos memorables.


La vida es una cinta de Moebius

0 comentarios

Los acontecimientos se forman, como las olas. Y de pronto, se cruzan con la marea, con la playa, con los riscos y los arrecifes. Y todo es igual, pero todo es diferente.

Ha sido una semana repleta de esos pequeños momentos, de esas diminutas situaciones en donde uno sonríe y sacude la cabeza, o parpadea dos veces, o se queda mudo de sorpresa, o lamenta no tener una cámara mental a mano, que grabe con precisión de orfebre todos los detalles.

Mientras escribo esto, mi habitación es un amasijo de cajas, papeles sueltos, cosas amontonadas sobre los muebles y lugares vacíos. He reorientado mi cama, así como una parte de mi vida. Casi como si el viento me hubiera inspirado, en su soplar constante hacia la nada. Porque cambiar no es más que vivir.

Y como en la cinta de Moebius, todo recomienza. Dentro de poco cumpliré un año como desempleado, por propia voluntad. No todo ha salido tan bien como lo planeaba, es cierto, y las oportunidades de trabajo han sido algo acotadas. Hace unas semanas comencé a preocuparme en serio, luego muy en serio, luego seriamente. Pero, ¿qué puedo decir? Me acompaña una persona que haría que el infierno fuera soportable. De pronto recordé los años en los que caí en el desánimo, luego de recibirme y no encontrar lugar en ninguna parte. Años grises y muy duros. Pero entonces estaba solo. El rizo era el mismo, pero era otro.

Se cruzaron en estos días muchos recuerdos, un par de sueños llamativos (al menos uno,  curiosamente premonitorio), reflexiones y alternativas. Fue así que un día cualquiera, en los que fui a pedir consejo a una persona que estimo mucho, aunque conozco poco, se convirtió en un surtido de situaciones sorpresivas, curiosas, hermosas.

Acercarme una vez más a la UCA fue como volver a una especie de burbuja cálida y luminosa, en donde todo podía pasar, como en meses pasados. Meses en los que alcancé un pico, que sin embargo nunca temí no poder volver a alcanzar. Meses en los que me probé muchas cosas, entre ellas que podía trabajar y estudiar, siendo exitoso en ambos campos. Meses en los que probé que podía torcer el sentido de mi vida, hacia donde yo realmente quería. Meses en donde conocí a muchas personas interesantes y de buen corazón, varias de las cuales espero me acompañen a partir de ahora.

Más que hablar con alguien, iba en una especie de peregrinaje íntimo. Volvía, también, por otras razones. Era mi primera vez donando un libro, y qué mejor que darselo a aquella biblioteca tan generosa. Me sentí como si plantara un árbol, y de pronto aquello de todos deberíamos tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro se me presentó de otra manera. ¿Por qué no regalar uno? No todos podremos escribir, pero si damos vida material en un árbol y en una persona, es otra forma más que positiva de dar vida espiritual y mental. Y no veo que haya muchos haciéndolo.

La vida me sorprendió de nuevo, en otro giro del rizo, cuando terminé recibiendo mucho más de lo que fui a dar. No sólo obtuve grandes consejos, sino también ideas, apoyo, recomendaciones. Dos personas más se me acercaron para saber cómo estaba y me ofrecieron su ayuda. Y por si fuera poco, retiré mi título de Profesor Superior en Comunicación Social. Así que ya es oficial.

Decir que regresé renovado a mi casa y a mi vida es poco. De pronto me encuentro como hace un año, lleno de expectativas, ideas y fuego en las venas. Y ella estaba de nuevo ahí para hacer todo mejor.

Como digo, los acontecimientos se forman, como las olas. Coincidía todo. Terminaba un gran proyecto: la restauración de un mueble que me permitirá traer más orden a mi habitación, así como disfrutar otra de mis grandes pasiones de manera más cómoda. Decir que tuve que parirlo de nuevo puede parecer exagerado, pero fueron casi 70 horas de limpieza, lijado y despegado del recubrimiento, reparación, pegado de enchapado, lijado, reparación, pintura, limpieza...

Pero no todo terminaba ahí, había que hacerle espacio en la habitación. De manera que luego de aquella sublime jornada en la UCA, la ola sorpresiva se sumó a la predecible marea. Fueron horas de mover camas y otros muebles, buscando la mejor combinación, esa que añadiera espacio y permitiera el tránsito y el uso de todo lo que estaba a mano. Parecía imposible, pero una vez más demostré eso de que "todo cabe en una taza si se sabe acomodar". Entre muebles y cajas, ese día me gané un posgrado :D

Porque, ya que estaba en eso, ¿por qué no remodelar todo? Entonces empezó la obra más larga: acomodar de nuevo las cajas de apuntes de Comunicación Social, tirar montones de papeles inútiles de todo tipo, reordenar el contenido de varios cajones de una biblioteca, hacer espacio para poner libros y otras cosas que estaban en lugares poco adecuados, seguir tirando, separar papeles que pudieran servir como borradores, seguir tirando, seguir metiendo cajas, ir a buscar más cajas en el negocio de al lado, tirar ahora las cajas viejas que no servían, barrer y barrer todo el polvo, y seguir ejercitando la parte del cerebro que permite encontrar mejores combinaciones para acomodar cosas en espacios reducidos.

Y se pudo. Es medianoche y terminó el día en el que reordené una parte de mi vida. Un día en el que siento que recomencé todo, sin dejar nada atrás. Un día en el que el rizo volvió a cerrarse y abrirse. Porque una etapa que termina no es más que otra que empieza.

Adiós a los concursos

0 comentarios

Se terminó. O al menos eso es lo que decido, con alguna excepción. No más concursos de comics. Ya fue.

Creo que pasa algo, en algún momento, que divide a escritores e historietistas, entre los que todavía participan y los que no. Muchos dejan de participar luego de varios fracasos, frustrados, incluso enojados, o porque estos resultados negativos los predisponen mal y comienzan a creer que aquello no es lo suyo.

Otros dejan de participar porque consideran que es una fase. Algunos de estos han comenzado a publicar y pueden creer que es poco justo competir con alguien que todavía no lo hace, ya que sería quitarle un espacio de crecimiento importante.

Otros simplemente dejan de participar. Punto.

Yo me ubico en esta última categoría, por razones ajenas a las anteriores. En primer lugar, como he comentado antes, he escrito ya varias novelas y guiones dirigidos a concursos nacionales e internacionales. No he ganado ninguno (solamente he conseguido una mención), y eso no me ha hecho dudar de mi capacidad como escritor, ni me ha hecho pensar que los jurados son unos idiotas por no haber visto "mi grandeza". Sé que no siempre uno escribe lo que otros quieren leer, y sé también que siempre puedo mejorar lo que hago.

Con respecto a los concursos de comics, he participado con casi todos los dibujantes que conozco personalmente, y de hecho, el mismo hecho de participar ha permitido que yo afianzara lazos creativos y de amistad con dibujantes que antes no me eran muy familiares. Por esa parte, todo ha sido muy positivo.

Entonces, ¿por qué lo dejo? Ciertamente, no porque crea que le robo espacio a alguien más. Publico algunos de mis guiones en Términus, pero esta actividad no es remunerada. La revista está despegando (con los motores a pleno, ciertamente) y es una buena vidriera, un escaparate en donde espero que otros vean mi trabajo y me convoquen. Pero nada está garantizado. Mi carrera como guionista profesional todavía se está arrancando.

¿Un concurso puede "salvarte"? Creo que no, pero muchos intentamos hacer que sea un punto de despegue. No todos lo logramos. Hay muchas puertas para entrar en la profesión y algunos tenemos que usar otras. Casi con seguridad, ese será mi caso.

¿Dejo de concursar por los resultados negativos? No. ¿Por cansancio? Tampoco. Dejo de concursar, en gran medida, porque los concursos de comics en los que he participado están llenos de desprolijidades, falta de seriedad y todo tipo de errores y borrones.

Ya he hablado mucho del tema en años anteriores: particularmente aquí, aquí y aquí. Algún desubicado podrá relacionar mi disgusto con el hecho de que no gané en ellos. Pero también recuerden que no gané en ninguno de los concursos de Crack Bang Boom en los que participé, y en todos ellos no he encontrado nada malo que decir. Las bases eran perfectas, a prueba de balas, y la organización se comportó perfectamente. Perdí. Sí, y a mucha honra.

Pero hay una sensación de no querer exponerte a situaciones desprolijas. Cuento lo que sucedió hacia fin de año. Tenía frente a mí dos concursos: el del blog Cuadritos, algo exigente en cuanto al material a presentar, y el de LARP Editores.

El primero no era remunerado, pero pedía una gran cantidad de material (mínimo de 50 páginas, a dibujar y entregar si uno ganaba) para permitir su publicación semanal durante un año. Algunos de los dibujantes a los que les propuse participar consideraron esto un mal negocio: era mucho trabajo sin nada de dinero. Yo le vi el lado vidriado, de escaparate, ya que los dos comics allí serializados habían tenido buena repercusión y estaban siendo publicados. Pero comprendí que otros no lo vieran así.

El segundo era un concurso mucho más tradicional: pedía pocas páginas como mínimo, pero daba una supuesta remuneración monetaria (no aclarada, nuevamente, en las bases) y hacía que dicho comic fuera publicado en un libro recopilatorio, que la editorial prometía lanzar en la Feria del Libro de 2013. Dinero y escaparate: el premio perfecto. Para colmo la temática era libre, lo que me permitía elegir dibujantes según las ideas que tuviera.

Con una mejor zanahoria conseguí dibujante, un amigo mío que ya ha participado conmigo en otras aventuras de diverso tipo. Reformé la historia en la que estábamos trabajando simplemente por gusto, la mejoré y él redibujó algunas partes. Hizo en pocos días un trabajo tremendo, sobre todo teniendo en cuenta que debía continuar con su vida de estudiante. Sentí realmente que le estaba pidiendo mucho: siempre me siento algo mal con mis dibujantes porque tienen un trabajo más intensivo que el guionista, y por eso trato de poner algo de mi esfuerzo ayudándolo al menos con el letreado.

Para resumir, durante la última semana trabajamos como locos, corrigiendo, reescribiendo diálogos que había cagado, volviendo a corregir errores tontos de mi parte, etc. etc. Mandamos el resultado sobre el filo del plazo, y nos fuimos a descansar, contentos al haber dado lo mejor de cada uno.

Y no pasó nada. Nunca nos avisaron si habíamos perdido, ganado o empatado. No hubo avisos de ningún tipo, en ningún medio. Por el blog Cuadritos me enteré que en abril se lanzó el libro recopilatorio, Ymir 2013, pero nada se dice de los ganadores.

En lo personal no me molesta perder, pero siento que es una falta de respeto hacia mi dibujante y hacia todos los que participaron el no avisar. Hasta el día de hoy, cuando el libro ya salió a la venta, ni siquiera en la propia página de LARP se publicó la lista de ganadores. De hecho, ¡siguen publicadas las reglas del concurso pasado! También a ellos se les falta el respeto al no dar a conocer su trabajo y sus cualidades.

De manera que el sabor agrio no lo tengo por no haber ganado, sino por haber sido nuevamente ignorado, sobre todo en algo tan sencillo y básico. Lo que hicimos se publicará en alguna otra parte, al menos digitalmente, ya lo veremos. Pero lo que sé es que, a partir de ahora, le diré adiós a los concursos que no sean serios y no estén bien organizados. Eso seguramente me limitará, pero no tiene nada de malo. Mientras se siga manteniendo el nivel que tiene el de Crack Bang Boom (en el que ya planeo participar, claro), por lo menos tendré una opción al año.

Oblivion (2013)

0 comentarios

Muchas veces pensamos que todas las historias de ciencia ficción producidas en EEUU son más o menos iguales: historias de acción disfrazadas para justificar explosiones más grandes o vueltas de tuerca que el realismo de una historia contemporánea no podría soportar.

Sin embargo, no siempre es así, y estas pequeñas perlas en un mar de precuelas, secuelas, remakes y mil y un disfraces son muy bienvenidas. Oblivion es una de estas perlas.

Con un argumento sencillo pero muy eficaz, el buen uso de algunos tópicos de la "verdadera" ciencia ficción (que no mencionaré para no caer en spoilers) y el planteamiento de algunos puntos filosóficos interesantes, resulta una buena película de ciencia ficción, con algo de acción, pero principalmente una historia con personajes.

No tenemos ni héroes que lo saben/pueden todo, ni tecnología misteriosamente todopoderosa, ni un apocalipsis perfecto, ni nada de lo que podemos esperar. Tenemos algo diferente, y eso, como ya dije antes, es muy bueno. Sobre todo cuando los detalles encajan y la historia no tiene huecos.


Una historia postapocalípticamente original
Jack Harper (Tom Cruise) es un hombre casi feliz. Tiene una hermosa esposa, un gran hogar y un futuro prometedor. Pero su trabajo, algo monótono, conlleva ciertos riesgos.

Casi medio siglo atrás, la Tierra fue atacada por una raza alienígena que buscaba saquear los recursos naturales del planeta. Ellos destruyeron la Luna, causando la caída de miles de meteoritos, que a su vez demolieron la superficie terrestre. Los tsunamis y terremotos terminaron con otra parte de la Humanidad, y el hambre hizo el resto. Los terrestres respondieron con todo el arsenal nuclear, dejando a la Tierra en un estado lamentable. Como consecuencia, ningún lugar es habitable.

Ahora bien, mientras la Humanidad termina sus planes para escapar definitivamente de su antigua cuna, y asentarse en Titán, una de las lunas de Saturno, alguien tiene que hacer la limpieza. Es así que Jack habita una estación de control junto con su compañera de trabajo y esposa, Victoria (interpretada por Andrea Riseborough). Para poder partir, es necesario recolectar lo poco que queda de útil en el planeta, principalmente el agua de los océanos.

El problema es que los extraterrestres sobrevivientes intentan dañar las gigantescas estaciones de bombeo. Jack se encarga de reparar "a domicilio" los drones de defensa derribados, además de intervenir, cada tanto, en algún ataque particularmente feroz, mientras Victoria es su oficial de comunicaciones y coordina sus acciones con el Tet, la nave que los espera en órbita.

Pero aunque el trabajo es a veces difícil y tenso, Jack está por terminar su turno. En dos semanas, el Tet habrá reunido suficientes recursos como para iniciar el viaje a Titán, y pronto se establecerán en la nueva colonia.

¿Entonces, por qué digo que Jack es casi feliz? Porque hay algo dentro que le interroga, que lo deja en suspenso sobre ciertos temas. Ciertos recuerdos que no comprende, ciertos sueños que no parecen suyos, y ciertas inquietudes que están prohibidas en el mundo tan prometedor que resulta su burbuja. Ciertos detalles que no encajan, y que Jack no tiene cómo hacer encajar.

Con un punto de inicio tan interesante, intrigante y sugerente, nos adentramos en una película de dos horas que nos mantiene en un suave y constante suspenso, con buenos giros de la trama, pero sin sorpresas absurdas ni exageradas.


Narrativa visual al servicio de la historia
Uno de los defectos de ciertas películas de ciencia ficción (que como ya dije antes, suelen ser de acción enmascaradas de ciencia ficción) es su uso indiscriminado de pirotecnia visual sin sentido, simplemente por el gusto de hacerlo y sin que exista una justificación real.

En Oblivion, afortunadamente, no sucede esto. Nos encontramos frente a la perfecta construcción de un mundo con grandes opuestos. Por un lado la Tierra, radioactiva y devastada. Por otro lado, la elevada burbuja de tranquilidad, pulcritud y precisión en la que viven Jack y Vicky, con una tecnología prístina y casi perfecta que integra una vista imposible en una casa por encima de las nubes.

En ambos casos tenemos una descripción visual que ya nos dice todo. No tenemos explicaciones a la cámara de cómo funciona esto o aquello: simplemente lo vemos, antes o después. No requerimos que alguien nos explique hasta el último detalle de cómo sucedió la destrucción de la Tierra: las imágenes de los primeros minutos, brutales y tremendamente evocativas, nos dicen lo principal, mientras desgranamos el resto durante toda la cinta.

Ciertamente, la película tiene su cuota de acción. Pero incluso ahí no cae en lo fácil: no tenemos tiempo bala, ni cámaras lentas, ni edición acelerada, ni ningún artilugio que convierta la historia en un chicle visual. Hay persecusiones, tiros, acrobacias aéreas, suspenso, pero no más de lo necesario. Y lo que no sobra tiene menos posibilidades de resultar negativo para el conjunto.


Un elenco atrapado en una historia llena de sorpresas

Con Tom Cruise en el protagónico y Olga Kurylenko y Morgan Freeman en papeles más o menos secundarios, la cinta tiene varios puntos fuertes desde lo actoral. Si bien el papel de Freeman es pequeño y se nota que lo hace de taquito, es una buena adición, ya que calza bien con el personaje. Tom Cruise, más allá de lo que se pueda decir de él en otras cuestiones, resulta un actor eficiente y aquí lo demuestra, planteando un personaje complejo, con una buena carga física pero también emocional y mental, que sabe sacar a la superficie en los momentos adecuados. Kurylenko, finalmente, da un buen punto, ya que termina de cerrar una película en la cual los personajes son reales, con todas las debilidades, dudas e inquietudes de una persona envuelta en situaciones que constantemente los ponen a prueba y muchas veces los superan.

Estas situaciones, como ya dijimos, no resultan exageradas ni aportan giros absurdos. Rápidamente vemos que algo no encaja, y ese desplazamiento del personaje, y de la situación misma, se nos va revelando como en un rastro de migas. Antes de la mitad de la cinta ya sabemos mucho, pero no terminamos de intuir el final, con varias capas, ni sabemos cómo los personajes llegarán al mismo.

En este sentido, se agradece la sinceridad y la sencillez de la cinta. Muchas veces los guiones necesitan marear al espectador con situaciones fuera del contexto simplemente para evitar mostrar atisbos de un final tan soso y previsible que destruiría la película si lo intuyéramos en los primeros minutos. Oblivion, por el contrario, se nos revela, capa por capa, de manera natural y lógica, recurriendo con lo justo a los saltos temporales y los recuerdos de los personajes.


Un argumento sólido y sin conceciones
Un detalle que ha pasado desapercibido por muchos: la historia se basa en una novela gráfica (mejor dicho, un comic) coescrito por el mismo director, Joseph Kosinski. El mismo quería, desde hacía tiempo, pasar la historia a la pantalla grande, pero para eso necesitaba un estudio. Pues bien, luego del semiéxito de Tron: Legacy, Kosinski tuvo la oportunidad de plantear esta posibilidad ante los estudios Disney.

Por lo que se sabe, estos compraron los derechos de adaptación, pero luego le pidieron al autor que filmara una película apta para todo público. Sin embargo la historia estaba lejos de poder ser una película familiar, y Kosinski rápidamente comprendió que estaría creativamente muy restringido por el estudio, de manera que rechazó la oferta de Disney para que adaptar su historia para el cine.

Como sucede regularmente en la industria, Disney volvió a poner a la venta los derechos de adaptación, que esta vez pudieron ser comprados por Universal, estudio que antes también había estado interesado en los mismos. Ellos permitieron la filmación de una cinta para mayores de 13 años, tal como Kosinski quería, de manera que el proyecto despegó luego de la escritura del guión. Desde ya que resulta una actitud para aplaudir de parte del director, que no doblegó sus ideas frente a las expectativas del  primer estudio.

No por nada nos encontramos con una historia auténtica, sincera, directa. Está lejos de ser una más de muchas, y también lejos de ser una película "vende humo". No existen falsos fondos argumentales, trampas mal armadas para espectadores que huelen el engaño a medio kilómetro, ni huecos argumentales por los que queda un camión (como ha sucedido con Prometheus, la mayor película "vende humo" de los últimos años). Si bien tal vez no nos incite a una profunda y sesuda reflexión filosófica, no deja de ser una buena película de ciencia ficción, seria y con muchos giros interesantes para comentar. Y eso es más de lo que se suele ver habitualmente.




Como siempre, les dejo un trailer, en este caso el internacional, subtitulado (con un pequeño grave error, pero por lo demás, bien hecho). Para mi gusto revela demasiado sobre la trama, pero es una buena manera de acercarse a la película si todavía dudas en verla.


Iron Man 3 (2013)

2 comentarios

Después de The Avengers, comenzó la Segunda Fase de las películas Marvel. Y con una historia bastante efectiva, muy bien contada, pero que está trayendo algo de controversia dentro de la comunidad de fans superexigentes.

Tal vez la principal "crítica" que se le puede plantear a la película es que a veces no parece tanto de superhéroes. Es decir, Tony Stark aparece más como él que como Iron Man. ¿Es eso malo? Pues depende de la opinión de quien lo diga.

Con Batman siempre se mantuvo la misma discusión: ¿Batman es Bruce Wayne o Batman es Bruce Wayne con el traje, que tiene quichicientosmil aparatitos y truquitos varios? Dramas de los alteregos de los superhéroes que no tienen incorporados los poderes al ADN. Drama que ya quedó zanjado en un excelente episodio de Batman Beyond.

Como decía, aquí tenemos el mismo dilema. A algunos no les gustará eso, a otros les parecerá interesante. Soy de los segundos, porque lo que tenemos en esta película, con una acción tremenda y muy buena narrativa, es la historia de la caída del personaje, y de su recuperación. Es la historia clásica del héroe, que no pelea solamente contra los malos de siempre sino contra sus propios demonios.


Historia de una caída
Y contando el origen de sus propios demonios es como Tony comienza la historia. Vemos cómo, años atrás, en su etapa de playboy científico de nocturna vida extravagante, sus malas costumbres le juegan una mala pasada... una que, como un bumerang, lo golpeará sorpresivamente por la espalda, y en el peor momento.

En el presente, luego de lo sucedido en The Avengers, todo parece ir bien. Su mansión está llena de armaduras Iron Man, está viviendo con Pepper Potts, su empresa sigue en la cima... pero otras cuestiones no son tan buenas. Rhodey ya no es War Machine: su armadura ha sido modificada por el gobierno y ahora es Iron Patriot, un agente más de las fuerzas armadas que protege al presidente y los intereses estadounidenses. Justamente en un momento de grandes problemas: un poderoso terrorista conocido como El Mandarín está haciendo estragos, realizando atentados en bases estadounidenses en todo el mundo y causando la muerte de civiles y militares.

Por si fuera poco, los acontecimientos de The Avengers han hecho mella en Tony, quien no era más que un humano que creía sabérselas todas y se vio envuelto en una guerra intergaláctica. Lo que sucede en esta película (que deberían ver, ya mismo) lo afecta de una manera muy humana: tiene alguna clase de stress postraumático, razón por la cual no puede dormir y comienza a cometer errores debido a la falta de concentración.

Tony tiene también otros problemas, principalmente su relación con Pepper, que no atraviesa por el mejor momento. Su novia quiere tener más espacio en su vida y Tony, no acostumbrado a la verdadera intimidad, se la pasa construyendo y mejorando todo tipo de armaduras. Es evidente que no sabe cómo balancear su yo pasado con el nuevo que está surgiendo, más responsable y maduro.

Pero cuando él promete destruir al Mandarín, y el terrorista se lo toma en serio, de pronto surgen esos demonios del pasado, que tantos problemas le traerán a Tony en esta búsqueda de su propio ser, en el descubrimiento de sus verdaderas prioridades así como de sus debilidades y fortalezas.

En este sentido, la película cierra y define muchas subtramas de las dos películas anteriores. Por un lado, aprovechando algunos dilemas morales de la primera, principalmente lo relativo al avance de la tecnología y sus usos equivocados si caen en ciertas manos. Por otro lado, termina de definir lo que representa en lo humano ser un superhéroe conocido por todos; algo de lo que ya habíamos visto en la segunda. Pero principalmente nos muestra el crecimiento emocional de un personaje que ha pasado demasiado tiempo siendo un niño malcriado rodeado de juguetes caros, y ahora tiene que aprender que sus acciones, buenas y malas, tienen consecuencias que pueden lesionarlo tanto a él como a otros.


Caramelo para los ojos, pero no descerebrado
Con la dirección y co-gionado de Shane Black, guionista de la clásica Arma Mortal, nos encontramos frente a una película llena de diálogos graciosos, pero en contextos de tensión, suspenso y acción.

Tony Stark está ahí presente, con todo su filo: no va a dejar pasar una oportunidad de desafiar al malo, nunca le va a faltar la frase pegajosa, graciosa y algo desubicada al mismo tiempo. Pero luego de mil caídas y derrotas propiciadas por un malo que parece invencible, invisible y omnipresente, no busca autodestruirse ni sacrificarse en vano. Tiene alguien por quien vivir, y hará todo lo posible por salvarla.

Su principal obstáculo se rompe cuando comprende que él no es más que un "mecánico": alguien que siempre ha podido solucionarlo todo, superando las expectativas de los demás con respuestas de lo más ingeniosas. Es allí donde el héroe resurge, luego de su estrepitosa y humana caída.

Black nos cuenta esto haciendo gala, por supuesto, de lo mejor en efectos especiales, algo que no podía faltar en una cinta de esta categoría. Sin embargo, la película tiene un ritmo particular, con momentos de gran acción, muy bien narradas, y otras de largos diálogos, algo de suspenso y comedia. No estamos frente a una cinta solamente llena de luces de colores y explosiones sin sentido, sino a un producto más balanceado, que responde a muchas fórmulas del género de acción y de superhéroes pero agrega detalles interesantes y graciosos, que hacen a los personajes más humanos, incluso cuando tienen un poder sobrehumano.


La controversia de siempre: ese no es el personaje que yo tenía en mente
Con dos películas encima, la saga corría ya ese peligro: alienar a los fans más duros del personaje, proponiendo cambios "demasiado grandes" con respecto a lo que sucede o ha sucedido en el comic.

Lo que olvidan estos fans es que de este, como de otros personajes, han existido muchas versiones, y que en eso radica su riqueza. Quedarse en los moldes de siempre sería bastante tonto, sin mencionar que sería muy poco creativo y frustrante para los realizadores.

Tuvimos los primeros berrinches cuando se reveló el diseño de la armadura: más amarillo/dorado y menos rojo, ¡viola el concepto del personaje! Como si todo se definiera con colores... También causó revuelo el diseño triangular del reactor de la armadura, que hacía mención directa a una etapa del personaje que todos decían que era demasiado ambiciosa de contar... Y lo cierto es que la mención al Extremis es de lo mejor, porque no sólo planteará una continuación directa muy buena en Iron Man 4 y The Avengers 2, sino que por lógica es la siguiente evolución del personaje. Para colmo, está planteada de una manera particularmente interesante en la cinta.

Similares resquemores levantó la aparición de Iron Patriot, una reinterpretación del personaje de comic que nada tiene que ver con la versión fílmica. Nuevamente, en la cinta resulta algo lógico que Rhodey haya cambiado su armadura y continúe actuando para el gobierno, por más amistad que lo una a Tony.

Sin embargo, la reinterpretación más radical (sin caer en spoiler) la tienen los villanos. Aunque comprendo que a muchos no les guste la idea, me parece muy interesante cómo convirtieron al Mandarín en un terrorista mediático, un "cuco" invisible y omnipresente, que pone en jaque a EEUU de una manera muy particular. Sin conocer mucho al personaje del comic, tengo que decir que de otra manera hubiera sido difícil presentarselo a una audiencia desconocedora del mismo. Se hace mucho más creíble y amenazador debido a las similitudes con la imagen mediática de los líderes terroristas islámicos, que como un megalomaníaco excéntrico con anillos mágicos. Esto sin mencionar la excelente labor de Sir Ben Kingsley en un papel que muchos consideraron no apropiado para él.


Una recomendación con precaución
Por  lo ya comentado, es posible que algunos de los lectores no estén de acuerdo con ciertos aspectos de la película. Algunos incluso dirán que es mala por uno o dos de ellos. Algo que me parecería exagerado, pero comprensible en ciertos contextos.

Sin embargo, no puedo más que recomendarla si te gusta el género y si estás siguiendo las cintas de Marvel. Para mí resulta superior a la anterior, demasiado oscura y sangrienta de manera innecesaria. De todas maneras reconozco que su relativa "falta de acción pochoclera", constrastada con los largos momentos en los que Tony resuelve sus problemas sin usar la armadura puede hacer que a algunos les resulte aburrida o menos entretenida, al menos. Para mí no fue el caso, pero sé que para otros resultará así.

En este punto, creo sin embargo que el director y co-guionista pegó en el clavo, al igual que los directivos de Marvel. Se trata de una película de transición del personaje, una especie de relanzamiento del mismo, luego de The Avengers, para esta segunda fase de películas. Ni la armadura ni Tony podían ser los mismos luego de tantas aventuras, y es prueba de esta visión creativa (y también de negocios, hay que decirlo) el que se haya comprendido esto y actuado en consecuencia. De esta manera creo que este Iron Man, y el que viene, puede resultar algo menos divertido para algunos, pero también mucho más humano, creíble y entretenido, de una manera diferente.

Sólo el tiempo lo dirá. Por ahora, como siempre, los dejo con un trailer, que muestra algunas de las escenas más memorables de la película y algunos de los detalles mencionados.


Macross 7: Encore (1995) y extras

0 comentarios

Lo prometido es deuda, y siendo que me estoy comiendo todo lo hecho sobre esta serie, no quiero desperdiciar nada.

Macross 7: Encore es, como su nombre bien lo dice, un "bis" que tiene la serie principal. Tres capítulos extras, de media hora de duración, con historias autocontenidas que se sitúan teóricamente entre los últimos capítulos de la serie.

La calidad de la animación, formato y todo lo demás es, por lo tanto, idéntico a la de Macross 7, así que no espere nada más.

Sin embargo, el contenido argumental de los tres episodios mantiene la calidad de los últimos episodios de la serie, mientras reincorpora el humor de los primeros. Es decir que tenemos lo mejor de las dos partes de la serie.


El primer episodio, que considero el más flojo, nos cuenta la historia de cómo se formó Fire Bomber, con la excusa de un programa de televisión que reconstruye la misma, a veces tomándose algunas licencias.

El segundo episodio, bastante hilarante, plantea cómo Miriya, madre de Mylene y alcaldesa de la nave civil de la flota, piensa que va a morir debido a una enfermedad que desconoce. Contando los momentos que pasan, decide imponer su manía para ordenar las vidas de los demás "como debe ser", es decir, planteando matrimonios arreglados a diestra y siniestra. Se trata de una pequeña pieza de comedia romántica muy bien armada, que nos hace sonreir y reir durante todo el episodio.

Finalmente, el tercer capítulo, el que más me interesó, plantea la súbita aparición de un nuevo y peligroso enemigo: una gigantesca flotilla de naves meltrandi, la mitad femenina de los zentraedi. Para los que no recuerden la serie original, o no la hayan visto, recordemos que ambas razas fueron creadas por una misteriosa cultura, siendo pensadas totalmente para el combate y separadas en hombres y mujeres, reproduciéndose por clonación.

Las meltrandi, al igual que los zentraedi, no comprenden cómo los humanos pueden vivir en sociedades mixtas de hombres y mujeres, los consideran débiles por su tamaño y buscan destruir a la flota de Macross 7. Para colmo, la líder de esta flota es Chloe, una as de combate rival de Miriya. Los humanos parecen tener todas las de perder, pero de nuevo la aparición de Basara y los miembros de Fire Bomber desequilibrarán la balanza. Este es un episodio especialmente dedicado para los nostálgicos de la serie original, por lo que para mí resultó particularmente atractivo, contando con una gran calidad general y una perfecta mezcla de humor y acción.

Finalmente, tengo que recomendar también la adquisición del material extra que se ha realizado para la serie. Obviamente todo esto sólo se consigue ahora con gran esfuerzo en Internet, buscando en torrents, fansubs y demás, pero creo que valen la pena. Existen varios videoclips de los temas más conocidos de la serie, así como microepisodios de apenas 2 minutos que cuentan el pasado de varios de los personajes principales, como Gamlin, Guvava, lo que realmente sucedió entre Ray y Akiko, etc. Con la misma calidad de animación de la serie (deben haber sido creados durante la misma, posiblemente emitidos como bonus en ciertos episodios), la única pena es que no estuvieran incorporados a la serie en sí, ya que hubieran elevado el nivel de ciertos episodios y hubieran dado además una mejor comprensión de los personajes.

Los milagros de la telefonía celular

0 comentarios

La semana pasada, con la excepción de algunos momentos y experiencias, fue bastante mala.

Tal vez un efecto secundario de eso, ahora que ya terminado, es que tengo algo diferente y nuevo para contar.

Esta vez no pude escribir mucho, aunque terminé un par de cosas importantes.

Pero luego del insomnio de varios días, alguna cuestión personal bastante dolorosa, un par de días sin poder tocar la computadora más que para leer los diarios, y una serie de pequeñas pero constantes molestias en las tareas diarias de la casa lo único que puedo decir es: por fin terminó.

La cereza del postre fue el cambio de empresa de celulares. Mantengo el mismo equipo desde hace varios años, y no podía cambiar de empresa debido al contrato firmado con la compra del aparato. Pero a principios de año el contrato expiró y por fin fui libre de abandonar una empresa que parece ser la peor de todas. Aunque la diferencia no es mucha, aclaro.

Pues bien, hace casi dos semanas hice el largo trámite de una hora y media, y me aseguraron que todo estaba listo. En una semana me llegaría el mensaje del cambio de operador, tenía que reemplazar el chip y todo cerrado.

Es la primera vez que cambiaba de empresa manteniendo el equipo, de manera que mi ingenuidad estuvo presente conmigo todo el tiempo. Obedecí el mensaje cuando llegó, y cambié el chip sin dudar. Sin embargo, en el aparato aparecía una leyenda de bloqueo. No podía usarlo para nada. Reclamé al día siguiente, pero no me dieron respuestas luego de varios llamados matinales (dos de los cuales se cortaron misteriosamente, lo cual no ayudó a elevar el aprecio que tengo por mi nueva compañía). Finalmente, por la tarde, la empresa simplemente dejó de atender mis llamados. Supuestamente no tenían operadores: ni siquiera me ponían en el espera, sino que me enviaban a una página web donde nada se podía hacer. Mi madre, que tiene la misma empresa, me dijo que eso era algo normal, que me fuera preparando.

El día siguiente era 1º de mayo, así que ni siquiera lo intenté.

El 2 me entero de que todo está bien, pero claro, no he liberado mi equipo... Sigue estando bloqueado para operaciones con la primera empresa, así que hay que desbloquearlo. Desobedezco a la operadora de la segunda empresa, que me sugiere que pida un código de desbloqueo y sí, claro, van a atenderme como ustedes no lo hicieron. Voy al negocio de celulares que tengo a dos pasos y pido el desbloqueo, que me cuesta casi dos entradas de cine.

Al día siguiente, por la tarde, recupero mi equipo y la línea... y descubro que me han reseteado el equipo, borrando con él toda mi libreta de contactos. Ahora bien, yo había grabado todos los contactos en el teléfono porque alguien me había dicho "sácalos del chip, que si lo vas a cambiar, los vas a perder". ¿Cómo se supone que podía mantener mis contactos si iba a perder el chip y la memoria iba a ser borrada? Misterios de la vida, supongo.

Para ese momento ya era viernes, casi de noche, y mientras meditaba sobre los problemas de configuración táctil de algunos menúes (es condenadamente difícil pegarle al pixel de la barra de desplazamiento) y trataba de no estampar el aparato contra el suelo (la culpa no era suya), me quedé pensando en cómo el no aclarar las cosas te pueden arruinar un buen día. Porque en ningún momento el personal de la segunda empresa me avisó que tenía que desbloquear el equipo (supuestamente ellos se encargaban de todo) ni el encargado del negocio de celulares me advirtió que tuviera en cuenta el reseteo del equipo y su efecto en los datos grabados.

Así que ahora estoy en la larga tarea de reconstruir la libreta de direcciones. Por suerte el 99% de las personas que tengo allí anotadas están en contacto conmigo ya sea personalmente, por redes sociales o e-mail; incluso varios están anotados en una libreta ¡de papel!. Pero ya que está, aprovecho para mandar un saludo del Día del Trabajo a Sebastián (si, vos!), mensaje que no pude mandar ese día, el mejor de la semana, en el que seguía siendo ignorante de muchas cosas que me causaron grandes dolores de cabeza. Vos más que nadie lo merecés, me parece. Y ya que está, pasame por mail tu celular :D

Macross Dinamite 7 (1997)

0 comentarios

Casi todo lo que he puesto de malo al hablar de su hermana mayor, Macross 7, tengo que darlo vuelta en este caso.

Claro que hay cuestiones incomparables. Macross Dinamite 7 (o Macross 7 Dinamite, como a veces también aparece mencionada) es una OVA de 4 episodios, de aproximadamente media hora de duración cada uno, que cuenta una historia posterior a la serie principal. Es así que no podemos comparar la calidad de animación, que es excelente para la época e incluso para la actualidad.

Sí podemos, en cambio, comparar la precisión narrativa. Todo lo que Macross 7 tiene de lentitud, de engorro y de capítulos que no agregan nada, Dinamite lo tiene de explosión, de sorpresa y rapidez. Podría parecer injusto comparar en este sentido una serie de 49 episodios con una miniserie de 4, pero si tenemos en cuenta que la historia de Macross 7 podría haberse contado en 35 episodios, mientras que en Dinamite no sobra ni un segundo, hay que reconocer el mérito.

En esta OVA los personajes crecen un poco más, aunque siguen siendo más o menos los mismos. El protagonismo se enfoca más fuertemente en la banda de rock Fire Bomber, desapareciendo por otra parte ciertos personajes que no podían entrar en la trama. Esto hace que, a pesar de ser una pequeña continuación, no haga falta haber visto la serie anterior. De hecho, mi recomendación es que si no han quedado conformes con ella después de leer mi crítica, se la salten o vean los últimos veinte episodios, para luego ver esta pequeña y algo olvidada joyita.

Ciertamente hacía tiempo que no veía un OVA de una serie, y aunque le tenía algo de desconfianza, las Ovas anteriores (Macross 7 Encore, que reseñaré en unos días) me dejaron bastante satisfechos, y a los pocos minutos supe que esta me iba a gustar.

Como en varios episodios de la serie, todo comienza cuando Basara desaparece, dejando a la banda sin su vocalista principal en mitad de una gira. Así, mientras los otros tres miembros se las arreglan para hacer frente a sus compromisos de la manera más profesional posible, Basara se dedica a buscar inspiración nuevamente, vagando por la galaxia.

Así llega al planeta Zola, un curioso lugar que más parece un pueblo semiabandonado que un planeta en sí. Zola está habitado por una especie humanoide con orejas de elfos, más pelo en el cuerpo y aparentemente marsupial, como el resto de las razas animales. Este sociedad, aparentemente atrasado en costumbres y tradiciones, tiene tecnología bastante avanzada, así como una patrulla espacial bien equipada con valkyries y naves espaciales de origen autóctono o modificaciones de modelos humanos, con las cuales pueden defenderse bastante bien.

Obviamente, ya nada más llegar, Basara se mete en problemas por su actitud extremadamente relajada e idealista, intentando abortar un robo simplemente cantando. A partir de ahí es acompañado por algunos habitantes de Zola, junto a las cuales correrá todo tipo de aventuras relacionadas con unas misteriosas criaturas espaciales que frecuentan el planeta, y que son atacadas por cazadores tan ambiciosos como astutos.

Esta historia, sencilla y mágica, pone a los personajes a descubrir las intenciones verdaderas de los demás y a aprender a sobrellevar algunas situaciones dolorosas. Está muy bien armada, resulta creíble dentro del marco de la serie (ya he dicho que ciertos elementos de Macross 7 me parecieron siempre tirados de los pelos, no terminan de encajar en ese universo) y para colmo tiene un buen balance entre diálogos y momentos tranquilos, algunas canciones y mucha, mucha acción.

Estamos frente a una especie de roadmovie sin movimiento: después de todo se trata de Basara persiguiendo de nuevo ese algo que lo motiva a cantar en todo momento, mientras otros personajes también buscan algo en particular, que a veces no saben definir.

Por otra parte, los personajes presentados en ella son realmente entrañables. Los villanos son creíbles, pero lo principal son los habitantes de Zola, que mezclan una vida relajada y muy pueblerina (los altavoces callejeros que transmiten radioteatros son para caerse de culo) con tecnología retro de los años treinta o cuarenta, naves espaciales con leyendas ancestrales y casas de madera. La sinceridad de los protagonistas de Zola, el carácter que les han impuesto le da un ambiente muy humano e interesante a toda la historia.


La factura técnica de estos OVAs se cruza con este apartado. No sólo la animación es tremendamente superior la serie principal, sino que además se ha invertido un gran esfuerzo en el rediseño de muchos vehículos. Los pocos que se repiten desde Macross 7 están tan detallados que parecen otros, y existen muchos que son totalmente novedosos e interesantes. La tecnología de Zola es diferente, aunque evidentemente muy influenciada por los diseños humanos de las flotas Macross, mientras que los villanos tienen también material distinto a todo lo visto. Esto hace que la calidad se eleve todavía más, mostrando que se puso toda la carne sobre el asador en una serie que ya de por sí tiene muchos puntos de excelencia.

En resumen, estamos frente a una pequeña joya, lamentablemente no demasiado conocida. Una historia colorida, entrañable, con el nivel justo de acción, una impresionante travesía visual (no sólo por las batallas espaciales, tener en cuenta el dato), personajes muy queribles y varios giros sorpresivos que le dan más sabor al conjunto. Algo para ver y rever.

De yapa, los dejo con el opening de la serie, que ya les dice mucho de la misma: