Entretener

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Se puede ver como una forma de entretener, porque pensamos la música a partir de sensaciones, para que el tipo que venga a un show o escuche un disco pueda reaccionar o reflexionar, sentir alegría o tristeza. Pero el concepto de "entretenedor" tiene que ver con una cultura que nos vuelve superficiales. La globalización, la inmediatez y lo efímero lleva a que todo el tiempo se fabriquen nuevos "productos", también en el rock. Hay hacedores de distintos modelos de tornillos que se usan durante un tiempo y se descartan cuando aparece una nueva aleación de materiales. Las bandas duran un disco o dos, como si fueran objetos renovables. Y se quedan vacías, porque tienen que "entretener". ¿Y eso qué significa? Canciones que no dicen nada o hacerse los bonitos con cara de telenovelita.

Germán Daffunchio, líder de Las Pelotas,
en una entrevista a Clarín que vale la pena leer completa.

Un rayo de luz en un cielo claro

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Como casi siempre, estas cosas suceden de forma casual, aleatoria. Parece que uno fue ciego toda una vida, hasta que encontramos un nuevo significado para la luz.

Hace un par de meses, en una entrevista de trabajo para un colegio, el director me preguntaba por qué había estudiado Comunicación Social, si lo mío, evidentemente, eran las letras. De haber sido así, me decía, fácilmente podría conseguir un cargo, sobre todo teniendo en cuenta que el título docente agrega poco sobre una licenciatura o similar, en cuanto a años de estudio.

En verdad, mi curriculum acumula bastante experiencia más o menos informal en la docencia, pero su núcleo es la escritura. Una tesis con 10, dos artículos publicados en el Anuario de la Escuela de Comunicación, 17 meses escribiendo cien artículos para un portal ya desaparecido, una pasantía de varios años en un periódico digital de la UNR...

Y no le respondí nada. No supe qué decir. Cuando salí, como siempre, revisé mis respuestas y lo que había dicho bien y mal. Me dije que tendría que haber respondido algo, pero seguía sin saber qué.

Ahora, después de un buen tiempo y de más desiluciones y separaciones, me hago la misma pregunta. ¿Por qué no estudié otra cosa?

Desde hace años, estoy vagando en mis intentos por conseguir un trabajo en algunas de las áreas que ocuparon mi vida. Caminé mucho la universidad pública, que no da dinero ni para un chicle. Allí con un título no eres nadie, y tienes que rebotar durante años para obtener algún cargo menor, en donde se te paga mal o en situaciones irregulares, tan indignas como tener que ir a mendigar (lo he visto). Después de varios años, decidí alejarme. Mi escaso entusiasmo se había evaporado, y ahora veo que, en realidad, tampoco me interesaba mucho seguir con esa línea profesional. Me interesó superficialmente la investigación, pero tampoco encontré lugar para mis tibios intentos en ese campo, porque no había nadie que los publicara o les prestara atención. Muchos de mis camaradas finalmente lograron insertarse, generalmente con alguna beca del CONICET, pero ellos ya tenían trabajo de antes. A mí eso no me servía. ¿Cómo puedo plantear un buen proyecto de estudio si ni siquiera tengo dinero para comprar los libros que debo leer para dicho proyecto?

Después probé con la docencia primaria. En donde encontré también algunos éxitos, pero principalmente el fracaso de ver que, sin tu título docente, tampoco eres nadie (aunque eso tiene mucho más sentido). Meses de llevar curriculums y entrevistarme acá y allá me convencieron de que tanpoco tengo futuro allí.

Ciertamente, no puedo decir que con un título en Letras estaría nadando en dinero. En realidad, el tema de si hay o no una carrera que me hubiera dado un trabajo con relativa facilidad y también una buena cantidad de satisfacción personal no es tan importante. Creo que no, porque lo mío es la creatividad, el arte, y ese es un terreno pantanoso en cuanto a lo económico. Especialmente viendo en qué país vivo, el paraíso de la inestabilidad.

El tema más bien es saber por qué causa estás dispuesto a morirte de hambre. En mi caso, no es la docencia ni la investigación. Tengo compañeros y compañeras que han tomado ese camino y, supongo, serán más o menos felices (o no, quien sabe si ahora se cuestionan la vida como yo). Yo no hubiera sido realmente feliz con ello, y ahora lo sé con total seguridad.

En fin, todo esto me hizo recapacitar. Tal vez equivoqué mi elección, tal vez no. Poco o nada puedo hacer ahora al respecto. La verdad es que me cansé de estudiar, y nunca pretendí nada más (lo confieso: esos dos intentos de una beca doctoral eran por el dinero, y no tanto por el título).
Por años, traté de pensar que podía ser bueno en otras cosas: la docencia, principalmente. Y la verdad es que tal vez pudiera serlo. Tal vez incluso soy bueno haciendo eso y otras cosas, como la investigación y la redacción de tesis y teorías poco ortodoxas sobre los sentidos y cómo son afectados por la tecnología.

Pero esos "tal vez" no me importan demasiado. Después de tantos años de buscarlos, no creo que aparezcan de la nada. Si es así, los tomaría, pero sólo como un camino hacia algo más. Mientras tanto, el tramo final de la revelación es otro. Soy escritor. Soy lo que escribo.

Durante muchos años recordé una frase que algún visionario pintó en la pared principal del patio de mi secundaria: "Serás lo que debas ser, o no serás nada". Es de San Martín, y nunca dejó de llegarme al corazón. Siempre quise ser alguien. Supongo que a esas alturas lo intuía, y por eso en tercer o cuarto año decidí mi carrera sin pensarlo mucho. Tal vez tenía la seguridad de que finalmente lo lograría, de una forma u otra. Ahora esa seguridad es más fuerte que nunca, y recuerdo esa frase. No vale de nada traicionarse. Soy escritor. Tal vez no sea bueno, o no sea excelente. Pero es todo lo que soy, y a mí me alcanza y sobra.

Por estos meses seguiré muriéndome de hambre, pero mucho más feliz ahora que sé la verdad. Mientras tanto, mis esfuerzos irán hacia los trabajos que no sólo me darán dinero, sino que me harán felices. Leer y escribir. ¿Qué más puedo pedir?

Si lo dice un experto...

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P. ¿Qué pasó con el humor después, en los años 90?

R. El pecado que descubro es que se improvisa mucho. Demasiado. No se respeta la idea del autor. Es un cambio muy profundo. No me imagino a ningún gran actor de la historia sin un buen libreto detrás. Es que sin autor no hay obra, tal como dice el dicho. Tato (Bores) defendía el texto a ultranza, es el ejemplo. No permitía que se corrigiera nada. Ahora se margina al autor, por eso hay pocos programas de humor en la televisión. Hay comedias, pero no de "humor" puro.


P. ¿Queda hoy algún capocómico?

R. Guillermo Francella acaso sea el último. Yo le escribí "Brigada Cola". A su comicidad le suma el respeto a la letra. Ahora se busca divertir al público mediante un grupo de gente, de panelistas, no sé, donde el humor está puesto por ellos, no por autores especializados. Diego Capusotto, por ejemplo, me encanta. Detrás de él hay una idea. Como tenía (Alfredo) Casero en su "Cha Cha Cha". En ellos está el talento, la espontaneidad, pero detrás aparece el libro, una idea de qué es lo que se quiere decir, de antemano. [...] Y me gusta Antonio Gasalla por ser un creador, genera siempre mundos nuevos. [...] El recordado Jorge Guinzburg, por ejemplo, era un excelente repentista cuando conducía un programa, pero se ceñía muy bien al libro en éxitos como "Peor es nada".

Juan Carlos Mesa, guionista de todos los grandes cómicos argentinos desde hace décadas, en una entrevista a Selecciones del Reader's Digest de Junio de 2009 (p. 102-103).

Coincidimos en gustos, querido Juan Carlos. Y en apreciación, aunque nunca había pensado en el tema. Lo verdaderamente gracioso, y lo que te deja pensando, no es un tipo vestido de proxeneta riéndose como idiota al lado de un imitador. Es un buen guión y un tipo genial como Tato, Francella, Guinzburg o Casero que sabe cómo saltearlo, pero nomás tantito, porque si no se acaba la gracia. Es una lástima ver que cierta gente como Guinzburg se nos haya ido antes de tiempo, pero es verdad que tenemos Casero, y sobre todo Capusotto, para rato. Aunque no vendría mal que hubiera otros, y que salieran en la tele y no en Youtube, para variar. Pero sería pedir demasiado, ¿no?

150 años de la Biblioteca del Congreso Argentino

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Como buen aficionado a los libros, la literatura y la historia, no puedo dejar de repetir aquí una de las notas del diario Clarín de este domingo. Para que no olvidemos lo que tenemos.

La nota original está aquí, pero no sé si luego la quitarán, por eso la copio.



ANIVERSARIO DE UNO DE LOS MAYORES ARCHIVOS ARGENTINOS

Perlas y secretos guardados en un viejo baúl de la Historia

La Biblioteca del Congreso cumple 150 años. Cientos de lectores consultan gratis sus 3,5 millones de piezas. Muchas son únicas.

Por: Pablo Calvo
Estos días se difundirá la historia oficial, rica en logros, orgullos y anuncios sobre el futuro, pero la Biblioteca del Congreso, que hoy cumple 150 años, tiene otra historia, colorida, silenciosa, intempestiva, escrita de madrugada, en noches de dictadura, en amaneceres democráticos, preservada por empleados fieles, desprestigiada por ocupantes políticos de ocasión. Esta otra historia es la que trató de reconstruir Clarín, buscando perlas en el estante de los secretos.

Ayudan Silvana Castro y Diana Campi, dos empleadas de la zona reservada de la biblioteca, que suben a una escalera de tres escalones para echar mano al legajo de Juan Domingo Perón. Al rato de pasar las hojas, aparece el boletín de Infantería del joven aspirante: 8 en Armas y Organización Militar, 6 en Fortificación, 9 en Estudio del Terreno. El promedio es de 7.71, pero la premonición está en la nota de concepto, que es de 1925 y dice: "Excelente criterio táctico. Muy buena redacción. Ubicación y aprovechamiento, excelentes".

Las encargadas acercan ahora un material incunable, envuelto en papel libre de ácido. Es una proclama de 1781, de vecinos que piden dinero para construir un hospital de mujeres. Nunca lograrán su cometido, pero el documento logrará atravesar el tiempo. Fue confeccionado en la Real Imprenta de los Niños Expósitos, traída en carreta desde Córdoba, tras la expulsión de los jesuitas. Hoy está allí, bien conservado.

No tuvo la misma suerte la colección fundacional de 620 volúmenes, comprada en 1859 al mariscal Andrés de Santa Cruz, ex presidente de la Confederación Peruano Boliviana. "Nunca llegaron a incorporarse, porque se pudrieron en el Puerto, bajo la lluvia", dice un titular del diario La Razón del 28 de mayo de 1956. Otra investigación asegura que se salvaron tres libros y que puede haber escondido alguno más, aunque no hay ningún inventario que ayude a la búsqueda.

De golpe, irrumpe en la sala reservada una orden del almirante Isaac Rojas, de 1956, que está anillada en un bibliorato naranja y dispone que todos los organismos oficiales remitan libros y documentos que mencionen la palabra prohibida: "Perón". "Dicen que juntaba pruebas para enjuiciar al 'Tirano', como lo nombraba la 'Revolución Libertadora'. O quizás no confiaba en que la gente iba a quemar esos libros y pretendía hacerlo él. Lo cierto es que buscó censurar y terminó por inmortalizar el material, que hoy tenemos bien conservado", explica Silvana, mientras María Medina, otra empleada, exhibe un ejemplar del Segundo Plan Quinquenal en árabe: "¿No es curioso?".

Hay que caminar por pasillos y escaleras para llegar a la escenografía de la película "Asesinato en el Senado de la Nación", el imponente salón de lectura que usan los legisladores. Dos empleados barnizan maderas ya barnizadas y cientos de colecciones aguardan la interpelación de alguna mirada. Otra empleada, que pasa por allí, se ilusiona con que una leyenda romántica sea verdad: "Me contaron que Alfredo Palacios, primer diputado socialista de América y jefe también de esta biblioteca, venía aquí a copiar poemas que luego enviaba a sus amadas".

Si se trata de aniversarios, no puede faltar el de Luis "El Negro" Herrera, el empleado más antiguo de la biblioteca, que el primero de setiembre cumplirá 50 años allí. "Entré cuando tenía 18 años y ¿saben lo que más me honra? que la última dictadura me haya sancionado con 30 días de suspensión, por salir en defensa de los lectores que venían a la madrugada, durante el Mundial '78. Los querían sacar y presentaron un petitorio para que el servicio se mantuviera. Vinieron los de inteligencia para averiguar quién les había prestado la máquina de escribir, pero no hizo falta una pericia, porque me hice cargo: les dije que había sido yo".

El horario de atención al público fue variando según la época. 24 horas, 22, 20, hoy de las siete de la mañana a la medianoche. Se hizo muy popular el café con galletitas que se servía a los lectores nocturnos. Además de la sala reservada y del sector de lectura para diputados y senadores, la biblioteca conquistó el edificio de la ex Caja Nacional de Ahorro y Seguro.

Pero ya no hay café. "Suspender ese servicio fue una decisión difícil, porque las salas se llenaban de personas pobres que iban a engañar el estómago o a higienizarse", cuenta Bernardino Isabelino Cabezas, actual director coordinador.

Américo "Bochita" Luna, de servicios generales, durmió en la biblioteca mientras se hacía en el Congreso el velatorio de Perón. "Fue el momento más emotivo de mi vida", recuerda hoy, cerca de la maqueta de lo que será el edificio que la biblioteca piensa inaugurar en 2010, sobre Alsina. Hasta allí se llega por laberintos interminables de libros, diarios y revistas, un archivo que no oculta noticias negativas sobre le biblioteca, como la polémica por la cantidad de empleados, el robo de 200 obras por parte de un cura, en el ocaso de la dictadura, el deterioro de ejemplares y el remate de colecciones antiguas, en 1995, que habían sido sustraídas por un botellero. Pero esa es otra historia.

Lazer ha muerto, viva Lazer

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La tapa del mítico nº 1 de Lazer
Como una lápida, la web de la mítica revista argentina de anime, manga y comics, cae sobre el ánimo de muchos (o unos pocos, no sé). Una serie de sucesos desafortunados ha terminado de precipitar su desaparición.

Hace muchos años que no la leo, pero como sucede con otras publicaciones, programas de TV o películas, seguía la opinión de algunos en foros y conversaciones. Como siempre durante su larga historia, tuvo detractores (no tanto de la publicación, sino de uno de sus autores) y fanáticos de todo tipo.

Pero remontémonos al pasado, sí, al lejano pasado de mi adolescencia. Era 1997, y teníamos 16 años, más o menos. Mis amigos y yo éramos de la época de Robotech, Los Caballeros del Zodíaco, Mazinger Z (y Arbegas, y Voltron, y...) y Sailor Moon (el boom del momento, incluso entre los chicos). Ni hablar de Dragon Ball Z. Pero sólo sabíamos lo que habíamos visto en la TV: yo no tenía VHS, y no podíamos grabar episodios a falta de dinero para videocassettes. No había canales de anime, y los de animación sólo lo pasaban mezclado con series yanquis para nenes, en horarios malos o rotativos, y cada tanto reiniciaban toda la serie de la nada. Internet era un lujo: en mi casa yo tenía, pero sólo para bajar emails después de las 20 horas, cuando la tarifa del teléfono bajaba de precio (¿banda ancha? ¿qué es eso?).

En ese momento un amigo, que estaba más metido que yo en lo del comic, me pasó el dato. Compré la revista, en una de mis esporádicas visitas a una comiquería (nunca tenía mucho dinero). Recuerdo que un par de veces la llevamos al colegio, y la sacábamos en el recreo para charlar sobre ella y lo que decía. Era como tener una porno, no tanto porque Serena Tsukino apareciera en polleritas, sino porque era una prueba de que eras un friki de aquellos, y luego tenías que aguantarte cargadas de todo tipo (no nos pegábamos como en las preparatorias yanquis, pero era colegio católico sólo para señoritos, así que imaginen lo que osábamos decir).

Así que mi grupo de amigos frikis nos juntábamos alrededor de ese mítico primer número, y luego del segundo, supongo (en el que ya sí aparecían dibujos hentai, así que por las dudas dejamos de llevarla), como se juntan los vagos de las películas yanquis frente a un tacho de basura con fuego (y basta de comparaciones con películas yanquis).

Pasó el tiempo y nos graduamos del secundario. Yo era de los pesados, contrabandeaba figuritas de Sailor Moon en la fila mientras esperábamos el izamiento de la bandera. Ahora lo digo con orgullo de otaku, pero no sabía lo que hacía. De haber sido descubierto hubiera recibido los apodos más coloridos de la extensa historia de nuestra institución educativa.

¿Qué era Lazer para mí? Supongo que lo mismo que era para muchos. En primer lugar, un amigo informado, que sabía cosas que nosotros no. Averiguábamos nombres de autores japoneses, series y películas que nunca veríamos (o eso pensábamos), detalles de la historia que se nos habían pasado, episodios eliminados o censurados, veíamos páginas del manga o fotos de gente que no conocíamos...

La También era un compinche, que nos regalaba dibujos de niñas poco vestidas, alguna foto atrevida de Pamela Anderson y cosas así. Todo con un aura de humor, porque los autores sabían muy bien que sus lectores eran tanto chicas como chicos normales, con una afición poco conocida y en lenta expansión.

Lazer siempre se caracterizó por tres cosas: su falta total de periodicidad (salía cada tres, cuatro, cinco meses, en cualquier momento del mes) y su cuidada desprolijidad, que iba desde errores ortográficos y texto sin justificar hasta un vocabulario callejero. Porque, de nuevo, los lectores eran pendejos y pendejas que no tenían por qué leer frases bien armadas o palabras muy largas.

Otro de sus pilares era el humor irreverente, asqueroso, oportuno, balanceándose entre lo friki y lo cotidiano. Recuerdo con una sonrisa de oreja a oreja secciones como la de los chindogus, el No podés, y el Rincón de El La Canción. Era una revista imposible de leer en el colectivo, excepto que uno quisiera que treinta personas lo miraran como un loco de remate. Me partía de risa, me dolía el estómago después de leer esas secciones.

¿Qué pasó después? Me cansó la falta de ritmo de publicación, la suba constante de precio (no por culpa de la editorial, sino de la errática política nacional en materia económica y del agregado constante de páginas, llegando a las 100 y quedándose ahí por mucho tiempo), y el hecho de que comenzaron a hablar de series que no me interesaban ni veía. La verdad es que no tengo una sola respuesta, y todas son difusas. Simplemente dejé de comprarla allá por el número 26.


Ivrea, Lazer, Oberto y la dominación del mundo
Para los que no vivieron esa época, vale la pena poner una explicación menos personal. El anime despegaba en Occidente. En Argentina, de a poco series míticas como Dragon Ball o Sailor Moon se habría paso por la infancia y adolescencia de muchos. En esa época aparece Lazer de la mano de una nueva editorial: Ivrea.

Fundada por Leandro Oberto, un antiguo dueño de comiquería, y otras personas allegadas a él, rápidamente Ivrea pasó por los problemas de toda editorial de comics argentina: comenzaron editando comic estadounidense (Witchblade y The Darkness) y cerraron la línea al poco tiempo por escasas ventas. También emprendieron la realización de comics nacionales con artistas allegados (o por ellos mismos, lo cual sirvió para acusar a Oberto de armar la editorial para autopublicarse). Tampoco estos intentos fueron rentables.

Lazer tuvo un doble papel. Para la naciente sociedad otaku, fue lo que ya dije antes: un lugar para informarse, incluso para comunicarse (yo conocí a mi mejor amiga allá por los primeros números, hola!!!). El correo de lectores tuvo una enorme aceptación. Compuesto de todo tipo de confesiones y relatos locos por parte de adolescentes exaltados, era respondido por el humor absurdo de Oberto, quien también terminaba dando consejos sobre cómo tratar a la novia, encarar chicas o la vida misma, con la experiencia de alguien más grande que los lectores. Rápidamente surgió una comunidad, una sensación de pertenencia. Sí, hay una carta mía perdida por ahí en una Lazer, además de mis datos. Sí, me carteé con varias personas gracias a Lazer (aunque ahora sólo mantenga contacto con una, mientras extraño a otra). Tengo que asumir que muchos otros otakus hicieron lo mismo.

Lazer también contribuyó, con el tiempo, a otras cosas. Desde los primeros números, apoyó el debido reconocimiento a los actores y actrices de doblaje, con entrevistas a los artistas que hacían las voces de diversos personajes de anime (Sailor Mars, Goku, etc.). También denunció y explicó los tijeretazos de canales locales o de compañías extranjeras, que eliminaban capítulos, cambiaban el sexo de personajes homosexuales o cortaban escenas un poco subidas de tono para aniñar las series japonesas (entre otras cosas). Reveló muchos cambios en los argumentos, creados por este tipo de manipulación, y otros hechos por otras razones (como el gran frankenstein que era Robotech). De esta manera concientizó a la naciente comunidad otaku de lo que estaba sucediendo con sus series favoritas, en una época en donde eso era imposible de saber por otros canales, y los llevó a quejarse a las emisoras y otros medios. Con el tiempo, Lazer también impulsó la aparición de otros fenómenos, como el del cosplay, por ejemplo entrevistando a diversas chicas ganadoras de concursos en Argentina. Además de participar en diversas convenciones de comics con su editorial madre, la revista también promocionó eventos de otakus para menores y mayores, llegando así a la cúspide del intercambio con sus lectores. Un trabajo de años que comenzó con un tímido librito de pocas páginas.

Pero si Lazer consolidaba y ayudaba a crecer a esa diáspora de otakus y frikis, a nivel editorial, consolidaba a una empresa que no tenía más caballitos de batalla. Sólo años después Ivrea pudo encarar la edición exitosa de comics, principalmente manga, cuando el nuevo siglo ya estaba nacido (llegando finalmente a tener filial en España y Finlandia, convirtiéndose así en la "primera multinacional del comic argentino"). Mientras tanto, flotó por muchos años en un mar de fracasos y éxitos a medias, de series cortadas y de revistas que no tenían la suficiente periodicidad y continuidad. Gracias a Lazer, que estaba bien cuidada, tenían una inserción en el mercado cada vez más grande, ubicándose como pionera en el periodismo del manga y el anime.

Nació rápidamente una división: los que amaban a Lazer, la empresa y su cara visible (Oberto), y los que los odiaban o ignoraban a propósito. Se puede ver ya quienes integraban el primer grupo. Pero por otra parte, estaban los que no soportaban la prosa de Oberto, sus comentarios en los mails y, sobre todo, la filosofía barata de las editoriales de cada número de Lazer. Soberbio, creído o agrandado eran algunos de los adjetivos utilizados (y de los más suaves). Siendo sincero, yo nunca fui fanático de la revista, o al menos no al nivel de putearme con alguien que no le gustara. Me mataba de risa con lo que Oberto decía en los mails, salvo cuando se ponía denso, pero ignoraba sus editoriales, porque a mi gusto eran filosofía barata y algo ególatra. Como en todo, había una de cal y una de arena.

Con el tiempo la división se hizo grande. Se veía en los foros y en conversaciones, también en mails que Oberto respondía en la propia revista. Más que atacar la calidad del producto, los detractores pasaban a lo personal; también los fanáticos se tomaban, a veces, demasiado a pecho los comentarios de los otros. Esto duró años; yo solamente seguí el inicio del proceso, hasta que dejé de comprar la revista y por unos años me alejé del panorama comiqueril. Pero todavía ahora veo ecos de esa lucha titánica entre los pro-Lazer y pro-Ivrea, y los anti-Oberto y anti-Ivrea.


El final
Desde hace tiempo, leo en diversos foros que muchos habían dejado de comprar Lazer. Incluso los fanáticos parecían ser menos, o estar menos convencidos. Aunque tal vez se debía a la lenta desaparición de los detractores de la revista; sin uno que gritara, los otros se callaban.

No sé si esto afectó la tirada de la revista. Leo que no es así, y hay quien dice que sólo hubo un recambio generacional. Otros dicen que no, que se vendía mucho menos. Pero había algo sucediendo; desde hace unos meses, la revista no salía, y nadie sabía por qué. Ivrea no decía nada, lo cual alimentaba todo tipo de especulaciones.

El principal culpable de su lento descenso, según muchos, era Internet. La revista reseñaba y diseccionaba series, comics y películas de actualidad, haciendo coincidir las notas con su llegada a la TV y el mercado local. Sin embargo, era acusada de copiar o tomar datos de Internet: muchos aficionados directamente sacaban lo que deseaban de la Wikipedia en castellano o inglés, y la enorme cantidad de foros, blogs y páginas sobre animación japonesa y manga respondía las preguntas más comunes. Las imágenes, antes inéditas, ahora se bajaban de la red, al igual que las listas de episodios... y los episodios mismos. Una serie que era novedad en Argentina, y que recibía una larga reseña, posiblemente ya era un clásico entre los otakus fansubers, que no sentían interés en comprar Lazer para saber más sobre algo que ya habían visto dos o tres veces.

No es nada apresurado decir que Internet fue haciendo que Lazer bajara de su órbita. Desde que despegó, la revista tuvo competencia: muchas pequeñas editoriales sacaron sus versiones en similares formatos, y ninguna duró más que unos pocos números. Lazer trepó sobre esas caídas, pero ahora se encontraba con que la distancia se acortaba. Todas las revistas que reseñan series, películas y productos culturales por el estilo tienen el mismo problema: no pueden hacer frente a la enorme cantidad de información digital, que para colmo es gratuita e instantáneamente actualizada y corregida.

Por lo que he podido leer, muchos comenzaron a comprar Lazer de manera esporádica, lo cual debe haber hecho que los números de la editorial fluctuaran. Por otra parte, sus míticos primeros autores ahora tenían trabajo completo en la editorial: Agustín Gómez Sanz traduciendo manga, Leandro Oberto ocupado en negociar con los japoneses (qué dolor de huevo!!!), etc. etc. Eso tal vez hizo que se perdiera parte del aura original de humor e informalidad. No sé si es así, pero lo imagino.

Como era de esperarse, los fanáticos culpan de la última pedrada a la naciente competencia de la editorial Ivrea: LARP, quien pisó fuerte apareciendo en el mercado con One Piece, Death Note y Naruto. Las malas lenguas aseguran que fueron los dueños de LARP quienes mostraron a las empresas japonesas copias de Lazer, e incluso, tamaña traición, les tradujeron las notas para mostrarles lo que decían. Todo esto sabiendo que las editoriales japonesas tienen un margen muy estrecho para aceptar el fair use de imágenes de su propiedad. Y la verdad era esa: desde todos los ángulos, por años Lazer había hecho reir ridiculizando escenas de animes, poniendo epígrafes graciosos a las fotos y incluso publicando fanfics (bueno, solamente uno, pero era hentai!!!).

La telaraña conspiranoica también tiene otras versiones: las editoriales japonesas pueden haberse enterado por otras vías (ahora todo es global, y a ellas no les cuesta nada contratar a un traductor). Tampoco es muy aceptable, para mí, la teoría que dice que las editoriales le negaron series a Ivrea para dárselas a LARP, sólo para evitar un monopolio e incentivar la competencia en un mercado que tradicionalmente no ha dado más que centavos.

Sea como sea, el resultado es la pantalla tipo lápida que puse al principio, y repito ahora para que no tengan que subir:


De esta manera una de las publicaciones más famosas de Argentina en el mercado del comic deja de orbitar nuestro planeta.

Cuando una revista de este tipo muere, no suele tener una muerte honrosa. O desaparece por falta de interés y ventas, o porque la editorial que la sostiene no puede hacerlo más, a pesar de una buena tirada. O peor, porque directamente toda la editorial colapsa. Lazer, única como pocas, se nos va de una manera totalmente original y excéntrica. Si no hay honor en eso, tal vez hay algo de dignidad en morir en su ley, con los zapatos puestos y de pie.



PD: cuando me enteré de la noticia, entré al foto de Rosario Anime para ver las opiniones de los fans. Ninguno se rasgó las vestiduras. Todos lo daban ya como hecho consumado, como noticia vieja, y nadie derramaba una lágrima. No es algo extrapolable a todo el país, pero da de qué hablar.

PD2: dejo apenas una muestra del humor y del estilo de Lazer. No tengo tiempo para buscar entre los 26 números que tengo, cosas más representativas o graciosas, que las hay. En todo caso con más tiempo, agrego algo más.

Cambios en la marea

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Hace tiempo escribí un texto bastante sombrío sobre algo que me pasó, y sobre una sensación muy fea que se abatió sobre mí en ese momento. No estaba completo, y quedó como borrador en este blog, esperando el día en que lo terminara.

Pero el momento pasó, y eso que parecía tan sombrío no lo era tanto. Uno se adapta, aprende. En fin, que el texto siguió estando ahí, y no tenía ni una rendijita de luz. Iba de confusión, desaliento, pesar.

Anteayer lo borré.

No era mal día para eso. Lo que allí había escrito era historia muy antigua, a pesar de que tenía un par de meses. Soy una persona fundamentalmente optimista (a lo mejor por eso se me nota tanto cuando no lo soy).

No era mal día tampoco, porque hace horas estuve festejando un cumpleaños como el que no festejaba desde mucho tiempo atrás. En mi casa, con tantos amigos y amigas que tuve que usar el patiecito contiguo al comedor, y meter sillas adicionales en la mesa principal. Una fiesta tranquila, con mucha conversación, varios horarios de llegada y partida, mucha comida casera, películas, música y mucha charla friki sobre cómics, películas de todo tipo, música, filosofía, política y y cosas así. En fin, como todas las fiestas que me gustan (y lo ideal no se repite, o se da en contadas ocasiones).

Más allá de los regalos (que no eran obligatorios pero se agradecen todos por igual), me quedo también con las llamadas de algunos que no podían estar por cuestiones de fuerza mayor, los saludos de los que me avisaron que no podían venir y los que tuvieron que cancelar sobre la hora pero tampoco me dejaron en banda. Amigos y conocidos que se han ido ha habido muchos en estas casi tres décadas, y tengo que reconocer que a he sido demasiado inocente para echarlos por la borda a tiempo, o esperé demasiado para verlos de nuevo en el horizonte. Pero en esta fiesta he tenido, creo yo, la mezcla perfecta de amigos de la adolescencia y de los nuevos, algunos de los cuales tienen apenas meses de conocerlos y ya sé que son gente que vale la pena.

Porque en el fondo, uno nace y se va sin nada, pero si lo esencial es invisible a los ojos, vale la pena vivir envuelto de esa red invible de afectos que, el día de mañana, te atajan una caída del décimo piso, haciéndose fuerte no por el número, sino por la solidez de unos pocos. Gracias a todos por venir, e incluso saludarme desde otras ciudades y países. Yo soy de los que lo valoran mucho. Todavía tienen 11 horas y media para hacerlo :D

Foto de grupo

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Curiosamente varias personas del grupo con el que jugamos D&D dibujan, así que todos hicieron lindos diseños de personajes por separado (y yo con el HeroMachine 2.5).

En fin, en la última partida nuestro joven DagaZ dejó en casa del DM una linda foto grupal, algo exagerada pero eficiente, del grupo. De izquierda a derecha: Cora (pechocha sorcerer humana de Carisma +5), Kio (elfo rogue del que se dice que está confundido de sexualidad, que parece que era gay pero con tantas tetas se está convirtiendo :D ), Kekoa (humano bárbaro que es el tanquecito, con el hacha legendaria que conseguimos de un bugbear zombie), Charmaine (me gustó cómo salió mi sorcerer, porque además de halfling la había imaginado algo aniñada) y Malik (druida semiorco con su familiar que es una serpiente).



Por un buen rato parece que no vamos a jugar, así que lo dejo acá como recordatorio de esos buenos tiempos que espero que continúen.

Contágiame tus penas

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Este es el último cuento de esta especie de trilogía de historias sencillas sobre androides femeninos y hombres algo conflictuados con ellas. Son algo simplonas y de corte clásico, para cualquiera que haya leído ci-fi de los años 50 y 60. Pero son ideas que tuve y no tenía sentido dejar de escribir, aunque no tengan gran vuelo ni hayan sido un gran desafío, me divertí mucho escribiéndolas. Ahora tengo que aprender a no repetirme, no repetirme nunca más... :D


-Realmente lo lamento. Lo siento mucho, ¿sabes? No estoy para nada de acuerdo con esto de la esclavitud. Pero si comprendieras mi situación...

Ella estaba parada del otro lado de la habitación, silenciosa y erguida. Pensaba en cómo hacer saltar su circuito regulador. Pero le sorprendió un poco la charla del humano.

-... bueno, te harás una idea. Base alejada de todo, pocas personas. Para cuando llegué aquí, era el chico nuevo y no había muchas chicas nuevas... Ahora todos están casados o en pareja. Todo lo que me prometieron en el servicio se cumplió. Sí, tengo un excelente trabajo, mucho dinero... ¿pero en lo personal? Ah, bueno, ya era un desastre, y esto lo empeora todo. Así que... ¿te estoy aburriendo, verdad?

Dudó un segundo.

-Pues... sí.

-Perdona. Es que... tengo demasiadas cosas que no le cuento a nadie. Creo que entenderás mejor lo que quiero que hagas. Ya sé que es hipócrita decirlo, siendo yo quien te compré. Pero... me sentiría mejor si estuvieras de acuerdo con lo que quiero pedirte.

El hombre suspiró largamente y bajó la vista, tirado sobre el sofá. La androide pensó inmediatamente que, si iba a destruir su circuito regulador, matarlo y huir, ese era el momento perfecto.

-Ustedes... ¿se sienten solas allá fuera?

La pregunta hizo saltar otro circuito. ¿Piedad en un humano? ¿Qué era eso? No le habían dicho que sería así. Recordó la fábrica y el continente, y los grupos de androides reuniéndose en la jungla alrededor del fuego. Clanes y tribus de androides femeninos, organizadas como amazonas, brindándose protección contra los cazadores y las bestias nativas. Buscando y rescatando a las nuevas unidades escapadas de la fábrica. Criándolas como hijas hasta que adquirían la inteligencia casi humana que caracterizaba a los androides de su tipo. Eso que había hecho ilegal su fabricación en los mundos principales.

Se dio cuenta de que estaba casi en puntas de pie, y que su circuito regulador le había permitido pensar seriamente en un asesinato. Pero súbitamente relajó los hombros y dejó caer sus manos.

El hombre la miraba, esperando una respuesta.

-Somos muchas hermanas. La idea es que no estemos solas, porque de otra manera...
-No me refiero a esa soledad. Aquí viven casi cien personas, ¿sabes? Puedo salir a los corredores y saludar a cualquiera. Todos nos conocemos. Me refiero a otra cosa.

-Entonces no lo sé.

-Ven, siéntate aquí, a mi lado.

Ella tuvo que obedecer, pero tampoco opuso resistencia.

-Es realmente triste que haya tenido que hacer esto. Pero como te digo, es una muestra de mi desesperación. Intenté salir con algunas de las chicas de aquí, pero no sucedió nada. Y según me dicen, no van a expandir la base en varios años... Seguramente estarán hablando mal de mí ahora mismo. En realidad nadie me toma en serio...

Sintió el contacto del humano. Le había tomado las manos, y eso le pareció muy extraño. Recordaba haber hablado con androides diseñados para satisfacer sexualmente a los hombres. Había sido algo indiferente para ella, pues no tenía programado en su cerebro ningún patrón moral o ético sobre aquello. Para las androides, era una tarea más para las cuales eran creadas y esclavizadas. Para los humanos, el sexo con un androide era, según sabía, algo tabú.

-Se siente tan bien poder decir todo esto... Para esto te compré, ¿entiendes? No quiero forzarte a nada. Si fuera por mí me gustaría sacarte ese circuito... pero no se puede. Me metería en demasiados problemas. ¿Sabes que tuve que hacer tramitaciones por casi un año? Aduanas, permisos, contratar una empresa confiable... Es lamentable lo que les hacen a tus hermanas. ¿Te trataron tan mal como dicen?

Toda esclavitud es malvada, repetían las hermanas frente al fuego, todas las noches, para asegurarse de que aquello se entendiera. Pero escaparon otras palabras de sus labios:

-Pues... no tanto. Pensé que sería peor... sufrí mucho cuando me capturaron. Podemos decir que sentí lo mismo que un ser humano al ser cazado y atrapado. Pero dormí el resto del tiempo. Me desactivaron, seguramente para insertar mi circuito regulador. Lo siguiente que vi fue este cuarto.

-Te prometo que nunca más van a hacerte algo así.

El hombre estaba nervioso, y era evidente que no sabía qué hacer a continuación. Recordó las promesas hechas entre hermanas, y pensó en las que ahora lamentarían su pérdida. Pensó en las que habrían sido capturadas junto con ella. Deseó que, al menos, ninguna hubiera muerto.

-¿Me perdonas?

-No sé si nosotras podemos perdonar sinceramente. Debes recordar que no tenemos sentimientos similares a los humanos.

-¿No me odias?

-No creo estar capacitada para eso. En todo caso, deseo mi libertad, mi individualidad. Si pensara en dañarte o dañar a otro ser humano, lo haría no por venganza, sino para lograrla.

Aquello alertó un poco al humano. No supo qué hacer para tranquilizarlo.

-Estaba pensando –dijo él al poco tiempo- que no sirve de nada decirte que eres hermosa, o cosas similares. Eres parte de una línea originalmente creada como secretaria ejecutiva, y como todas las androides has sido diseñada hermosa y perfecta. De hecho, no sirve decirte nada que te halague. Pero quería que al menos me comprendieras. Porque sinceramente creo que puedes hacerlo, bien dentro tuyo. Creo que todas ustedes pueden, y es una lástima que otros no lo vean.

Los dos estuvieron sentados en el sofá por un buen rato, solos y desdichados. Se enterraron en el asiento y en sus recuerdos.

Oh, que diablos, pensó él, relajándose y mirándola. Si va a matarme, que lo haga después de una buena noche.

-Quítate la ropa –le dijo a continuación, arrepintiéndose inmediatamente del tono que había usado. Pero, ¿valía la pena simular que aquello era real? ¿Valía la pena torturarse más y luego arrepentirse? Incluso si hubiera tenido dinero para una androide amante, aquello hubiera sido una mentira mayor. Al menos con ella todo estaba claro. Era como un matrimonio por conveniencia.

Ella obedeció, todavía un poco confundida por el rumbo que todo había tomado.

Se despertó inesperadamente relajada y sonriente. Su cabello negro inundaba el pecho del hombre, sobre el sofá rojo. Los dos estaban desnudos, pero por algo no le importó. Creyó, nuevamente, que había comprendido la forma en que trabajaba el circuito regulador. Ahora tenía otra oportunidad para hacerlo... Y si él dormía, no tenía que matarlo. Incluso si se despertaba, probablemente la dejaría escapar. La base tal vez no tenía mucha seguridad y en unas horas estaría en el espacio.

Pero, ¿valía la pena? Vio su cara tranquila y recordó la masa de nervios que era antes. Aquello obviamente lo hacía feliz, aunque no fuera todo lo que él esperaba. ¿Cómo podía hacerlo más desdichado, escapando y abandonándolo? Como todas las mujeres que, seguramente, había intentado conocer mejor. ¿Cómo se sentiría entonces? ¿Cómo se sentiría ella sabiendo que lo había lastimado de esa manera?

Había tenido una vida extremadamente desdichada. ¿Cómo sumar una herida más, una humillación tan grande? No habría ningún problema si se quedaba. Allí no le hacía daño a nadie. No se sentía sola en el continente, junto a la fábrica, con sus hermanas; pero tampoco se sentía sola en aquél sofá. Y si las personas de la base la rechazaban, al menos estaría él, cuidándola como un tesoro, como se lo había prometido mil veces durante la noche.

Miró su rostro mientras fundía el circuito. No se lo diría, al menos por un tiempo, si no era necesario. Pero le gustaba sentir que tomaba sus propias decisiones.

Esos ojos grises

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Continúo con mis silly stories sobre androides, son una trilogía, podemos decir, así que esperen el tercero.


-No lo entiendo, Niki. ¿Cómo pudiste haber pagado la fianza?

Niki, claro, era un nombre tonto. Pero todos los nombres son tontos cuando uno tiene que nombrar a un androide de servicio. Conocía personas que sólo los llamaban “tú”.

-Está dentro de mis posibilidades. Además, sabía la combinación de tu cuenta. ¿Recuerdas que tuviste que decírmela el otro día?

Todavía afectado por las noticias, Egon no notó el tono demasiado familiar de la voz, ni el hecho de que su androide lo tuteara. Se pasó la mano por el escaso pelo, parpadeó y se tomó un trago.

-Pero… ellos dijeron que antes declaraste en mi favor. ¿Cómo pudiste hacer eso? Yo no estaba aquí, Niki… No puedes mentirles.

Había bebido demasiado rápido y recordó que no había desayunado. Tuvo que sentarse a su lado, en el sofá.

-Claro que puedo hacerlo, si es para defenderte.

Todavía algo mareado y sintiéndose sobre una nube, trató de enfocarla. Cuerpo de una mujer joven, pero no muy atractivo. De otra manera la empresa no podría colocar el producto en el segmento de recién casados. ¿Llevaba puesta ropa de su esposa? No, no podía ser. Niki tenía su propio guardarropa, compuesto exclusivamente de uniformes de servicio. Sus manos estaban sobre sus rodillas, como esperando algo. Logró mirarla a la cara. Nunca programaban bien las sonrisas, que eran demasiado plásticas, casi macabras. Por lo demás, era el rostro de cualquier veinteañera.
-Los… los androides no miente, Niki.

-Por eso me creyeron. Pero vamos a tener que hacer más para mantenerte fuera, querido. Están investigando todo…

-¿Querido? Niki…

Intentó levantarse, pero el alcohol y una suave mano lo detuvieron. Ella lo miró. Sus ojos grises… siempre le habían llamado la atención esos ojos. Su esposa no había querido que Niki fuera rubia, y él no había tenido problema, porque en ese rostro tan sencillo, los ojos grises y el cabello oscuro creaban un contraste sutilmente llamativo.

-Yo… no podía decirlo con ella aquí. No podía soportar ver cómo te trataba. Pero hiciste lo correcto y no debes arrepentirte. Ahora que no está, puedo decirte lo que siento.

Se dejó caer gentilmente sobre sus piernas. Aunque hubiera querido, no hubiera podido levantarse.

-Egon, querido… verte tan desvalido me causaba tanto dolor. Ahora soy feliz…
¿Qué puedo hacer con un androide lunático?, pensó. No se detuvo a analizar las posibilidades de dialogar con ella. ¿Qué pasaba si realmente se había obsesionado con él? Un amigo, que era ciberingeniero, le había comentado los rumores de defectos casi indetectables en las líneas de ensamblaje de los modelos más nuevos. El mercado avanzaba demasiado rápido.

-Querido… ¿no eres feliz ahora que la mataste?

-Yo… bueno, no… no lo sé.

La tensión, es la tensión. La maté sin pensarlo, es por eso… no quería hacerlo. Si me hubiera detenido uno o dos golpes antes… tal vez podría haber razonado con ella. Bueno, no. Pero hubiera ido a la cárcel por menos tiempo.

-Deberías. Era una mujer horrible. No sé qué le viste… pero sin ella no nos hubiéramos conocido.

Niki se levantó y tomó sus manos con un gesto de fervor. Intentaba llorar, pero no podía. El mismo defecto plástico de la sonrisa, con el agregado de que no tenía programada una cara tan triste. Aquello era grotesco.

Intentó pensar tranquilamente mientras ella posaba su rostro sobre su sien. Podía superarla físicamente, al menos en teoría. Ningún androide era más fuerte que un humano promedio, y mucho menos uno diseñado como mujer. Por otra parte, él no era ningún hombre promedio. Estaba ya en unos cuarenta años de sedentarismo. ¡Era ingeniero, por Dios! Y Elisse siempre lo insultaba por su gordura, y hasta Niki lo superaba en estatura. Finalmente, si ella realmente estaba obsesionada con él, podía hacer cualquier cosa. Tal vez hasta hubiera preparado algo en caso de oír una negativa.

-Egon, querido… dime que me amas. Dime que ahora podremos vivir juntos sin ella. Por favor…

Los ojos grises se acostaron sobre los suyos.

-Claro… claro, querida… no podía soportarla más. Tú, por otra parte, eres mucho más bella, y joven, y buena conmigo…

Es verdad, pensó macabramente. El problema estaba en otra parte.

-Lo sabía… -lo abrazó-. Sabía que me amabas. Ahora tenemos que trabajar juntos para armar tu caso.

Se sentó más lejos y empezó a marcar datos con sus dedos. Está entusiasmada, pensó, como una quinceañera que planea una fiesta.

-Con mi testimonio ya tienes coartada. Estabas aquí trabajando, porque te preocupaba la obra. No tienen huellas digitales ni rastros tuyos, por lo que pude saber, así que…

Había tenido demasiada suerte. Sólo había tenido que empujarla y patearla un poco. La sensatez regresó tarde, pero no demasiado tarde.

El teléfono sonó. De pronto recordó la culpa y su plan anterior.

-No te preocupes, yo atiendo… querida.

La fianza había llegado poco antes de que se decidiera a confesar. Sin ella, todo hubiera sido diferente.

-¿Hola?

-¿Señor Matisse?

-Sí, soy yo.

Curiosa, Niki lo observaba por encima del sofá, sus brazos apoyados en el respaldo. Una curiosidad juvenil inundaba su rostro.

-Soy el detective Gerard.

-Sí… reconocí su voz. ¿En qué puedo ayudarlo?

No podía hacerlo si ella miraba…

-Lo llamaba para recordarle que no puede salir de la ciudad…

Se había dado vuelta. Estaba sentada y le daba la espalda.

-Sí, sí, claro… Sucede que…

Estiró la mano hacia la derecha. Estaba allí. Premio a la Excelencia. La mejor estructura del año… Qué hermoso puente…

Era pesado. Base de aleación. Todo o nada.

-Señor Matisse… Señor Matisse…

Lo quitó del estante con la punta de los dedos y lo aferró en el aire, mientras caía. Sólo entonces sería libre de decir la verdad.

Ella se giró, y de pronto vio sus ojos, inocentes a todo. Recordó cuando tomó la decisión final. Él había elegido ese color, y ahora, Niki lo amaba en esa mirada suave y brillante.

Cayó al suelo, arrastrado por el peso.

-Detective, detective….

-¿Está todo bien, señor Matisse? ¿Sucede algo?

Trató de ponerse en pie. Instintivamente se tomó del respaldo del sofá.

-Tengo, tengo algo que declarar, detective…

¿Qué era eso en sus dedos? Logró erguirse. El líquido refrigerante del cerebro de Niki estaba por todas partes.

-Yo… yo las maté a las dos, detective. ¡Las maté a las dos!

Un eco simulado

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Hace tiempo empecé a escribir una serie de cuentos. Muchos terminaron siendo no tan buenos como esperaba; otros son más bien experimentos, y otros tienen temas repetidos desde diferentes ángulos. Aquí va uno de esos, que es más bien una humilde silly story, nada serio ni con pretensión de literatura de altura.



Teníamos aquella extraña relación... tan hermosa, tan delicada, tan perfecta. Ella, claro, tenía que arruinarla mudándose a Marte.

Es imposible tener una relación de ese tipo a distancia.

Ella no me soportaba, pero yo la amaba. No llegaba a odiarme; más bien era displicente conmigo, implicando en cada frase, cada palabra, cada tono, que yo era inferior a ella. Todavía no me perdonaba el que le hubiera dicho lo que sentía.

Por diversos motivos que no vienen al caso, la relación había perdurado. Ella, llamándome a las dos de la madrugada para insultarme por algo que había hecho en el trabajo. Yo, llegando al día siguiente con flores y bombones a la oficina, para ser echado a golpes de pétalos y proyectiles de chocolate.

Baste decir que me encantaba ver cómo su carita reflejaba el odio que yo proyectaba como amor.
Pero no... ella quería mudarse a Marte.

Supe que no podría disuadirla, aunque lo intenté. En el camino ensayé una solución. Algo que nos permitiría seguir con esa relación que llenaba mis días y mis noches. Esa relación que ella subestimaba, llamando enfermiza, decadente, patética y abusiva, pero que era perpetuada por ambas partes.

-¡Es la peor cosa que me has hecho!- esas fueron exactamente sus palabras cuando le planteé mi propuesta, mi respuesta a su huida. Porque en realidad, ella huía (me lo dijo minutos antes, con otras palabras) de una relación sin futuro, pesimista, irreal, en donde ninguno podría comprometerse del todo.

Tal vez se sintió desplazada. Creo que fue eso. El hecho de saber que la réplica era tan perfecta que ahora podía vivir sin ella.

Partió para Marte esa misma noche, cambiando su boleto para salir más rápido de mi vida. A eso de las tres escuché su voz por el teléfono, aunque supe que no era ella. No hay teléfonos en las naves espaciales.

-¡Eres una basura inmunda! ¡No puedo creer que hayas tratado de reemplazarme con una máquina! ¡Te odio, nunca voy a perdonarte esto!

Como siempre, intenté interrumpirla con excusas, que ella no escuchó.

-¡Y ni se te ocurra traer dulces mañana!

Hasta el chasquido de la bocina del teléfono fue idéntico. Era la perfección encarnada, mi máxima creación.

Ah, el amor... tan dulce, tan profundo, tan susceptible de ser duplicado por un androide reprogramado...

Los libros de la semana

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Como por ahí alguno sabe, soy aficionado a los libros antiguos, principalmente de historia militar. Aunque pueda parecer un hobbie caro, no lo es si uno sabe qué buscar y tiene en donde, como es el caso de UySLibros.

No soy coleccionista estricto, sino más bien del que ve algo que le gusta y lo compra. A veces son rarezas como ésta, a veces ni termino de leerlos, porque pueden ser libros aburridos o algo técnicos. Otros, por el contrario, los compro con muchas ganas al ver qué tienen adentro.

Ese fue el caso de este:



Lo encontré cuando pasé, buscando otra cosa, el martes a la mañana. Antes de ir a buscar una impresora "reparada" (la llevé y la traje dos veces más, y todavía no imprime, pero parece que es un cable... un karma de toda la semana, hoy me daba ganas de reeditar esa célebre escena de Office Space).

En fin, no escaneé la portada porque es demasiado simple, tela gris con letras verdes muy pequeñas, con los mismos datos. Volúmen sólido, liviano y en perfecto estado, una enorme sorpresa. Aparentemente fue terminado hacia 1951, de manera que lo principal del análisis proviene de la Segunda Guerra Mundial, lo cual lo hace más interesante para mí. El autor es un conocido analista militar civil (el libro no aparece en su perfil de la Wikipedia...).

En realidad yo iba buscando otra cosa. Por diversos motivos empecé a meterme con el tema de la historia de la Independencia Argentina, y así redescubrí un pequeño librillo de 197y algo, que toma dos hechos muy desconocidos de esa época: el motín de las tropas argentinas en El Callao y el crucero del buque corsario La Argentina, que recorrió hacia 1917-18 varios océanos apoderándose de buques españoles, atacando las Filipinas, las costas de California, etc. etc., además de lograr el primer reconocimiento de la independencia argentina por un estado soberano.

El autor del libro: Bartolomé Mitre. Sexto presidente argentino (1862-1868), 27º gobernador de la provincia de Buenos Aires, militar de profesión, escritor, traductor de La Eneida, periodista y fundador del diario La Nación (uno de los más antiguos del país, junto con La Capital, que es de Rosario y el más viejo que todavía se edita), e historiador fundador de la historiografía nacional. (Nota: ESOS eran político. Quiero tener más presidentes así.)

La cuestión es que quise ahondar más en sus textos, particularmente en el libro que le dedicó a Manuel Belgrano, el cual le debió muchas controversias en su momento (y generó más libros). ¿Y el problema que encuentro? Pues que parece que esos libros no se editan más. O eso me dicen. Es verdad, pienso; no los he visto nunca en ninguna librería. Cierto que son del siglo XIX, y que su estilo me recuerda (agradablemente) a las narraciones de Salgari, pues nos introducen en un momento histórico lleno de aventuras, de personajes corajudos, de firme decisión y rasgos espirituales bien marcados, de convicciones morales, arrojo físico y determinación mental. Por lo que veo, muchos historiadores actuales y pasados lo usan como fuente, pues tuvo la dicha de entrevistar a muchos testigos oculares (así lo marca el librito que tengo) además de consultar textos en los cuales la tinta todavía se estaba secando. Pero nada más que eso.

No, me dije, algo tiene que haber. En UyS localizo su libro dedicado a San Martín (tres grandes volúmenes), pero está a un precio inalcanzable (bueno, es una primera edición en perfecto estado, qué querían?). Afortunadamente Luis, el dueño, es un librero de raza y me recomienda una estantería llena de libros a rebalsar: una pared doble de libritos menudos, multicolores, de tapas enteladas y letras doradas, algunas casi borradas. Me dice que venga con tiempo y la desarme con cuidado, a ver qué encuentro, porque en esa colección de principios del siglo XX han sabido salir libros de Mitre.

Esta tarde pasé. Y miren lo que encontré después de veinte minutos:



(Los tres tomos están en similares condiciones, pero el cuarto no entró en el scanner. De todas maneras los dos primeros salieron demasiado iluminados, así que así suelto se ve mejor.)


Tres de los cuatro tomos de la obra que estaba buscando: Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina. Tal vez nunca encuentre el primero (aunque Luis dijo que estaría vigilando), pero me volví a casa supercontentísimo. Siendo una colección popular, los libros están evidentemente algo deteriorados, pero enteros y sin hojas sueltas ni rotas, con sus tapas sólidas y sin rasgado de la tela (hay uno que tiene marcas de gusanitos y todo, muy tierno). Cada uno tiene cerca de 350 páginas, de letra menuda y apretada, en la cual la preposición "á" aparece así, con acento, y los meses se escriben con mayúscula (ahora estamos en Agosto). Qué tiempos aquellos.

No es raro que habiendo sido fundado el diario La Nación por Mitre, luego editen en una colección del mismo uno de sus libros (posiblemente haya otros, pero no vi ninguno, habría que averiguar). Lo llamativo también es que se trata de una colección extensísima: estos libros son de 1902, volúmenes 29 al 34, y he visto volúmenes del 600 y pico de 1913. Teniendo en cuenta el tremendo boom poblacional de la época, y la vocación de muchos por llevar cultura nacional, general y popular a esa masa de españoles, italianos y otros europeos que venían a hacer la América, no es de extrañarse.

En fin, una conclusión muy feliz para dos raids de caza de libros raros y antiguos. Que no se diga que no encuentro lo que me pongo a buscar. Y gracias de nuevo a Luis por su paciencia y consejos.

Dark City (1998)

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Por muchos años, esta película fue una de las que yo denominé "películas perdidas": la había visto una vez en cable, pero luego ningún canal la pasaba, y por mucho tiempo me resultó inaccesible. Gracias a la magia del DVD, que recupera muchas joyas de culto, pude darme el nuevo lujo de verla, y tener una segunda mirada. En resumen, aunque me sigue gustando mucho, es necesario aclarar algunas cuestiones que la desmerecen.


La trama
Antes que nada, si van a verla, saltéense los primeros segundos en donde hay un personaje que habla en off. ¡¡¡En serio!!! Arranquen desde cuando aparece el nombre de la película. Después verán por qué.

Un hombre despierta en una tina llena de agua; está desnudo y mojado. Tiene sangre en la frente. Encuentra ropa, sale del baño y tropieza con una pecera, rompiéndola. Pone al pez dorado en la tina, para que no muera. Recibe un llamado telefónico que le dice que huya... y encuentra a una mujer muerta en la habitación.

¿Qué sucede después? J. Murdock no tiene memoria; de hecho, le toma un buen rato saber su nombre real. Sale a una ciudad oscura, perpetuamente nocturna, esquivando a la ley, pero también, su propia duda: ¿es o no es el asesino de prostitutas del que todos hablan? ¿Quién es su esposa? Pero principalmente, ¿por qué, a medianoche, todo se detiene mágicamente, y la ciudad cambia sin que nadie se dé cuenta? ¿Por qué no tiene memoria, y por qué los demás sólo tienen recuerdos borrosos? ¿Quienes son esos extraños hombres que manejan los destinos de la gente?


El Director's Cut
La película tiene un único problema general: es repetitiva. Yo la recordaba como una genialidad, pero ahora tengo que reconocer que es una excelente idea, que lamentablemente no fue llevada a la realidad de la misma manera.

Al inicio de la cinta, la narración en off del doctor Schreber (muy bien interpretado por Kiefer Sutherland) dice lo que deberíamos descubrir al final, destruyendo toda opción de sorpresa y suspenso. Lo peor es que los descubrimientos que hacemos, a través de Murdock (Rufus Sewell), son reiterados una o dos veces en la trama: yo lo descubro, luego alguien más lo descubre, luego alguien se lo dice a alguien más, como si el espectador fuera un poco tonto o desmemoriado. En pocas palabras, la ilusión de suspenso es sólo eso: una ilusión.

¿Es cosa del director, productor y creador de la historia, Alex Proyas? No parece que lo sea. Aunque no conozco mucho de su trabajo, resulta un error demasiado burdo. En la Wikipedia dicen que la escena del principio, donde un personaje destruye todo el misterio, fue puesta por el estudio a la fuerza, sin el concentimiento del director. No me resulta difícil pensar que ellos también influenciaron al escritor del guión para incluir pequeñas escenas en donde la trama fuera sobreexplicada. Trama que, por otra parte, no era demasiado compleja ni extraña.

Este detalle lamentable opaca la cinta, sin lugar a dudas, sobre todo teniendo en cuenta que, ya de por sí, el argumento es directo y no tiene vueltas ni tiempos muertos. Nuevamente, es lamentable también que la versión del director no se consiga por estas pampas, y que tengamos que seguir penando con buenas películas manoseadas por estudios que creen que la gente es idiota.




La realización
Además del director, productor y creador de la idea, Alex Proyas (The Crow, I, Robot, Knowing), la cinta está muy trabajada desde lo actoral. Rufus Sewell está acompañado por la hermosa (lo digo porque es una de mis actrices favoritas, baba baba) Jennifer Connely, como Emma, la esposa de Murdock. Kiefer Sutherland interpreta al doctor Schreber, un curioso personaje que destaca su capacidad actoral desde lo físico y lo emotivo. Finalmente, William Hurt pone la parte policial del drama, como el detective al que le asignan el caso del asesino de prostitutas, en el cual Murdock es el principal sospechoso.

Hay que decir también que los actores secundarios que no menciono hacen su parte para darle un toque tenebroso a la cinta, sin la cual hubiera perdido todavía más fuerza.

Como dato curioso, algo que descubrí en el artículo de Wikipedia, pero que había sentido como espectador. Dark City es una de las películas modernas con el menor promedio de duración de escena: 1,8 segundos entre corte y corte. Si bien como todo promedio, este puede resultar engañoso, la verdad es que se trata de un cinta corta, que avanza rápidamente, sin grandes planos secuencia, ni diálogos largos, ni paneos exagerados. Tal vez tenga algo que ver la amplia experiencia del director en videoclips, la cual le permite narrar la historia sin recargarla con los giros que han perjudicado otras cintas de misterio que se pasan de la raya y sólo confunden innecesariamente.



El enfoque visual
Sin duda una de las cosas que me atrajo de la película, la primera vez que la vi, fue su doble naturaleza: es una película noir, pero también de ciencia ficción. Tech-noir o neo-noir, la historia avanza como una de detectives, pero con la particularidad de que el protagonista es el supuesto asesino, y los malos no son mafiosos, sino algo peor.

Es evidente la influencia de películas como Metrópolis, y en general del cine expresionista. Arquitectura caótica, puertas que dan a la nada, escaleras torcidas, sombras que definen los blancos, decoraciones tenebrosas y apenas algo de color dado por las luces de neón parpadeantes. La ciudad, perpetuamente en sombras, tiene un aire atemporal, llena de elementos de los 40s, 50s y 60s, entre autos, lugares de comida, habitaciones internas y fachadas de edificios. Todo realizado de manera impecable y atractiva, con una prolijidad que nos mete rápidamente en ese lugar tan real como ficticio.

Un punto no tan fuerte son los efectos especiales. La mayoría son muy buenos y hacen bien su trabajo, pero los poderes que el protagonista va descubriendo a veces están exagerados. Esto resalta mucho en una película que usa mucho la sutileza y los pequeños detalles para transmitir un ambiente muy preciso. No es nada que la arruine, aunque es otro detalle que fue mejorado en el Director's Cut.


Un film de culto
Como otras películas de su género, Dark City no fue un éxito de taquilla, pero con el tiempo se convirtió en un objeto de culto.

Es imposible, en este punto, no hablar de la relación con The Matrix. Ambas plantean el tema del elegido, de la realidad que no es como la pintan, de una raza extraña que manipula a la humanidad a su antojo, y de la fuerza del espíritu humano para salir adelante. Dark City coincidió también en época: apareció en las salas en febrero de 1998, apenas un año antes de su compañera supertaquillera.

Si bien hay que decir que es una pena que mucha gente no le haya prestado atención, perdiéndose en los efectos especiales de su alternativa ciberpunk, tampoco es cuestión de desmerecer a ninguna. De todas maneras, no estaría mal visitar los dos caminos de esta historia, uno pensado como novela negra, con mayor profundidad de personajes y psicología, la otra más de acción y algo de filosofía.

Wonder Woman (2009)

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Hacía tiempo que venía acumulando películas para ver, y ayer, con poco tiempo, elegí esta no sólo porque tenía ganas de verla, sino porque su escasa duración (74 minutos) me permitía hacerlo sin quedarme despierto hasta tan tarde. No puedo decir que haya sido una mala elección.


La sensación previa
La única crítica que leí de la película se enfocaba en preguntarse el target de público al que apuntaba, sintiéndolo confuso (opinión que no comparto, ahora que la vi). Sin embargo, al leer numerosas referencias en un foro de comics, que apuntaban a la excelencia del producto, poniéndolo en la cima de todas las recientes producciones animadas DC/Warner, mi entusiasmo creció y creció.

Es importante remarcar este dato. Wonder Woman es una película animada lanzada directamente al mercado del video, siendo la cuarta de un proyecto iniciado por ambas empresas con Superman/Doomsday, y continuada por Batman: Gotham Knight y Justice League, the New Frontier. Al parecer la idea está funcionando, si vemos los volúmenes de ventas, y el hecho de que, en pleno hecatombe económica, ya haya dos películas más en producción: la de Green Lantern, que salió en estos días, y una de Batman y Superman, que parece que saldrá a fines de este año.


La historia
Como en todas las producciones animadas de este proyecto, no sólo es autoconclusiva, sino que no mantiene una continuidad determinada, y adapta o crea escenarios (derivados más o menos directamente del comic) para mostrar al personaje.

En este caso, la historia está adaptada del arco de comics que, en 1987, reseteó por última vez el origen del personaje. Hace muchos años, Ares ha sido encarcelado en Themyscira, y las Amazonas han sido designadas sus carceleras. Un papel que la Reina Hipólita se toma con enorme cuidado, aislando totalmente la isla del mundo exterior, dominado por el hombre, el cual, según ella, es demasiado similar a Ares. Como premio de los dioses, recibe el regalo que tanto ansía: una hija que no nazca de su unión con un hombre, a quien llama Diana.



Lo demás, por previsible y conocido, no deja de tener giros, guiños y sorpresas: un piloto estadounidense (Steve Trevor) es derribado sobre Isla Paraíso, y aprovechando el alboroto, Ares escapa. Diana consigue ser enviada al mundo exterior con la doble misión de devolver a Steve y de rastrear a Ares para capturarlo.

A partir de ahí, un jaleo de aquellos.


Acción, violencia y buena animación
Con Bruce Timm como productor, la siempre presente Andrea Romano como directora de casting de voces y dirigida por la ahora famosa Lauren Montgomery (que dirigió parte de Superman/Doomsday, la nueva de Green Lantern y participó en el desarrollo de varias películas y series animadas recientes), la película combina elementos pocas veces vistos en una película de superhéroes, animada o no.

Además de un guión sólido, sencillo pero práctico, la acción está apoyada sobre una fluida animación, con efectos visuales más que interesantes por su realismo, y una coreografía digna de cualquier comic, pero sin ser exagerada ni demasiado irreal.

Nota aparte para los diseños de personaje. Si bien, como siempre, siguen una estética similar a la impuesta por Bruce Timm en sus míticas series de Batman, tienen un aire distintivo, que a veces pueden gustar y a veces no. El hecho de que todas las protagonistas secundarias sean amazonas da permiso para variarles el look, creando personajes distinguibles e incluso queribles en poco tiempo. También se agradece que no sean macho women with swords, que tengan armadura completa y no haya fan service (nada de bikini chainmail).

Lo de la armadura era necesario: todos los personajes las dan y las reciben. La lucha es, literalmente, a muerte. Vuelan las cabezas y, ¡por Hera!, hasta los buenos matan. Este detalle, que no es menor, realmente desmarca a la película, ya que la violencia es incluso mayor que las piezas anteriores del proyecto animado de DC/Warner (el cual, recordemos, no hace películas ATP, sino PG-13, o sea, para mayores de 13 años).

Otra parte de la solidez de la cinta proviene de los diálogos. Al principio de la película, casi parece que estamos viendo 300 (bueno, no hay tanta sangre, pero...). El lenguaje de las amazonas y su forma de ver el mundo como guerreras, netamente griego (o al menos lo que ya tenemos estereotipado como griego) es chocante. Más adelante, cuando Diana tiene que soportar la "opresión masculina" en el mundo exterior, centralizada principalmente en la figura de Steve Trevor, hay todo tipo de situaciones hilarantes, perfectamente soportadas por un rápido uso de la ironía, el doble sentido y las respuestas insolentes. Esto hace de la película doblemente disfrutable, teniendo partes de comedia y partes de acción/tragedia sin que ninguna de esas dos facetas se vea perjudicada.

¿Problemas? Yo hubiera agregado cinco o seis minutos más de animación para explicar pequeños detalles, algo que hubiera hecho mucho más sólida a la película. Hay dos puntos en donde la acción salta demasiado a causa de este pequeño fallo de guión. Por otra parte, algún crítico se quejó de que el avión transparente (no invisible), tan característico del personaje, aparece como un deux ex machina, sin ninguna explicación de su origen, evidentemente poco místico o mágico.

También noté algunas pifias en los casi perfectos diálogos, generalmente en el uso de palabras modernas cuando hablan los dioses de la Antigüedad: como los diálogos están tan cuidados, estas palabras saltan demasiado a la vista, y empañan un poco el resultado general.

De todas maneras, salvando estos detalles, la película realmente pelea por ser la mejor de la camada, algo que muchos fans repiten en diferentes foros.


El enfoque
Wonder Woman nació como un personaje feminista en una época nada feminista, y es bueno que esa parte de su origen se mantenga. Más bueno es que, generalmente, las adaptaciones que se han realizado no sólo lo han mantenido, sino que también lo han hecho de buena manera. Lamentablemente creo que esta cuestión ha conspirado contra ella, ya que puede hacer que el personaje sea difícil de vender si no hay buen material de por medio.

La historia, tal vez por su brevedad, puede parecer algo lineal y demasiado simple en este enfoque, de cómo Diana pasa de ser una amazona que detesta a los hombres (mejor dicho, a una visión pesimista que su madre ha creado de los hombres) a ser una mujer luchadora, independiente y fuerte no sólo en lo físico, en un mundo lamentablemente desparejo. Aunque esta parte de la trama se desliza de manera fluida, al ser predecible, no espanta que sea tratada de manera directa. Sin embargo, hay varias perlas a cargo de personajes secundarios que le dan profundidad en momentos importantes, y son destacables.

Una cuestión, difícil de abordar, que tiene el Universo DC es su gran mezcla de géneros. Desde dioses griegos hasta dioses cósmicos, desde razas alienígenas hasta muertos vivos, magia y kriptonita, etc. Sin la necesidad de mezclarlos a todos en una película, es una decisión muy afortunada el que cada personaje tenga un trasfondo ricamente labrado. En este caso, es Wonder Woman, y su mitología ligada directamente a la griega. Otro ejemplo será, según los comentarios de la directora, la de Green Lantern, que básicamente es una buddy movie de policías en el espacio exterior, donde la acción se traslada rápidamente fuera de la Tierra.


Lo que sigue
Con tantos años esperando la película live action de Wonder Woman (todavía me acuerdo cuando, hace años, decían que la actriz sería Sandra Bullock), la opción resulta más que interesante. Sobre todo, teniendo en cuenta que, por lo general, en la versiones animadas los realizadores tienen más libertad y pueden hacer personajes más fieles al original, sin tener que dejar contento a un público demasiado grande.

Por otra parte, la película es una deuda pendiente con el personaje, que desde hace años no ha tenido ninguna adaptación a ninguna pantalla, ni grande ni chica. Como dice Bruce Timm en uno de los comentarios, es una pena que haya series independientes de Batman y Superman, pero que Wonder Woman haya tenido que aparecer solamente en la de la Liga de la Justicia. La serie es deuda, pero al menos ya tenemos una película que nos muestra mucho de lo que el personaje puede ofrecer.

El mundo del revés no es Europa

3 comentarios

Muchas veces hay gente que dice que allá todo es mejor, en cualquier campo: económico, cultural, político, etc. Allá la gente no roba, las cosas te las regalan, el trabajo es un fruto que crece en los árboles, los políticos son buenos y hay cultura por todas partes, y los sandwiches se comen a la gente (a los malos, seguramente).

Y no.

Les dejo esta hermosa experiencia que pasó Diego Agrimbau, notorio guionista argentino, cuando fue invitado a una convención en Guayaquil, Ecuador. Principalmente por lo que descubrió en el gobierno municipal: una parte de la biblioteca pública es una comicteca, y el estado produce comics sobre historia, no sólo bien rentadas para sus autores, sino también producidas masivamente y regaladas al público en general.

Soy de los que creen que los comics pueden ayudar mucho en ese tema, y no sólo a los niños. Así que no puedo menos que aplaudir la iniciativa.

Mi ciudad es socialista desde hace años, una perla roja en un país en donde la única prioridad de los partidos (principalmente los partidos que se dicen justicialistas) es repartirse pobres. No digo que los socialistas sean perfectos, aunque me sienta orgulloso de votarlos año a año. Realmente han hecho mucho por la cultura de la región (y por otras cosas, claro). De todas maneras, me gustaría ver que este tipo de cosas se hicieran por acá también.

Vengo de votar en las internas para concejales. Espero que la lista que elegí siga haciendo hervir la agenda municipal, porque estancarse en las ideas de siempre es lo peor que puede pasar.

No votar es lo peor que podés hacer. Es mejor sentirse defraudado por alguien que votaste, que la cobardía de decir "yo no lo voté" durante toda la vida.

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Hace unos días el amigo Carlos Barochelli posteó en su blog una muestra de lo que está haciendo.

Bueno, eso nada más.