La realidad intangible

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Soy incapaz de mirar algo real sin buscarle todas las capas y sentidos. Me cuesta desconectar mi percepción de varias capas, culturales, psicológicas, tecnológicas, emocionales. Veo todo con varios pares de ojos.

Tal vez es el colmo del cinismo. El ver lo grandioso o lo horrendo de cada cosa al mismo tiempo.

Hace unos días fui al casamiento de un amigo. La multipercepción se activó cuando vi a alguien tomando una foto de la ceremonia religiosa con un celular. De pronto todo lo que estudié en la universidad hizo ignición, y recordé parte de mi tesis (¡cómo quiero revisitarla!) y de cuando fui a ver a Pearl Jam a Ferro, en 2006.

En esa noche tuve una epifanía. Fui apertrechado de cámara de fotos, binoculares y grabador de bolsillo. De pronto, entre el cuidado de llevar la cuenta de los cassettes, de usar bien las pocos fotos que tenía y de ver qué locuras hacía Eddie, me di cuenta de que estaba perdiendo la verdadera experiencia, la de estar allí, por precuparme por el registro tecnológico. Estaba cambiando una experiencia vivencial por una tecnológica, mediatizada: estaba en la platea pero de pronto estaba a kilómetros de distancia, viendo tan poco, disfrutando tan poco...

La grabación fue horrenda, y culpo a los cassettes (que no eran malos, pero no sé qué pasó). Las fotos son pocas y las únicas que valen son las que me tienen a mí con dos amigos que me acompañaron. Tengo el recital bajado, pirata, de la grabación que hizo TN y pasó por la televisión.

Pero no me olvido nunca del resto.

Se desconecta el flashback y vuelvo al casamiento. ¿Para qué buscamos esos recuerdos?, pienso mientras escucho al cura hablar y destramo la tela teológica de siglos: fui educado como católico pero mis padres saben de catecismo y teología, y la evolución de la religión a nivel filosófico, político y social es un tema que siempre hemos tratado, concientes de que no hay una verdadera palabra revelada, sino millones de palabras transmitidas, machacadas, retorcidas y manipuladas, a veces, por infinidad de personas y culturas, de hogueras y concilios.

¿Para qué buscamos recuerdos, en lugar de perder la experiencia primaria, la más cercana? Nunca fui de sacar fotos. En ese momento pienso en eso; horas después una amiga que no veo hace años me recuerda que fue a mi casa, y trata de recordarla. No recuerdo cuándo fue que vino, calculo que para uno de mis cumpleaños de adolescencia, en los cuales invitaba a medio mundo.

Vuelvo a ese momento frente al altar, y a todo lo que viene después. Si veo como necesidad a la fotografía, es como arte, porque eso lo sostengo; pero el arrancar momentos de la realidad para ejercitar la memoria me parece vano, inútil. ¿Para qué tengo el cerebro? Y eso que soy de muy mala memoria, no recuerdo partes de mi infancia y me tienen que presentar a una persona dos veces para saber quién es (a menos que está prestando mucha atención).

Hace unos días vi un episodio de Stargate Atlantis en donde una fiebre extraña los hace delirar y perder sus recuerdos, lo cual ocasiona todo tipo de problemas. Ayer vi Ghost in the Shell: Solid State Society, en donde la problemática del hackeo de cerebros electrónicos sigue siendo un aporte más que interesante a la ciencia ficción. Aunque esta difiere de las dos películas anteriores en que ya no filosofa pesadamente sobre la cuestión de la realidad y lo recordado (que tan mostrosamente se robara Matrix, ese gran predador carroñero), ahora las implicaciones pasan a ser políticas y sociales.

¿Queremos ser recordados? Ya acumulamos demasiadas cosas como para encima cargar hasta la tumba con cientos de fotos. Yo colecciono trozos tridimencionales, como entradas de cine y cosas así. Tal vez hagan una biografía un día y relacionen cada cosa que dije e hice con una película que vi, como hacen en todas las biografías. Acabo de recordar lo que dije más arriba. Bueno, son coincidencias.

Estados alterados de la conciencia: ayer fue el día más largo de mi vida, y hoy tampoco dormí mucho. Cada tanto me quedaba clavado como un robot registrando escenas, sin que mi cerebro procesara nada. Por suerte he aprendido a controlar eso.

Registro y recuerdo, estoy totalmente conciente de que mi realidad se arma en base a memorias dispersas, como la miga de una masa que está sustentada por el aire que inserta el cerebro para que la cosa no colapse. Odio esas barras de "chocolate aireado": te estafan vendiéndote al mismo precio una cosa que es mitad nada, cuando el chocolate normal tiene siempre burbujitas y pedacitos de maní. Me encanta el maní, no sé cuándo lo comí por primera vez, no recuerdo cuando comí por primera vez ninguna de las cosas que me gustan. No recordamos millones de cosas y podemos seguir viviendo, ¿para qué buscar la memoria perfecta? Tampoco existe la percepción perfecta, y no tenemos tiempo de mirar atrás y adelante al mismo tiempo. Ya marea ver las cosas en capas, a través de una cámara mientras saco fotos y miro de reojo, a través de un binocular sostenido en el aire mientras miro el estadio lleno de gente que grita y canta. ¿Para qué quiero fotos de mi boda, si estuve ahí? Los recuerdos en serio son los que están en la cabeza. No soy yo el de la foto, ¡si ni siquiera me puedo señalar! No, recuerdo que todo era diferente.

La gente del futuro no tendrá memoria, si un día se rompen las cámaras y no hay tarjetitas mágicas. Yo estaré hecho cenizas en alguna parte, porque no quiero que tengan que ir a peregrinar para recordar una polaroid que se desvanece. La gente que llegue a conocer en vida se acordará y punto.

Adiós, Galactica

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Hace casi cuatro horas terminé de ver el último capítulo de Battlestar Galactica.

Tengo una rara sensación de pérdida, que sólo experimento cuando termina algo que realmente disfrutaba viendo.

Más allá de si ha gustado o no el final, que a mí sí, no puedo menos que aplaudir y felicitar a todos los responsables. Han hecho un excelente trabajo y creado una serie de ciencia ficción que tal vez no podrá ser superada.

Cuatro temporadas (casi cinco), más diez webisodios, una miniserie, infinidad de cositas por acá y por allá... que no exageran esa tendencia, que ya mencioné antes, a sobrecargar las cosas para que el espectador, por saturación, crea que la serie es buena porque es "misteriosa" (es decir, porque ocurren toda clase de ridiculeces intrincadas y entrelazadas). Realmente se nota que es un proceso a conciencia de crear algo que no sólo te sorprende en cada episodio, sino que encima trae una enorme carga emocional, intelectual y moral, que se te pega al cuerpo y al alma y te modifica.

¿Sucederá de nuevo algo así? Esa es la cuestión.

Para cerrar, una de las cosas que más me ha gustado acerca de la serie, ahora que ha terminado, es que lo hace planteando un political statement. Curiosamente el Almirante Adama lo ha dejado bien claro en una reunión en el salón de la ONU, hace unos días:





Esperando que pase el calor

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Otra vez volvieron los casi 30 grados, y eso que ya es otoño.

Como me encuentro atascado corrigiendo trabajos prácticos del curso de ingreso de la facultad, no estoy escribiendo nada. Aunque de vez en cuando puedo sentarme diez minutos a seguir la nueva novela, no me gusta escribir así. Me gusta tener al menos media hora, o usar dos o tres horas para hacer varias cosas mientras escribo, pero siempre sin pararme ni dejar la computadora.

Así que uso estos días llenos de interrupciones para bloguear, como ahora, que es algo mucho más pequeñito y puedo hacer mientras escucho música.

Me gusta mucho lo que está saliendo; me encuentro más en estas 12 páginas que llevo, que ya deberían ser como 20. La anterior novela, si bien me gustaba mucho lo que planteaba y lo que salió, no sé... Claro que tengo que mejorarla, como todo, y 240 páginas. Pero lo que sale ahora me da una sensación de seguridad, de que no voy a cambiar casi nada, de que me gusta apenas sale de mis dedos. El conjunto de la novela anterior, que por suerte no tuvo grandes interrupciones, me da la impresión de que no logré decir algo, o de que lo dije mal. O tal vez es sólo que cuenta una historia y no había muchas más cosas para contar, fuera de eso. Tengo que tener en cuenta eso; soy de poner subtextos a las cosas, y a veces hay historias que no los toleran, que simplemente son lo que son.

Ya veremos. Por ahora todo sigue bien, y este domingo o lunes termino de corregir los trabajos y me saco de encima algo más. Volveré a leer comics y a escribir novelas. Llegará abril y se acercarán más ciertas cosas...

Justice League: sin límites

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Hace unos días terminé, finalmente, de ver los 91 episodios que completan las dos partes de la serie, que me ha dejado con un buen sabor de boca.



Como ya había contado antes, comencé a ver esta serie y llegué hasta el episodio 78 (Epílogo). Pero como era el final de Batman Beyond, la dejé de momento, miré las tres temporadas de esta serie y recién ahí volví a los episodios de JLU. La emoción y algo de tiempo libre me permitieron ver los que faltaban rápidamente, los cuales comento ahora como "segunda parte".

En estos días, al recuperar el ritmo de uno o dos episodios por día, vi algo que se me había pasado, y es el buen timing que tiene la serie. Al acelerarse la acción, sorprende la cantidad de elementos que los guionistas y directores pueden poner en apenas 20 minutos: algunos capítulos tienen no solo dos grandes tramas (como dos personajes peleando en lugares diferentes para evitar lo mismo, por ejemplo), sino otras capas. Varias formas de explorar el personaje en cada una, personajes que brillan por diferentes cosas, cuestiones de acción, emocionales, de argumento... cuando uno ve un episodio, pareciera que dura más, o empieza a creer que el final será demasiado abrupto (¿cómo van a arreglar esto en cinco minutos?). Pero no: termina sin continuaciones ni artefactos extraños (aunque a veces sucede algo demasiado sorpresivo que... bueno, digamos que no me cierra).

A esto ayuda la suave continuación de los capítulos, que como ya dijimos, dejaron de ser los "compartimientos estancos" de la primera parte de la serie. Ahora, ciertas frases, hechos o decisiones vuelven sorpresivamente a atormentar a buenos y malos por igual, sin importar en qué parte de la serie hayan tenido lugar.

El humor, el nivel de heroicidad, la acción y la parte emocional de los personajes tiene un balance muy fino, decantado obviamente para la estructura del género superheróico (tampoco es una serie que vaya a gustarle a todos, como sucede con cualquier otra).



De esta "segunda sentada" de ver JLU, destaco los siguientes episodios (algunos son, como yo los llamo, epicsodios):
  1. Epilogue (ep. 78): es el final de Batman Beyond, así como suena. Al realizar las tres temporadas de la serie, en 2001, no le pusieron un episodio especial al final, algo de lo cual luego los realizadores se arrepintieron y corrigieron aquí (en 2006), retconeando algunas cosas y ligando de manera firme las dos series y a varios personajes de manera indivisible, así como otras partes del DCAU (Universo Animado DC). Destaca un cambio en el diseño de personajes, que me pareció raro y que no fue adoptado en episodios siguientes. Tal vez no gustó y como era el final de la segunda temporada pasó algo en el medio. Es un episodio muy melancólico, a veces violentamente triste, pero épico.
  2. To Another Shore (ep. 82): un hermoso final para un episodio lleno de acción, en donde se muestran muchas y variadas facetas de la serie: mucho tiro y piñas, dudas personales de los protagonistas al asumir responsabilidades, decisiones complejas y el inicio del descubrimiento de la trama que se desenredará al final.
  3. Flash and Substance (ep. 83): con grandes toques de humor y acción, es un episodio muy entretenido que cierra con una linda "enseñanza" para uno de los personajes. Un hermoso reconocimiento al personaje de Flash, que aunque fue el comic relief de toda la serie, nunca dejó de ser importante, y no sólo por sus poderes sino por cómo encara su tarea todos los días.
  4. Far From Home (ep. 88): un episodio cósmico, que uno tendería a llamar incluso "innecesario", teniendo en cuenta en final agridulce y melancólico que tiene, y que no cambia nada de la trama principal. Sin embargo también es memorable y un hermoso homenaje a un personaje muy querido.
  5. Ancient History (ep. 89): aunque el episodio y el retcon que establece sobre uno pasado me parece un poco estirado e innecesario, tengo que aplaudir la labor de los guionistas, porque el final es soberbio. Y para colmo, deja sin resolver una de las relaciones personales más elaboradas y revisitadas de la serie, una que le agregó enorme peso emocional en etapas críticas de la trama.
En general, tengo que decir que los episodios anteriores a Epilogue eran tan, pero tan buenos, que he notado una cierta baja en la calidad de los siguientes. Que no son malos, pero no tienen una cierta chispa. Creo que se debe a que en esos episodios uno conocía a muchos personajes no tan famosos del comic, y el descubrirlos y ver cómo se relacionaban tenía un buen sabor añadido. Además del hecho de que la trama de ese arco argumental de la serie (que también concluye con Epílogo) era muy bueno y tocaba puntos muy sensibles del tema del superhéroe.

El siguiente arco argumental, si bien es bueno y tiene muchos giros, es menos épico a veces, de mayor acción y con una mayor proporción de episodios sueltos (o casi). El final es bueno, pero es uno de los pocos casos en donde algo termina un poco "por que sí": me hubiera gustado al menos un episodio más como continuación directa, un poco en la forma de Starcrossed, que elevara el nivel un poco más. Pero no se puede tener todo.

De todas maneras, hace unos días pensaba en cómo el excelente trabajo de tantos años ha dado como resultado un producto insuperable. Algo que marca un standard, algo que era difícil de mejorar incluso para sus propios autores. Con 91 episodios, muchos de ellos muy buenos o excelentes, realmente no me da lástima que se haya terminado la serie. Y veo por qué no ha sido continuada, así como me gusta que no haya decaído en calidad nunca por debajo de un muy alto nivel, ni siquiera al final.

En todo caso queda lamentar que no haya otras series de ese tipo, porque la verdad es que las series animadas de superhéroes, por ejemplo de Marvel, nunca me han gustado ni me han enganchado más que unos episodios. De todas maneras, las películas animadas que DC y Warner están sacando en los últimos años me dejan más que contento.


Soleado sábado en Santa Fe

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Ayer viajé con diez miembros de la ADL a Santa Fe, a participar de la 1º convención de la Asociación de Dibujantes Independientes del Litoral.

No siendo dibujante, cualquiera podría pensar que me aburrí como ostra, pero no, porque de hecho no soy el único que no dibuja o dibuja poco dentro del grupo. Sí, creo que soy el único guionista dedicado, pero también hay diseñadores gráficos y gente así que si bien puede dibujar un cuadrado que se diferencie de un círculo, no se dedica a eso 100%.

A pesar del aplastante calor, por suerte el local de ATE estaba bien ventilado, la cosa era soportable dentro. El lugar, hermoso y muy amplio, nos permitió manejarnos con comodidad.

Para mí, que no sé mucho del tema, la parte más útil (luego obviamente de lo social, de conocer más personas y compartir experiencias e ideas) fueron los dos debates sobre cómo hacer microemprendimientos y buscar la forma de insertarse (dibujando y haciendo otras cosas) en una sociedad que a veces te corta las alas y no te da espacio.

La reflexión de Ramiro Rossi, uno de los organizadores, era que al organizarse los dibujantes e ilustradores de todo tipo, uno comparte los trabajos, y así, en lugar de competir, uno termina compartiendo, porque de pronto la gente encuentra la necesidad de usar los talentos de otros para mejorar lo que hace.

Me llevo buenos recuerdos y aunque ahora no puedo respirar debido al resfrío, espero tener libre el cerebro pronto para poder seguir procesando y pensando en algunas ideas que tengo por ahí. Ya lo desgranaré en siguientes entradas.

Como cierre, tengo que agradecer al maestro Osvaldo Laino la participación en la convención, difundiendo la historia de la ilustración y la historieta argentina, que a veces parecier correr el riesgo de perderse, pero que por suerte tiene a grandes que, cómo él y otros, siguen recorriendo todo tipo de convenciones y reuniones para dar a conocer esas partes del pasado glorioso del país. Pueden decirnos mucho sobre cómo volver a ello porque soy de los que creo, al igual que él, que la historia, de alguna manera, se repite.

Watchmen (2009)

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Sin duda era ésta una de las películas más anticipadas del año, especialmente para los frikis de los comics y los superhéroes. Aunque no muchos han leído el comic (yo, por ejemplo, no lo hice hasta que me enteré de la fecha de salida de la película), sin duda algunos no tan frikis han leído, indirectamente, cosas de él que otros autores han tomado, conciente o inconcientemente, porque se trata de una obra maestra que trajo una revolución dentro del género.

No voy a hacer una reseña de la historia: lean el comic. Para todos lo demás, la trama se centra en un grupo de héroes enmascarados, ya retirados, que se ven envueltos en una complicada cacería cuando uno de ellos es asesinado. Lo que sigue es algo que no solo afecta su presente, sino el futuro de la humanidad (al borde de la guerra nuclear en un 1985 que nunca sucedió, en donde Nixon es presidente y Vietnam fue una victoria estadounidense) y su pasado, al descubrirse cosas que ni ellos mismos quieren descubrir.

Visualmente, la película repite todo lo que tiene el comic, con pocas cosas nuevas. ¿No era lo que todos pedían, una adaptación que no pusiera nada nuevo? Sí, pero como he leído en otra reseña, no será raro que acusen ahora al director de no poner su firma en la película.

En fin, ahí está todo: los trajes, los que no tienen trajes, los cachicaches electrónicos, todo. También está la violencia, porque Watchmen es un comic crudo y duro, en todo sentido de la palabra. Como digo más abajo, estas cuestiones son para rescatar, porque que se plantee una película de este tipo en el restrictivo mercado de EEUU, en donde son escasas las películas con clasificación R, es algo bastante novedoso, casi inédito para una película basada en un comic.

En este sentido, la película es una excelente adaptación, ya que también los actores han sido bien elegidos, son parecidos a los personajes y realizan un muy buen trabajo, reflejando personalidades muy dispares entre sí y a veces totalmente contradictorias.

Sin embargo, en lo visual se acaba todo. Con algo de tiempo para pensar, al ponerme a recordar el comic, empecé a darme cuenta de todos los pequeños detalles que se han perdido: detalles que hacen al todo, detalles importantes aunque parezcan transparentes. Detalles que crean una atmósfera en donde muchas cosas se dicen sutilmente, ni con palabras ni con imágenes. En resumen, partes muy relevantes y cuidadas del comic, que no podían ser transferidas a la película.

Si ya pensaba que Watchmen era muy difícil de pasar fielmente a la pantalla, ahora caigo en cuenta de que ni el mejor director y grupo de realizadores podría haberlo hecho. Es imposible. Es un comic demasiado bueno y demasiado cuidado, medido, trazado con precisión extrema. Su ritmo, particularmente, se destruye al tener que empaquetarlo en las 2 horas 40 minutos de la cinta, algo que ni siquiera se podría solucionar agregando una media hora más de acción.

Lamentablemente, la impresión personal que me dejó fue similar a la de Spiderman: es una película que empieza muy bien, promete y engancha, y en algún punto uno puede ver cómo se cae a pedazos; uno sale del cine enumerando mentalmente todo lo que no le gustó y decepcionado porque la cosa haya caído tanto.

Un punto negativo: la música
Antes de ver la película, leí por ahí en una reseña que el director, tan cacareado, no le "aportaba nada nuevo" a la trama: repetía el guión del comic sin nada más.

Apenas empieza la película, sin embargo, me sorprendió gratamente una cosa: la presentación, que resumía gran parte de la trama previa de los personajes, con un arreglo de música perfecto: "Times are a-changing", de Bob Dylan, hermosa canción de protesta que yo conocí por Pearl Jam. Como dice el título, planteaba todo eso: un cambio no siempre agradable, pero esperanzador, propio de la época dorada de los personajes.

Pensé: "bueno, algo le agregó. La música después de todo es algo que no está en el comic y, bien usada, esto puede quedar muy bueno."

La idea no era mala: tomar canciones muy conocidas de la época para evocarla y meternos en ella sin explicaciones visuales o diálogos. Sin embargo, la aplicación de la idea sí falla, y por mucho.

Más o menos hasta la mitad de la película, la cosa iba bien. Pero en algún punto la cosa se desbarrancaba totalmente. ¿Cuál era el problema? Dos en realidad. Primero, las canciones aparecen en lugares innecesarios, a veces por muy cortos períodos de tiempo, como si tuvieran que tapar un silencio "incómodo". Segundo, las canciones usadas son demasiado populares y marcadas de experiencias que para los espectadores podían ser incorrectas (el problema de usar justamente canciones muy "gastadas" es que cada persona las recuerda por algo diferente). Esto llegaba al colmo como puede verse en esta enumeración: "La cabalgata de las Valkirias" (para Vietnam, no está mal, te retrotrae a Apocalipsis Now), el "Halelluya" de Shrek (no la misma versión, pero uno se acuerda ya que es una película MUY conocida, y no tiene que ver en una escena de sexo!!!), "All along the Watchtowers" (antes de una escena de acción, totalmente descolgada, GALACTICA!!!!) y finalmente parte del Requiem de Mozart (pocos segundos, desubicados en una escena que no lo ameritaba, y para colmo, toda la música anterior era de un siglo totalmente diferente!!!). La pregunta es, ¿dónde quedó esa musiquita misteriosa del trailer? ¿Por qué no usaron más de ese tipo de música "normal" para las escenas de acción y demás? Por otra parte, me resisto a creer que las décadas del 70 y 80 no hayan sacado canciones mucho más pegajosas y acordes para escenas de acción, sexo y misterio. Hay muchas cosas muy "fumadas" de la época que podrían haber quedado mucho mejor.

En resumen, me gustó que la película tuviera un tono ochentoso en la música de fondo, como lo que se escucha en la calle, etc. etc. Pero en algún punto la idea se cayó por las escaleras y terminaron metiendo canciones de cualquier tipo en cualquier lugar. Con un poco más de música "de acción" del tipo que se compone para estas películas, hubiera quedado mejor. Pero al final la cosa me chocaba demasiado. El punto principal es una palabra: innecesario.



Otro punto negativo: el cambio del final y las subtramas
Sin tirar spoiler, cualquiera que haya leído el comic sabrá que hay una subtrama que no podía ser pasada al cine a cambio de hacer que la película durara 4 horas y desorientando mucho a los espectadores. Esta subtrama se sacó sin mucho problema, porque no está muy atada a la historia principal (yo todavía me discuto si estuvo mal o no ponerla en el comic, pero eso es cosa del autor que la consideró necesaria).

En fin, que había que cambiar un detalle del final, por diversas razones. Pero ese detalle lo cambiaron por otro que no tenía nada que ver, y que deja a la película medio tirando de los pelos. Creo que no se esforzaron lo suficiente para encontrar un detalle más logrado, que reemplazara al final del comic de una manera más fiel y creíble. Algo que yo imaginé, sin que me pagaran, en unos minutos; ¿por qué alguien a quien le pagan miles de dólares no lo hizo? Misterios de Hollywood.



Conclusión

En pocas palabras, podemos decir que esta adaptación podría haber sido mucho, mucho peor, pero también, que no podía ser mejor. Meter semejante obra maestra en un formato totalmente diferente era una tarea titánica. Me quedo con la crítica que hizo mi compañero René, ya que coincido totalmente con su análisis.

¿Qué deja de bueno Watchmen? No es LA película del año, de ningún género. Pero lo que rescato es esto: se ha hecho una película de un comic de superhéroes que es para adultos, con mucha violencia y hasta sexo. Algo totalmente inédito, pero siguiendo la tradición de 300. El día de mañana, que este tipo de proyectos se hagan y tengan éxito puede abrir la puerta (obviamente respaldado por obras de arte como Batman Begins y Dark Knigth) para que hayan más y mejores adaptaciones, tal vez no de obras en sí, sino de personajes que tienen gran potencial. Espero sinceramente que esta nueva corriente de películas siga trayendo algo de aire fresco a esa heladera defectuosa que es actualmente Hollywood, en donde nadie sabe si eso que estamos comiendo es nuevo, viejo o está podrido.


AGREGADO 21/03/08: René ha puesto otra entrada en su blog, sobre la película, que me parece muy pertinente; pueden leerlo aquí.

En respuesta a los comentarios de Dogui, el tema de considerar o no una película como algo diferente y separado del libro es algo que depende de las intensiones de cada uno. Ayer volví a ver Bladerunner (el Final Cut, de 2007, que comentaré luego), y me quedé pensando en esto; ahora se suma lo que dice John Wick en este video mencionado por René.

Por ejemplo, leía que Phil Dick veía a Bladerunner (al menos lo que pudo ver de la película y el guión que le enviaron) como una cosa que complementaba su novela. La trama en sí no tiene mucho que ver. Pero sí el ambiente general, y la película no era una copia lobotomizada ni demasiado fiel. Viendo que Ridley Scott dice que es su película más personal, creo que supo elegir un guión que no contaba lo mismo, exactamente, pero a lo que quitaba (como ciertos temas bien dickianos), le agregaba otras cosas igualmente valiosas y pertinentes. Como consecuencia tenemos una reinterpretación, más que una traducción.

Otro caso famoso es el de 2001: la película es muy diferente a la novela en diversas cuestiones, y lo que le agregó visual y musicalmente Stanley Kubrik tiene su razón de ser, es decir, no es cosa de mala edición, recorte de presupuesto, manos de la productora o cosas así. Se logra un producto realmente diferente, que si plantea un cambios en la trama, personajes, etc., lo hace desde una reconstrucción de los elementos del original, bien comprendidos y filtrados.

Tampoco hay nada malo en intentar una traducción directa, y muchas películas lo han logrado bastante bien: no he visto muchas quejas con la saga de Harry Potter, y las de El Señor de los Anillos es un producto bastante logrado (si falla, lo hace en cosas que son muy difíciles, casi imposibles, de transmitir en una cinta, como pasó con Watchmen).

Como dice Wick, y yo ya coincidí con él antes de escucharlo, es que era extremadamente difícil traducir Watchmen. Pero Snyder podría haber logrado un mejor resultado, posiblemente con un mejor guión que no cambie las cosas porque sí. Coincido de lleno con lo que plantea Wick: no había que usar cables ni escenas de pelea a lo Matrix, y ciertas escenas no logran ni de casualidad comunicar lo que deberían comunicar. Sin embargo esas escenas sí lo logran en el comic, ¿por qué será? Y el cambio del final, como ya dije, me pareció que no era meritorio.

Mi postura es: o traducción o adaptación; o paso de un medio a otro, o reinterpretación. Las dos cosas son diferentes, difíciles pero valederas, y dependen también de cuestiones de mercado y de libertad artística de los realizadores de la película (con mucho los que suelen estar más atados de manos por las productoras).

A la vista de estas reflexiones, creo que Watchmen falla justamente por quedarse en el medio: empieza siendo una traducción, y lo logra, pero de pronto, al acumularse cambios sin rumbo fijo y algunos errores artísticos, pasa a ser una reinterpretación. Falla en las dos por quedarse en el medio, y por eso me quedó una sensación tan agridulce.

Y los Roleros de Hierro 2009 son para...

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... mí!!! Bueno, 2 de las 4 categorías que existían.

Sí sí, ¡Es una ganga! ganó en Mejor uso de los ingredientes y Mejor feedback.

La primera categoría establece qué juego hizo mejor uso de los ingredientes principales, es decir las limitaciones que uno aceptaba: en mi caso fue que el juego fuera en solitario (1 solo jugador) y sin dados.

La segunda categoría plantea qué juego recibió mejor atención en cuanto a comentarios, críticas, propuestas, ideas, etc., así que yo digo que es compartido porque el feedback no es del autor sino del que le da de comer.

También están mis impresiones personales y las de los demás compañeros del foro, a quien resta agradecer todo, desde los votos hasta el feedback y todo lo demás. Con más tiempo haré un paneo general de todo el concurso, teniendo en cuenta cosas que ya dije y las que no.

Aunque esperaba una buena cosa no esto; el año pasado salí tercero con Maldición de Sangre, pero no calculé nada más. En mejor uso de los ingredientes, pensé que podía ser, pero el feedback me pareció que todos habían sido más o menos igual de buenos, y de hecho no voté por ninguno a causa de esta opinión.

Sí, creo que el juego es bueno y tuve suerte con la idea, porque me permitió hacer algo sencillo, bien redondeado, sin aristas que sobran y luego hay que pulir. Incluso lo envié, por error, varias horas antes del cierre del concurso, así que podría haber estado un poco mejor. Varias cosas las hice muy apurado y quedaron desprolijas.

Sé que antes del concurso dije que no tenía ganas de hacer nada, que casi no participo y que no quería hacer un juego que tuviera que "continuar" y desarrollar mucho, porque tengo demasiadas cosas en el aire. Pero sí participé y ahora tengo un juego mucho más acotado, ya cerrado, que solo falta ordenar mejor y testear, testear, testear. Lo cual es divertido!!!

Estoy pensando ya en dejar a un costado la parte para jugar en solitario, ordenar y mejorar lo que tiene que ver con la parte multijugador. Es decir, por un lado sacar una limitación (que era solo para el concurso, y a decir verdad, no sé por qué la mantuve sino por un capricho de hacerme el loco), y agregar cosas que no tuve tiempo de poner.

Y sí, pienso editarlo de alguna manera. El año pasado no pude, pero este año lo intento de nuevo y seguro que sale.

¡Es una ganga!, así que lo baja, lo leen y me dicen que les parece.


Entrada nº 250, mira qué casualidad.

Yipiiii!!!

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Esta tarde, después de almorzar, terminé mi tercera novela, esta vez de fantasía oscura. Claro que tiene que pasar por el filtro de varias capas, todavía, pero me alegra saber que si había calculado terminar hoy recién la parte principal y dedicarme a los dos epílogos esta semana, a uno lo hice ayer y al segundo hoy.

De pronto la ansiedad se me deshincha; no pude dormir bien estos días queriendo terminar y siempre había algo que me lo impedía y me quitaba tiempo. Ayer dormí excelentemente, y esta tarde, que linda siesta.

Ahora no tengo ganas de hacer nada, me arden los ojos y todo me aburre. Menos mal que casi son las 21 y pronto comeremos. Esta noche está la premiación del Rolero de Hierro y tengo que ir bien despierto y de traje :D

Mañana empiezo la primera parte de la reescritura: añadir las cosas que desde hace algunas semanas veo que necesito agregar, principalemente descripciones de algunos lugares y personajes. Después a imprimir y repasar todo junto mientras empiezo mi cuarta novela, más o menos para principios de abril. O antes, porque aunque el límite para el concurso son 100 páginas, tengo que sacarla pronto.

Batman Beyond

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He mencionado en este blog, a principio de año, que después de ver mucho The Justice League, dejé de verla en el capítulo 78 (Epílogo), justamente porque se relacionaba con Batman Beyond. Básicamente lo que hice, a principios de enero, fue dejar de ver la serie "principal" y empezar a ver Beyond.

¿Por qué? Epílogo es, justamente, el capítulo final de la serie, metido en la mitad de Justice League. Aunque no estaba 100% al tanto de eso, de solo ver las primeras escenas uno sabe que "algo pasa". Pero volveré más adelante sobre esto.

¿Qué es Batman Beyond? Una apuesta imposible, un sueño loco. Si no fuera por quienes lo hicieron.

Con el tremendo éxito que trajo Batman: la serie animada, la gente de la Warner le pidió a Bruce Timm y otros responsables de la serie que idearan algo más para "los pibes". Y es que los muchos años de Batman en celdas de animación definieron la década del 90, dejando muchas cosas en claro. En primer lugar, la calidad del diseño y la animación; en segundo lugar, las seriedad y oscuridad de la trama general. No era el Batman de los 60s, que trabajaba de día y tenía aparatos estrambóticos. Era el Batman original, de toda la vida, que hace de la noche su hábitat y tiene que enfrentarse con difíciles opciones. El Batman que pegaba duro y en silencio, el que se las sabía todas pero no alardeaba, el que a veces no parecía tan bueno.

Batman: la serie animada redefinió muchas cosas, tanto en el comic (al cual se le agregaron varios personajes de la serie) como también el hecho de que los dibujos animados dejaron de ser solamente para niños. No solamente impulsó el desarrollo de más animación para adolescentes y adultos en Occidente, sino que trazó una línea de calidad que otra series tuvieron que tener en cuenta por muchos años.

Por eso los de Warner/DC le pidieron a Bruce Timm, Glen Murakami, Alan Burnett y Paul Dini, cuatro dioses de los comics, que hicieran algo para que los más peques pudieran ver a Batman sin hacerse en los pantalones (bueno, no tanto). Se buscaba una serie no tan dura, más para preadolescentes. Según dice Timm, pensaron en las opciones obvias, como poner un sidekick más joven, etc. etc. Pero ya estaba Robin, Batgirl, etc. Era difícil, en este punto, bajarle el tono a la serie. Entonces tomaron la opción menos obvia, lo cual se convirtió en una costumbre de allí en más.

Pensaron: ¿qué pasará el día de mañana con Batman, cuando se haga viejo? ¡Anatema! Pero no. Pensaron en darle una continuación al personaje, poniéndolo en un futuro netamente ciberpunk, un futuro muy tecno pero muy choto, y tomando la decisión de ayudar a un nuevo Batman a controlar el crimen en Gotham City. ¡Por primera vez Batman no era Bruce Wayne!

Según Timm, cuando propusieron la idea creyeron que sus superiores lo iban a pensar, pero le dieron un "vamos, dale" instantáneo. De esta excelente decisión (puteo las malas y alabo las buenas, como debe ser) nació una serie que volvió a revolucionarlo todo.

Con tres temporadas que suman 52 episodios, la serie se extendió en EEUU por tres años exactamente, comenzando a principios de 1999 y finalizando en diciembre de 2001. No solo serviría como continuación de la historia de las anteriores series animadas de Batman (que se sucedieron durante toda la década del 90), sino que además enseñaría valiosas lecciones a sus creadores y los alentaría a ir mucho, mucho más allá, siguiendo con su revolución del genéro de superhéores y de la animación occidental.


La historia y los personajes

Batman Beyond nos transporta a un futuro (2039, 100 años después de la aparición en el comic) en el que Batman se ha retirado, debido a que la edad no le permite ya salir a cazar criminales. Los dos primeros episodios (Reborn 1 y 2) nos presentan rápidamente a un Bruce Wayne amargado, seco y sarcástico, la viva imagen del viejo gruñón y cascarrabias que te saca a bastonazos de su patio cuando entraste a buscar un frisbi que se te perdió.

Frente a él aparece Terry Mcginnis, un problemático adolescente con algún antecedente delictivo y padres divorciados. Sumado a su edad conflictiva, Terry es cabeza dura, calentón y nada reflexivo. De pronto su vida se desmorona cuando su padre es asesinad y, descubriendo el secreto de Batman, termina convenciendo a Bruce de que es posible que Batman vuelva a existir.

Los dos comienzan así una relación a veces no muy agradable de alumno y maestro, con Bruce actuando como mentor durante las salidas nocturnas. Terry, además de aprender muchas cosas sobre criminales y a pelear, debe compensar su nuevo "trabajo" (Wayne esconde el asunto haciendo creer a todo el mundo que es su nuevo ayudante y chofer) con la vida escolar, una madre viuda y su novia.

Con el tiempo vamos conociendo otros personajes en la vida de Terry, y algunos ya conocidos aparecen de nuevo en el camino de Bruce Wayne. Ambos aprenden a no molestarse, mientras el mentor deja que el alumno cometa de nuevo sus antiguos errores, y Terry teme convertirse algún día en el hombre solitario y amargado que solía ser Batman, que ahora no tiene ni familiares ni amigos (pero sí un perro que le ladra, el genial Ace).

La serie curiosamente no termina en la tercera temporada, sino que lo hace de manera magistral en el ya citado episodio 78 de JLU. Así que si van a verla, ténganlo en cuenta. Lo malo es que yo, hace mucho tiempo, leí un spoiler de lo que sucedía, a grandes rasgos, en el episodio. Pero como ya dije, cuando llegué al mismo, dejé de ver JLU, me miré las tres temporadas de Beyond y regresé para la revancha. Y resultó ser, incluso para el que ya sabía la trama, uno de los episodios más grosos de la serie, con una carga emotiva realmente fuera de serie para un "dibujito". Un final más que meritorio, nostálgico y duro, que incluso permite la continuación de la serie de manera magistral y seguir pensando así en Batman Beyond el día de mañana.

Curiosamente, por lo que leo en Wikipedia, esto podría haber sucedido. Según dicen estas fuentes, la serie se puso en stand by cuando el mismo grupo de productores comenzaron Justice League en 2001; la serie llegó a 2004, cambió de nombre a Justice League Unlimited y terminó recién en 2006. Batman Beyond no ha regresado y tal vez no lo haga, pero la posibilidad existe en una línea temporal totalmente diferente y no menos emocionante.


Los capítulos

Es notorio que los productores y realizadores no cayeron en las respuestas de siempre. Haciendo del personaje principal un adolescente y poniéndolo en una secundaria, ya parecía todo dicho. Pero no.

Uno de los principales errores que NO cometieron (y del cual hablan en los comentarios, ver más abajo) es hacer que todo alrededor del personaje se llene de supervillanos. La escuela da un trasfondo a Terry, un escenario, pero ninguno de sus personajes causan problemas reales: solamente vemos los conflictos adolescentes centrados en las drogas, las modas, los problemas con las chicas y los estudios, los bravucones de siempre, etc.

Comparándolo con la otra serie (live action) que retoma a Superman como "adolescente", podemos ver como Timm y el resto hizo todo lo contrario. Smallville parece el centro del universo (por lo menos el mismo síndrome que experimenta la ciudad natal de Buffy está explicado sobre sólidas bases sobrenaturales), en donde desembocan toneladas de fragmentos de kriptonita de todos los colores del arcoiris, todos los malos del mundo se dan una vuelta o nacen ahí, y todos los buenos también. De pronto una ciudad supuestamente chica y tranquila es una supersucursal de Metrópolis, todo pierde "visos de realidad" y la suspención del descreimiento sale volando por la ventana.

En Batman Beyond no tenemos a todos los profesores y compañeros de Terry mutando en villanos o cosas así, sino una mezcla de problemas de ese tipo (en episodios aislados), más episodios que involucran su vida escolar de manera más indirecta, más episodios de pura acción que nada tienen que ver con su condición de adolescente.

Los realizadores también hablan en sus comentarios sobre cómo no quisieron "envejecer" a los villanos tradicionales de Batman, sino presentar desafíos nuevos. Y lo lograron: los enemigos del héroe aparecen de manera sorpresiva, y no sabemos si aparecerán o no de nuevo. Algunos son bastante originales y dan para mucho, mientras los que no son tan buenos no aparecen tantas veces.

Curiosamente, uno de los puntos que me llaman la atención es que este Batman no parece muy preocupado por salvar a estos villanos, y de hecho a veces el origen de los mismo está entrelazado con un descuido o un error (no lamentado) del protagonista. Los episodios no se cierran con la típica "casi muerte" del malo, y la falta de preocupación del personaje te deja con un raro sabor.

Muchos episodios tienen tramas simples y algo previsibles, o dejan colgados ciertos detalles de la historia que la "complicarían" más allá de lo que el público objetivo alcanza a ver. Además, como (casi) todos los episodios son unitarios, no hay continuaciones directas y solo la reaparición de algún problema o villano pasado rompe esa sensación de episodios sueltos.

En conjunto, aunque Batman Beyond tiene un nivel de desarrollo tal vez menor que la serie anterior, no es una copia lobotomizada y "para niños". Esperaba algo menos adulto de lo que encontré, y de hecho, como dije antes, hay ciertos elementos de la serie que son tan oscuros o ambiguos como las series anteriores, entre ellos la violencia y las muertes/desapariciones de algunos personajes.


Lo visual

La serie continúa el desarrollo visual de las series anteriores, directamente sacados del personal estilo de Bruce Timm. En mi opinión, el diseño del traje es un acierto: elimina la grandilocuente y enorme capa en un mundo mucho más rápido y fragmentado, agrega alas rojas que lo acercan a la imagen de Drácula, y plantea una simbiosis con el personaje. El dilema ¿Batman es el traje o la persona que está dentro? surge con cierta fuerza, varias veces: ahora se hace invisible, vuela y varias cosas más, aunque no le da poderes, sino posibilidades.

Por otra parte, la serie a veces peca de poco desarrollo visual en los diseños del "decorado", muy cuadradotes y que se repiten. De hecho el diseño del futuro es algo ambiguo, y muchas cosas no se saben realmente de donde salen, tal vez debido a una continuidad relajada y a los capítulos sueltos. Hay autos de ruedas y voladores, hay supercamiones circulando por las calles normales, hay hologramas pero también pantallas de televisión, Cds y robots pero no se sabe realmente hasta donde llegan ciertas tecnologías.

De todas maneras es una lectura interesante, bastante ciberpunk, con desechos industriales, episodios lindando con Akira y supertecnologías extrañas que te comen el coco. Los realizadores quitaron exitosamente el gran nivel de misticisimo de ciertas partes de la esencia de Batman, y no aparecen villanos ni nada relacionado con la magia.


Los comentarios

Algo que me gustó mucho fue poder ver los comentarios de los creadores, no solo de las tres temporadas, sino de algunos episodios finales también. Y me gustó porque lo que vi me mostró gente muy responsable y crítica hacia sí mismos, y muy sabedora de lo que estaban haciendo.

Sorprende saber que muchos episodios no les gustaron, ya sea porque el guión final no se adaptaba a su idea original, porque la dirección no les pareció correcta, o simplemente porque la idea que habían lanzado después les parecía mala pero como la cadena lo había aprobado el capítulo salía. Resultaron ser críticos en todo y hasta se cargaban entre ellos y se peleaban en cámara (de buena manera) por diferencias artísticas o de gusto, ya que siendo comiqueros, a alguno le gustaba un personaje y a otro no, etc.

No todos los episodios tenían comentrios, pero por lo que ví, entiendo que muchos de ellos fueran "relleno", y creo que no han querido hablar de los mismos por no tener mucho que decir. A veces un episodio le gustaba a uno y a otro le parecía muy oscuro, o muy liviano, y uno veía esa interacción entre creativos que tanto me gusta.

Otra cosa que me interesó es cómo explican por qué no hubo episodio final de la serie. Sin demasiada experiencia en cómo terminarla (la serie animada de Batman había durado 3 temporadas y se continuó en otras series), simplemente cerraron la 3º de Beyond con un capítulo "normal". El contrato especificaba la cantidad de episodios y ellos así cumplieron. Timm reconoce en los comentarios que eso tal vez fue un error, algo que subsanaría impecablemente años después en el ya mencionado capítulo 78 de Justice League Unlimited, el cual liga directamente al personaje con el pasado de Batman y de otros superhéroes, "retconeando" muchas cosas años después.

Y es que otra cosa que comentan a partir de los episodios finales es que mucha de la experiencia que necesitaban para hacer esta serie multiheróica la sacaron de Beyond (particularmente del episodio doble The Call), ya que hasta entonces la serie era sobre un solo superhéroe. Se nota a la legua, ahora que veo los dos productos simultáneamente, esta experiencia, porque si algún moco se lo mandaron con Beyond, no se lo mandaron de nuevo con JLU, y por eso creo que la serie me encanta tanto.


Así que a verla si les pareció interesante. Los dejo con la presentación, como para que vean lo que dice:


Wonderful Days (2003)

2 comentarios

Conocida también como Sky Blue en algunos países de habla inglesa, y lanzada allí en 2004, esta película surcoreana (cómo se llamaría el anime coreano?) me resultó una muy grata sorpresa, cuando simplemente buscaba algo para pasar el rato.

Además de sorprender porque es coreana (para los que la tomen, desprevenidos como yo), golpea lo vívido del CGI, que parece estupendamente real, nada duro, ni artificial.

Es justamente en el aspecto visual en el que esta película más destaca. Es, sin lugar a dudas, la película de animación más elaborada y perfecta que he visto a nivel técnico, ya que conjuga perfectamente imágenes filmadas (y luego reprocesadas para que parezcan CGI), gráficos en 3D y animación convencional en 2D, esta última con un nivel de precisión y fluidez realmente impresionante.

¿En qué no destaca? En lo que muchas películas de este tipo fallan: la historia. Wonderful Days empieza de manera clásica pero interesante: desde hace 100 años el mundo está en la penumbra por la constante lluvia tóxica, cuyas nubes no permite ver el azul del cielo, mucho menos el sol. Ecoban es la única ciudad en donde se puede vivir bien, ya que está aislada de la contaminación y sus habitantes tienen todos los lujos. Claro que a un costo: una enorme cantidad de mineros que viven en condiciones muy malas, extrayendo "carbonite", una sustancia que la ciudad necesita para sobrevivir. Estos mineros no solo están expuestos a la contaminación, sino a un trabajo peligroso y mal pago, siempre bajo las botas de las fuerzas de seguridad de Ecoban.

Mezcla de película ecológica y de denuncia social, no es raro que la hayan relacionado en otros comentarios con Metrópolis. Sin embargo, lamentablemente, se queda en la intención. A pesar de que gran parte de la trama se centra en el funcionamiento de la ciudad (cosa que es clave para el desenlace) nunca se lo explica y por lo tanto todo se hace borroso.

Más que en una cuestión de "gran trama" moral o ecológica, la película se centra en la relación entre Jay, una oficial de seguridad de la ciudad, con Shua, un renegado que ahora ayuda a los mineros en su lucha contra la explotación e intenta, con un grupo de ellos, destruir la ciudad para igualar las cosas.

En realidad, la película funciona muy bien como drama, al plantear personajes, a veces estereotípicos, en situaciones de lealtades opuestas y amores imposibles. A esto contribuye mucho la dirección y el guión, que no escatima momentos de silencio, escenas íntimas y otras cosas que nos meten en el corazón de los personajes rápidamente (ayudado todo esto por la exquisitez del apartado gráfico).

Sin embargo, la falla del plot central se va haciendo evidente mientras la película vuelve al cauce de la típica "película de ciencia ficción distópica en la cual un grupo de gente debe destruir algo para salvar a la humanidad". Al llegar este punto, vemos que, lamentablemente, la hermosa pintura visual que nos han dado de un mundo húmedo, tóxico, oxidado y marrón, no nos sirve para entender qué está por pasar. Si bien las intenciones de los personajes son clásicas y uno piensa "bueno, ahora tienen que meterse y volar tal cosa", este tipo de películas suelen tener una mínima explicación "científica" y argumental de por qué cada uno hará algo. En este caso esas explicaciones simplemente no están, y el final parece algo que sucede por arte de magia.



Vuelvo al apartado visual porque, como ya dije, me sorprendió muy gratamente. Esta película, lamentablemente bastante desconocida, muestra lo que ya en 2003 se podía hacer a nivel de creación de un mundo aparte. No exagera en tiroteos, escenas de pelea ni supermegarobots gigantes, y en eso acierta. Los diseños y la forma de llevarlos a la práctica son perfectos tanto para la acción, que es parte importante a nivel narrativo, como para esos momentos íntimos que ya comenté antes: escenas de lluvia, silencios, viajes en donde lo único que hace ruido es el paisaje de cientos de molinos de viento oxidados (cada uno de los cuales empieza a moverse de manera diferente a los demás).

La animación es extremadamente fluida. Se nota una gran diferencia entre los personajes protagonistas, más "reales" y los secundarios, más caricaturescos y exagerados en su lenguaje corporal, pero esa cuestión de estilo no afecta en nada la historia.

La música y el sonido se acoplan perfectamente, con escenas de acción y de emoción sutilmente pegadas por la banda sonora.

Mención aparte tengo que dejarla para los vehículos y el resto del diseño técnico de este mundo futurista pero venido a menos. Desde hace tiempo he venido siguiendo mucho este apartado en películas y en blogs, encontrando muchas buenas sorpresas. En esta película tenemos dos mundos bien diferenciados. Por un lado, el de Ecoban, en donde todo es bonito y limpio, hay aparatos voladores como el que vemos en esta imagen. Las motos (más bien triciclos) del personal de seguridad son impecables y hermosas, ¡quiero una! Fuera de la ciudad tenemos un mundo más similar al nuevos, con camiones y automóviles, fácilmente reconocibles como tales pero con un toque totalmente extraño, que rápidamente nos mete en la ficción.

Como este tipo de cosas está perfectamente animada, y los escenarios están llenos de detalles y movimiento, luces muy cuidadas y todo tipo de cuestiones relacionadas al mundo de la película, solo hace falta un minuto para que nos metamos en ella.

Es por eso que lamento tanto que la película caiga en una categoría tan trágica como la de "película de animación supergenial que falla en su argumento". Se ha gastado un trabajo enorme por parte del equipo visual que luego no termina de empalmar con la fortaleza de la historia, que se quiebra en varias partes a base de no tener suficientes tornillos.

Wonderful Days es un ejemplo de lo que la animación puede lograr en estos días, fusionando perfectamente técnicas convencionales con las digitales con resultados asombrosos. Es visualmente algo que ni siquiera he visto en un anime (aunque hay que reconocer que todos los anime son animados por coreanos, así que ya tienen el know-how suficiente como para despegar solo, como sucede en esta película).

Este tipo de películas son las que hacen falta para hacer despegar definitivamente el género del sucucho de "es dibujitos, es para chicos". Muchas películas occidentales lo están logrando, generalmente con comedias ATP como Shrek y compañía, pero hacen falta películas de fantasía, ciencia ficción y otros géneros que muestren lo que la animación es capaz de lograr para público exclusivamente juvenil y adulto. Muchas han quedado en el camino, y aunque en conjunto Wonderful Days es una buena película, no destaca demasiado del resto de las que no lo lograron.

Me he quedado con el sueño de, el día de mañana, tener a mi disposición un equipo creativo como el que realizó la película para hacer realidad mis caprichos en materia de diseño y expresión visual. La verdad es que tengo muchos argumentos en mi cabeza que podrían haber resultado mucho mejores, y no dudo de que hay allá afuera muchos talentosos guionistas que podrían lograr esta perfecta conjunción de excelente guión y excelente realización visual. Lamentablemente la industria sigue eligiendo más de lo mismo, sin darse cuenta del daño que se causa a sí misma al no alejarse más allá de los clishés y al ahorrar en ideas, que son la cosa más barata del mundo.


Nota aparte: la película aparentemente fue co-producida por una empresa estadounidense, y lamento mucho no haber podido conseguir la versión coreana. La vi hablada en un inglés que destruye totalmente la actuación de los personajes, ya que los actores yankis hablan casi como robots, sin siquiera intentar imitar tonalidades de voz o las emociones de los personajes. Para colmo, los subtítulos en castellano eran bastante pobres y tenían varios errores gruesos, lo cual no me da buena espina, y temo que en la versión coreana haya una mejor comprensión de ciertas cosas, que una traducción al inglés (tal vez tan chota como el doblaje) haya borrado.


Actualización 05/02/09: según lo que John me avisa en los comentarios, aparentemente el horrendo doblaje ha, efectivamente, matado parte importante de la trama. Según puedo leer en los datos de IMDB y en los comentarios dejados allí, la versión yanki difiere en el corte de algunas escenas. Apenas se pierden un par de minutos, pero entre eso y el hecho de que, según se dice, muchos diálogos están totalmente reescritos en partes vitales, sin ninguna razón, ambas cosas conspiran para que la película pierda todo el sentido y parezca mala.

Había empezado a leer una de las críticas de ese sitio pero como era totalmente incoherente, me cansé y luego olvidé leer las demás. Estas críticas apuntan más o menos a lo mismo: la película es hermosa en lo visual, pero tiene una trama bastante usada sin demasiados giros nuevos. Todas las que vi marcan, por otra parte, el enorme valor visual de la película y el hecho de que viene directamente de Corea, un país que participa silenciosamente del anime solamente animando películas japonesas, pero nunca creando animación totalmente propia. A pesar de la cuestión de la trama, es muy recomendable para estas personas que han dejado allí sus comentarios y reseñas.

Voy a tratar de rever la versión coreana, pero es una pena que haya tantos idiotas en el mercado del entretenimiento, que destruyan con tan poco un trabajo tan hermoso.