Wolverine (2011) versión anime

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Las adaptaciones rara vez conforman a todos. Y por rara vez, mejor sería decir nunca. Esta serie de animación japonesa resulta el claro ejemplo de cómo se puede tomar un personaje muy popular para destrozarlo, según los criterios de las mismas personas que lo hicieron populares (a.k.a. el público de comics).

Tomemos a Wolverine, un personaje de contextura más bien petisa, muy musculoso, con pocas pulgas y ningún pelo en la lengua, cabrón pero también un sobreviviente y un luchador nato. Pasémoslo a estética anime, haciéndolo carilindo, alto, delgado, con poco músculo. Dejémosle sus patillas pero con un peinado a lo Elvis, borremos su cigarro y hagamos que su mala actitud sea una rebeldía a lo James Dean. Hagamos que sea como muchos otros personajes de anime: impulsivo, pendenciero sin remedio, nada de cerebro y totalmente frontal.

Y tenemos la versión de anime de un personaje que luego no tiene nada que ver con el original.

¿Y qué es lo peor? Que la serie mejoró MUCHO con respecto a este trailer que vi mucho tiempo antes, el cual me revolvió el estómago:





Luego de ver los 12 episodios que conforman esa serie, si bien el resultado es mucho mejor de lo esperado, resulta ser una serie más, de relleno, que no es demasiado recomendable ni para fanáticos ni para los que pocos saben de comics.

Más allá de lo estético, que es una cuestión de gustos, tenemos una historia por momentos interesante, por momentos plana y predecible, generalmente repetitiva. Lo mejor son los primeros capítulos, que arrancan con una conspiración y terminan en la aparición del mayor superenemigo clásico de Wolverine: Omega Rojo. Sinceramente, de lo mejor que he visto en cuanto a peleas de superhéroes en animación, estirándose por varios episodios pero no de manera innecesaria, sino bastante coherente con la trama.

El verdadero punto flojo de toda la serie, que se basa en Logan tratando de rescatar a su amada Mariko de las garras del lider de una organización mafiosa internacional,  es la repetición de esquemas. La serie exagera tremendamente la acción, utilizando los típicos clishes de cientos de miles de objetos disparados al mismo tiempo, los espacios inconmensurables que nunca terminan, las escenas físicamente imposibles o ridículas, etc.

Esto puede gustar o no, pero lo cierto es que el personaje resulta algo maltratado. Incluso se le recortan los poderes, ya que de pronto sus garras de adamantium no cortan casi nada. Sus oponentes y las situaciones que enfrentan son todas del tipo físico, el personaje simplemente actúa, nunca reflexiona. Cierto, Logan tampoco se caracteriza por ser alguien meditativo, pero es una persona que  tiene experiencia luchando y lanzarse ciegamente contra el enemigo en TODAS las oportunidades, sin buscar alternativas tácticas, no es algo que vaya con él. Tal vez sea porque es un Wolverine algo inexperto, pero en realidad nunca se lo pone en contexto como para hacer esta afirmación.

Por otra parte tengo que reconocer que ciertas vueltas de tuerca de la historia no quedan mal y que el final no es nada malo, acorde con lo que puede verse en ciertas historias del personaje. De todas maneras, queda muy lejos de las otras dos series de Marvel hechas anime (Ironman y X-Men), las cuales estoy viendo y reseñaré próximamente.

Batman: Year One (2011)

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Hace tiempo, hubo una revolución en los comics de superhéroes. Sobre todo de aquellos que no tenían superpoderes, o los que tenían no eran tan glamorosos como volar y disparar cosas por los ojos. Esta revolución, encarada principalmente por el controvertido (ahora casi facista), pero genial Frank Miller, puso a personajes como Batman y Daredevil lejos de las historias aparatosas e irreales, y las metió en el corazón de las tinieblas del alma humana. Enfrentados a la corrupción policial, los problemas sociales de ciudades enterradas en la peor de las crisis, a los vicios y defectos del espíritu humano, estos personajes renacieron con una nueva luz.

Batman: Año Uno fue tal vez la mayor de estas historias. Retratando el primer año de Bruce Wayne como Batman, Miller, ayudado por la pluma de David Mazzucchelli, nos llevó a una Gotham aparentemente imposible de redención, en la cual aparecen dos personajes que cambiarán todo: un cínico pero incorruptible James Gordon, que carga con pecados y demonios del pasado, y un huérfano multimillonario que tiene un objetivo, pero no encuentra todavía los métodos ni el enfoque para alcanzarlo.


El estilo visual
Con una animación impecable, fluida y detallada, la película sigue en la línea de las producciones de este tipo a la que nos acostumbra DC, aunque podríamos decir que le han puesto más dinero y esfuerzo que a otras películas, dando un resultado todavía mejor. Los gestos, movimientos y posturas de los personajes son totalmente creíbles, y se nota algo de trabajo en 3D muy bien integrado al 2D.

Sin embargo, el único punto en el que algunos podrán sentirse algo defraudados es que el diseño de personajes se aleja bastante de lo planteado por Mazzucchelli en el comic. Esto es lamentable pero también necesario, ya que no siempre se puede adoptar el mismo estilo exacto, generalmente por razones técnicas. En este caso, creo que su forma de dibujar a veces casi esquemática, con líneas de contorno que no se cierran y más centrado en la acción que en el detalle, no eran las más adecuadas para una realización audiovisual.

Otro apartado para el color, pero en este caso, como ganancia. Batman: Year One se publicó originalmente como arco argumental de cuatro números dentro de la serie regular de Batman (nº 404 al 407). En esa época (1987), los comic books (es decir las revistas de comics) se imprimían en un papel no demasiado bueno, que impedía utilizar demasiados colores.

Esto dio como resultado una paleta de apenas seis colores. Se suma a esto el hecho de que al tratarse de papel para edición económica, no tenían nada de brillo y eran muy opacos, deslucidos. A pesar de ser recoloreadas las páginas por Richmond Lewis al editarse en una edición integral, más cara y con mejor papel, por una cuestión técnica y de costos, esta obra, sin desmerecer los méritos artísticos, está marcada por su época.

En la versión animada, aparecen todos los colores que en su momento le fueron negados a la acción, que transcurre de día y de noche, cubriendo un año de la vida política, criminal y social de una Gotham llena de lugares y personas de interés.

Otra de las virtudes de la cinta es que, además de seguir la historia al pie de la letra, hace lo mismo con la parte visual, calcando prácticamente todas las viñetas y agregando solamente lo poco que queda por rellenar en medio.


 
El resultado
Se trata sin duda de una adaptación impecable en todo sentido. Esperada por muchos, tal vez pueda pasar desapercibida para el fanático que ya conoce de memoria la historia, la cual, recordemos, influyó directamente en las últimas cintas de Batman realizadas por Christofer Nolan gracias a su enorme cuota de realismo y violencia bien enfocada. Sin embargo, aunque pase rápidamente (el comic tampoco es muy largo), no deja de ser una excelente forma de introducir a los no aficionados en lo mejor de las historias de Caballero Oscuro.


La edición argentina
Nuevamente, lamentablemente, nos encontramos ante una gran pifia, bastante tonta si tenemos en cuenta lo obvio. Por lo que pude averiguar, la edición local de la película NO viene con subtítulos al castellano, lo cual nos obliga a ver la edición doblada, sobre todo si queremos mostrarle la película a alguien que no sabe inglés.

Es una muy buena noticia que, desde hace ya cierto tiempo, las películas animadas de DC salen a la venta en DVD gracias a la única empresa sobreviviente del rubro, AVH. Antes había tres o cuatro empresas, que supieron reconvertirse del VHS a los medios digitales. El secto se queja de la piratería, pero ¿hace bien la tarea al elaborar y promocionar bien los productos? Dejando de lado el puritanismo comiquero que odia los doblajes, resulta bastante tonto tener que discutir por este tema siendo que es algo obvio que el DVD está ahí para aprovechar todas sus opciones en cuanto a diferentes canales de sonido y subtítulos.

Esperemos que lo corrijan definitivamente para la próxima, porque ya van como media docena de películas de este tipo que salen sin subtítulos. De todas maneras, va directo a mi videoteca, apenas la vea en algún negocio del ramo.

Cuatro días de actividad

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Gracias al feriado puente del 8 y 9 de diciembre, de pronto me encontré con un fin de semana de cuatro días (luego de uno de tres días por el feriado del lunes 28 de noviembre). Hay que decir que no podría haber venido en mejor momento. Mucho para estudiar y poco tiempo: diciembre se vino encima como un tren de carga.

En realidad había planeado gran parte de mi agenda en función de estos días libres, pero eso no quita que sienta una sensación de triunfo al haberlos podido usar como quería. Salí un poco, cumplí con varios compromisos, pero me dediqué principalmente al estudio.

Justamente el miércoles 7 dejé atrás mi segunda materia de esta seguidilla de finales (Práctica Profesional II), y ahora me encamino hacia una de las materias más gruesas: Filosofía de la Educación, el martes 13. Luego, el postre, Didáctica y Currículum II, el jueves 22. Teología y Doctrina Social de la Iglesia quedó para febrero, ya que no quiero quemarme la cabeza; después de todo no es una materia muy grande y se puede acomodar en enero.

Sí, fue estudio casi todo el día, excepto por pequeños cortes para leer algo, dar vueltas por Facebook (en el grupo del profesorado que armamos para darnos apoyo mutuo, claro) y ver alguna que otra serie. Sufriendo de a ratos el calor insoportable, incluso ahora, luego de una tormenta que ha traído agua y algo de frescura, pero no precisamente frío.

¿Qué más puedo decir? Dice Pepe Mujica en un texto que leo hoy, que en algún punto el estudio pasa de ser un esfuerzo a ser un placer. Y leo de Dewey que cada fin se convierte en medio al ser alcanzado. Y la verdad, si alguna vez tuve dudas sobre mis estudios, estas han desaparecido.

No puedo decir que no esté algo ansioso por ver que este mes se termine y poder ver nuevamente los frutos de tanto esfuerzo, y un acercamiento ya definitivo al resultado mayor. Pero estoy tranquilo y lo vivo día a día. A ver qué más les puedo contar, cuanto tenga más tiempo para hacerlo.

Young Justice (2011)

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A veces hay series que te sorprenden, no sólo porque te enteras de que existen, sino por la enorme calidad que demuestran. Young Justice es, tal vez, un ejemplo perfecto de estas dos cosas.

No es secreto para cualquiera que lea este blog que soy más seguidor de DC que de Marvel, y que la serie de la Liga de la Justicia Ilimitada es algo sacrosanto para mí. ¿Sorprende entonces que me guste tanto algo que enfoca a la Liga desde un lugar tan poco común, tan nuevo? Sí y no. Ciertamente el resultado es tan bueno como el de la serie ya mencionada, aunque haya diferencias estéticas, de temática y otras. Justamente la sorpresa viene por el hecho de que no pensé encontrar algo tan bueno.

Cosa de adolescentes en serio
La historia arranca cuando Robin, Kid Flash, Speedy y Aqualad son llevados por sus mentores dentro de la Liga de la Justicia (Batman, Flash, Green Arrow y Aquaman) a sus nuevas instalaciones. Se trata de su incorporación dentro de la organización, pero pronto se dan cuenta de que siguen siendo poco más que ayudantes, y que el puesto es poco más que cosmético: no son miembros con todos los derechos. Mostrando una rebeldía típicamente adolescente, se enfadan bastante por el timo; el hecho es que están cansados de ser considerados sidekicks y quieren jugar, a toda costa, en las ligas mayores.

De manera que no tienen mejor idea que aceptar una misión supuestamente sencilla, pero deciden saltarse los límites impuestos por los adultos y desde ahí todo se descarrila, para encarrilarse de nuevo. Viendo su potencial, al ser enfrentados con una realidad (ellos harán lo que quieran de todas maneras), los miembros fundadores de la Liga no tienen más remedio que ofrecerles una solución intermedia: reunirlos como grupo de operaciones encubiertas y reconocimiento. Con la ayuda de Red Tornado, quien se ofrece como su mentor, y con la asistencia de Batman, quien les otorga las misiones, el grupo debe aprender no sólo a comportarse sin sus mentores individuales, sino a luchar en conjunto, superando rencillas particulares, situaciones hormonales, problemas de identidad y mil otras cuestiones adolescentes.

El grupo luego se completa con Superboy (a quien deben ayudar a salir de un problema bastante particular en el primer episodio) y con Artemisa, protegida de Green Arrow que reemplaza al díscolo Speedy (quien se separa de la Liga apenas empezado el primer capítulo y se independiza tomando el nombre de Red Arrow). Mención aparte merece Ms. Martian, sobrina de Martian Manhunter, quien a pesar de su marcianidad intenta de mil maneras ser la mejor adolescente humana que pueda tener la serie.

¿Show para niños? Bueno, lo pasan por Cartoon Networks, pero no se dejen engañar. Tenemos personajes maduros e inmaduros, personajes que cometen errores bastante serios y deben enfrentar sus consecuencias. Tenemos todo tipo de inconvenientes románticos y también algo de gore y peleas bastante duras. Tenemos un uso muy inteligente de personajes de DC poco o muy poco conocidos. Tenemos una animación casi perfecta, excelentes voces y un diseño de personajes realmente interesante, influenciado obviamente por el estilo Bruce Timm pero mucho más detallado sin perder fluidez (heredero de varias de las películas animadas de DC, para algo está la experiencia)

En los ocho capítulos que llevo vistos (gracias sean dadas, tengo DirecTV y puedo ponerlos en inglés!!), no he parado de saltar de la silla, reír a carcajada pelada, ser sorprendido por giros de tuerca de todo tipo y aplaudir mentalmente frente a resoluciones magistrales. Es una de las series más completas y detallistas que he visto en mucho tiempo, y le deseo una larga, larga vida en la televisión, tanto como ha tenido la LJU. Es, por si fuera poco, una excelente manera de meter a los no conocedores en el universo DC, ya que los personajes son ya de por sí poco conocidos, pero se dan a conocer de una manera rápida, sencilla y muy humana, con sus defectos y sus virtudes, sus fortalezas y defectos típicos de su edad.

¿Mi personaje favorito? Robin, y su risita diabólica, un excelente detalle batmaniano. Pero Ms Martian es la que mantiene unido al grupo, y tiene parte de mi corazón ahí. ¡Hello, Megan! :D

Lo dicho, una recomendación fuerte para ver, sí o sí, lo antes posible. Yo seguiré saltando de la silla con cada episodio que vea.

Apuntes sobre el fuego

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Ya rendí mi primera materia del segundo semestre del Profesorado. Decidí dejar Teología y Doctrina Social de la Iglesia para febrero. ¡Será interesante verla junto a los autores existencialistas de Antropología Filosófica! Lo que me hace recordar que tengo que comprar un libro de Sartre...

Después de rendir, por primera vez en toneladas de días, pude acostarme a leer algo de ficción. Apenas dos cuentos de Cortázar, pero sirvieron de mucho porque no los había leído nunca. Cada tanto leo textos cortos de Borges, de las obras completas que recién terminé de completar, pero artículos de revista, no cuentos. Y no lo hago muy seguido.

El otro día fui a un chori-rol con los amigos de Sierpes del Sur y recordé muchos proyectos frustrados de campañas de rol. También mis ganas de volver al diseño, con varias ideas que tengo colgadas. Es una asignatura pendiente que está empezando a pesarme mucho. Sobre todo porque quiero volver a promocionar Cómo crear un mundo de juego, que está algo parado. De pronto, lo que me parecía tedioso (bucear en el Solar System traducido al castellano y reescribirlo), ya no parece nada tedioso.

Recordando mis cuatro novelas, llego a perder la cuenta de hace cuanto no me pongo a escribir algo GRANDE. Algo que me exija describir una sala con lujo de detalle, los gestos mínimos de la boca de un personaje mientras invoca a un dios oscuro, la mirada de una niña con una daga ensangrentada en la mano... Dejé todo colgado con una novela de fantasía contemporánea, pero desearía más que nada volver a la fantasía oscura. Y tengo con qué.

El comic me ha traído cosas muy buenas y positivas, pero ahora, luego de varias batallas y pocas victorias, si bien el compromiso no desaparece, comienzo a dimensionar el abanico de opciones que tengo como escritor. Abracé, tal vez utópicamente (y esto lo comprendo cabalmente mientras escribo estas letras), la posibilidad de que el comic me sirviera como alguna clase de puente hacia la inserción como creador en algún mercado. Sí, ha habido maduración, experiencia, desarrollo, aprendizaje (de esto último, MUCHO) en el campo del guión. Pero veo que cada cosa es algo independiente, y que si bien me gusta el acto de colaborar creativamente con un dibujante, también me atrae abrazar cada tanto la soledad del escritor. Justamente ahora, todo confluye en eso. Dimensionar los comics en su justa relación con las letras. Y tratar de publicar de todo, por todas partes.

Leo cuentos y quiero volver a ellos. El otro día, sobre el Viaducto Avellaneda, vi una cordillera de nubes blancas sobre las que destacaba un sol naranja, y de pronto me convertí en un niño en algún planeta, donde la principal fuente de empleo son las minas de algún gas, donde las casas flotan sobre la atmósfera superior y los anuncios de cristal líquido ofrecen cosas que nadie puede comprar. Y quise ser ese niño, aunque de alguna manera lo era. Quiero escribir ese cuento. ¿Llegaré antes de fin de año? Posiblemente, si lo empiezo.

¿Qué haré el año que viene? Pues retomar la senda del demiurgo. No queda más que rendirse ante el fuego original.